Política

 La guerra futura "puede ver ataques a través de virus informáticos, gusanos, bombas lógicas y caballos de Troya en lugar de balas, bombas y misiles"

Vladislav B. SOTIROVIĆ

El exsecretario de Defensa de EE.UU. James Mattis y el presidente Donald Trump se han enzarzado en un fuerte intercambio de pareceres en el contexto de los disturbios que enfrenta el país tras la muerte de George Floyd. En un artículo de opinión publicado este miércoles en The Atlantic, Mattis acusó al mandatario de abusar de su poder como jefe del Estado y tratar de dividir a la nación.

"Donald Trump es el primer presidente, en mi vida, que no procura unir al pueblo estadounidense, ni siquiera pretende intentarlo. En cambio, trata de dividirnos", aseveró Mattis, agregando que se trata de un "esfuerzo deliberado".

Mattis admitió que la demostración de fuerza frente a la Casa Blanca este lunes, concebida para "proporcionar una extraña sesión de fotos para el comandante en jefe electo", lo dejó "enojado y horrorizado". Manifestantes pacíficos y con demandas "sanas y unificadoras", congregados en el Parque Lafayette, fueron desalojados con uso de gases lacrimógenos y gas pimienta para que el presidente pudiera pasar a pie desde la casa Blanca hasta la iglesia de San Juan, donde posó con una biblia en la mano, reclamó.

"Sabemos que somos mejores que el abuso de la autoridad ejecutiva que presenciamos en el Parque Lafayette. Debemos rechazar y responsabilizar a aquellos que en el cargo se burlan de nuestra Constitución", dijo.

Mattis subrayó que "militarizar nuestra respuesta, como vimos en Washington DC, crea un conflicto, un falso conflicto entre la sociedad militar y la civil". "Erosiona la base moral que garantiza un vínculo de confianza entre hombres y mujeres en uniforme y la sociedad a la que han jurado proteger, y de la cual ellos mismos son parte", declaró el general, y añadió que "mantener el orden público recae en los líderes civiles estatales y locales, que comprenden mejor a sus comunidades y son responsables ante ellas".

Respuesta de Trump

A través de su cuenta personal de Twitter, Trump reaccionó diciendo que "probablemente lo único que Barack Obama y уo tenemos en común es que ambos tuvimos el honor de despedir a Jim Mattis, el general más sobrevalorado del mundo".

"Le pedí su carta de renuncia y me sentí genial por ello. Su apodo era 'Caos', que no me gustó, y lo cambié a 'Mad Dog''', señaló el mandatario, para agregar que la "fuerza principal" de Mattis "no era la militar, sino las relaciones públicas personales".

"Le di una nueva vida, cosas que hacer y batallas para ganar, pero rara vez 'traía trofeos a casa'. No me gustó su estilo de 'liderazgo' ni mucho más de él, y muchos otros están de acuerdo. ¡Me alegro de que se haya ido!", concluyó el presidente.

James Mattis —un general condecorado del Cuerpo de Marines de EE.UU.— renunció como secretario de Defensa en diciembre de 2018, por no estar de acuerdo con la política de Trump en Siria.

Protestas antirracistas provocan discordias en el Gobierno de EEUU

Crece la tensión entre la Casa Blanca y el jefe del Pentágono sobre cómo frenar protestas que escalan en EE.UU. por el asesinato de un afroamericano por Policía.

El secretario de Defensa estadounidense, Mark Esper, marca distancia con el presidente Donald Trump y se opone públicamente a la iniciativa del mandatario de enviar militares para frenar las manifestaciones violentas en el país, provocadas por el brutal asesinato del afroamericano George Floyd a manos de un agente de policía en la ciudad de Mineápolis (en el estado de Minesota).

“No apoyo que se use la Ley de Insurrección (de 1807). La opción de utilizar fuerzas activas en cuestiones de seguridad debería ser aplicada solo como el último resorte, y solo en las situaciones más urgentes y situaciones graves. No estamos en ninguna de esas situaciones ahora. No apoyo invocar la Ley de Insurrección”, aseveró el miércoles Esper durante una rueda de prensa en el Departamento de Defensa (el Pentágono).

“Siempre he creído y sigo creyendo que la Guardia Nacional es más adecuada para prestar apoyo interno a las autoridades civiles en estas situaciones”, agregó el jefe del Pentágono en referencia a esa fuerza que está desplegada en varios estados.

Reveló también que no sabía que sería parte de un acto el lunes junto a Trump en el que las fuerzas de seguridad despejaron de manifestantes pacíficos que se encontraban en un parque frente a la Casa Blanca para que el presidente se tomara una fotografía frente a una iglesia con una biblia en la mano, y admitió que fue un error posar junto al presidente.

El lunes, en un fuerte discurso en la Casa Blanca, el gobernante republicano, además de calificarse como “el presidente de la ley y el orden”, anunció que ordenaría un masivo despliegue de “miles y miles de soldados fuertemente armados, efectivos militares y agentes del orden público” con el objetivo de detener la ola de protestas que se han extendido en todo el país norteamericano.

Para sacar a los militares a las calles, Trump tendría que invocar la Ley de Insurrección de 1807, que permite al presidente desplegar el ejército para “suprimir, en cualquier estado, la insurrección, violencia interna, asamblea o reunión ilegal”.

En referencia a la postura de Esper, la portavoz de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, dijo que no perjudica, por ahora, su cargo en el Pentágono, si bien, matizó que “si el presidente pierde la confianza en el secretario Esper estoy segura que sería la primera en saberlo. Hasta este momento, el secretario Esper sigue siendo el secretario Esper. Y si el presidente pierde la fe, todos aprenderemos sobre eso en el futuro.”

Asimismo, comunicó que “en estos momentos” el presidente Trump no contempla recurrir a las Fuerzas Armadas para apaciguar la situación en el país, aunque subrayó que es “una herramienta” que tiene a su disposición.

"Fue como un cuchillo en la mantequilla, muy fácil": Trump sobre el despliegue de los militares en Minesota "tras 3 días de infierno" por disturbios

El presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo este miércoles en una entrevista con Newsmax TV que la presencia de la Guardia Nacional en Mineápolis y Washington D.C. ha ayudado a restaurar la calma después de varios días de protestas por la muerte de George Floyd, que han derivado en episodios de violencia y saqueos.

"Necesitamos seguridad en nuestras ciudades, y cuando ellos no se ocuparon de eso, nos ocupamos nosotros en Washington D.C.", declaró el presidente al criticar la respuesta que han dado a los disturbios el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, y el gobernador de ese estado, Andrew Cuomo.

"Hace dos días dije que este es el lugar más seguro del mundo. Trajimos personas increíbles. Ellos se ocuparon muy fácilmente de la situación", aseveró Trump al referirse a los miembros de la Guardia Nacional.

El mandatario añadió que gracias a estos efectivos también la situación en Minesota fue controlada.

"Una vez que pasaron por tres días de infierno, tuve que decir 'Hay que traerlos dentro'. Una vez que entraron, fue como un cuchillo cortando mantequilla, fue muy fácil", afirmó el mandatario al comparar el manejo de los disturbios por la Guardia Nacional en ese estado.

Trump sobre los disturbios: "Hay grupos de mala gente como Antifa, anarquistas, terroristas y saqueadores, que usan a Floyd para hacer cosas malas"

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha acusado a varios grupos de ser "mala gente", entre ellos el movimiento de extrema izquierda Antifa (abreviación de 'antifascista'), anarquistas y terroristas, de usar la muerte de George Floyd para "hacer algunas cosas malas".

"Tenemos un grupo de gente que está usando a George Floyd y a muchas otras personas para tratar y hacer algunas cosas malas", declaró el mandatario durante entrevista con Newsmax.

"Tenemos Antifa, tenemos anarquistas, tenemos terroristas, tenemos saqueadores. Tenemos mucha mala gente en esos grupos", agregó.

Previamente, la Casa Blanca aseguró el 1 de junio que el Departamento de Justicia estadounidense cuenta con "amplia evidencia" de que Antifa está detrás de la violencia ocurrida durante las protestas por la muerte de Floyd.

Un día antes, Trump anunció que su país designará al movimiento como organización terrorista.

Ante el desprestigio de las protestas, los organizadores tratan de despegarse de los saqueos y la violencia

Una docena de pantalones vaqueros diseñados en un pueblo de Galicia salen por los aires en Broadway a la altura de la calle Vesey, en el Sur de Manhattan. Un grupo de chavales han roto la disciplina de la manifestación, ha arrancado los tablones que protegen una tienda de Zara, han roto la puerta y salen con las manos llenas de prendas. La mayoría son muy jóvenes, casi niños. Alguno, más mayor, llena de forma metódica una bolsa de deporte con lo sustraído. Hay carreras, confusión, avisos de que viene la policía. Un joven lanza los vaqueros al cielo oscuro, como confeti. Hay también enfrentamientos. «¿Qué mierda hacéis? No sois aliados de nuestra causa», increpa un manifestante, de cerca de treinta años, a los saqueadores. Agarra a uno que trata de escapar, se enzarzan en el suelo, se forma un tumulto mientras el autor del placaje sigue rugiendo «¡No eres aliado de ‘Black Lives Matter’!», en referencia al movimiento contra los abusos policiales y el racismo estructural contra la minoría negra. En un par de minutos, la escena se inunda de policía, se producen arrestos. Un hombre mayor está esposado, contra el suelo, boca abajo, con un agente antidisturbios encima. Es una detención cualquiera. Pero es imposible no acordarse de la imagen de George Floyd, el hombre negro que murió a manos de la policía en Mineápolis. Esposado, boca abajo, sujeto por otros dos agentes, el policía -Derek Chauvin, ahora acusado de asesinato en tercer grado y homicidio imprudente- asfixió con su rodilla contra el cuello de Floyd durante casi nueve minutos.

La última tragedia de los abusos policiales contra la minoría negra ha levantado en protestas a todas las grandes ciudades de EE.UU. Primero en Mineápolis y después en todo el país. La violencia, el vandalismo y los saqueos han acompañado a las protestas y se han comido la atención, dentro y fuera de EE.UU. En los últimos días, con la imposición de toques de queda -desde la muerte de Martin Luther King en 1968, no se habían decretado tantos al mismo tiempo- los disturbios violentos han perdido fuelle.

En Nueva York, el toque de queda se adelantó el martes a las ocho de la tarde, tres horas antes que la jornada anterior, donde se multiplicaron los saqueos. La presencia policial se había multiplicado. Pero, en la calle, en la media docena de manifestaciones que serpenteaban ayer Manhattan, y en otras en Brooklyn y otros distritos de la ciudad, la intención de separarse de la violencia y el saqueo es evidente.

«No queremos vuestra paz»

«¡Marchamos, no saqueamos!», corea un grupo que desciende por la calle Varick hacia el Sur. Poco antes, otro grupúsculo ha roto las vidrieras de una tienda de GAP en Broadway con la calle 8. A veces da la impresión que es solo un entretenimiento adolescente: un renacuajo emerge entre los cristales rotos con un maniquí bajo el brazo. Otras, el producto de la rabia: «¡No queremos vuestra paz!, ¡Hay que pelear con fuego!», grita un manifestante antes de pegar un codazo a la ventana de una furgoneta de Correos.

Ya de madrugada, en Brooklyn, otro grupo se concentra en la confluencia de las dos principales avenidas del distrito, Flatbush y Atlantic. Se corean las consignas habituales y se improvisan discursos. «Creímos que el viaje había acabado en 1968», dice un hombre subido a la mediana en referencia al movimiento de derechos civiles. «Estamos muy lejos de llegar. Y los blancos tenéis que estar con nosotros para que veáis cómo sufrimos los abusos cada día». Otro discurso llama al levantamiento contra la policía. «¡Protestas pacíficas!», corea buena parte del grupo en respuesta. Muchos son conscientes que los coches de policía en llamas y los negocios destrozados han diluido su mensaje. A la espera de cómo se desenvuelva esta madrugada del jueves, la intensidad de los disturbios ha decaído en las últimas dos noches en Nueva York. También en el resto del país, a pesar de que se registraron incidentes en ciudades como Atlanta, Milwaukee, Portland o la capital, Washington, aunque mucho menos graves que en los días anteriores

El presidente de EE.UU., sin embargo, prefiere poner la atención en la violencia y animaba a las autoridades de Nueva York a pedir ayuda federal. «Está totalmente fuera de control», decía Donald Trump el martes por la noche sobre la ciudad en la que se crió, y se quejó de que a la policía de Nueva York no se le permitía «hacer su magia». Ayer siguió con sus llamamientos a que la policía endureciera sus actuaciones y defendió el despliegue del ejército.

Trump ha defendido que la violencia se debe a los grupos «antifa» -radicales antifascistas- y de extrema izquierda, un discurso que le beneficia políticamente de cara a las elecciones del próximo noviembre, donde se juega permanecer en el cargo otros cuatro años. En las manifestaciones estos días en Nueva York ha quedado claro que hay elementos «antifa» que han participado en las protestas, pero no está claro si son el principal motor de los disturbios violentos, en los que también se observa que participan jóvenes indignados y oportunistas. Un informe interno fechado el 1 de junio del Departamento de Seguridad Interior al que tuvo acceso Reuters asegura que la contribución de los «antifa» y otros grupos extremistas similares es limitada y que la mayoría de la violencia se debe a oportunistas, como los jóvenes que se llevaban vaqueros de un Zara.

Multitud corea "De Blasio, dimite" después de que la Policía bloquee a cientos de manifestantes en el puente de Manhattan durante horas

Las manifestaciones contra el racismo y la brutalidad policial no cesaron durante casi una semana en Nueva York y continuaron por la noche, a pesar de que las autoridades locales impusieron un toque de queda a partir de este lunes para prevenir más disturbios y saqueos.

Este martes, todos los habitantes de la ciudad debían volver a sus hogares antes de las 8 de la noche, sin embargo, aproximadamente una hora después de que comenzara el toque de queda, un numeroso grupo de manifestantes intentó marchar desde Brooklyn hacia Manhattan cruzando el puente de Manhattan.

Según reportaron medios locales, la gente logró superar el bloqueo en el lado de Brooklyn, pero un cordón policial al otro lado del puente les cortó salida a Manhattan. Los manifestantes permanecieron en el lugar esperando mientras algunos de ellos intentaban negociar con la Policía y la multitud coreaba: "No vemos disturbios aquí, ¿por qué llevan equipo antidisturbios?"

Sin embargo, las negociaciones no tuvieron éxito y los manifestantes decidieron volver a Brooklyn, cuando descubrieron que habían quedado atrapados en el puente, ya que las fuerzas de seguridad bloqueaban las salidas a ambos lados.

Varios centenares de personas quedaron atrapados en el cerco mientras crecía la tensión. La gente empezó a corear consignas сomo "De Blasio, dimite" y testigos informaron de la presencia de numerosas furgonetas policiales, como si los agentes estuvieran a punto de proceder a un arresto masivo de los infractores del toque de queda.

Finalmente, la Policía permitió que los manifestantes abandonaran el puente y regresaran pacíficamente a Brooklyn marchando por las aceras.

Sobre las 6 de la mañana, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, publicó un tuit que decía: "En Barclays Center ahora. Situación muy tranquila. Hasta ahora, según todo lo que he visto en Brooklyn y Manhattan en las últimas tres horas, el toque de queda ciertamente está ayudando".

El mensaje de inmediato generó polémica en las redes sociales.

"Has atrapado a más neoyorquinos en el puente que el Duende Verde", escribió un usuario. "¿Y qué pasa con las personas atrapadas en el puente de Manhattan durante horas?", preguntó otra internauta.

Autopsia revela que el afroamericano Floyd tenía COVID-19

MOSCÚ (Sputnik) — El afroamericano George Floyd quien murió a manos de la Policía el pasado 25 de mayo en la ciudad de Minneapolis, centro norte de Estados Unidos, había tenido COVID-19, según la autopsia realizada.

"Se sabe que el test de COVID-19 efectuado el 3 de abril de 2020 había dado positivo", indica el informe de la autopsia publicado en el sitio web de la oficina de medicina forense del condado de Hennepin.

El texto explica que el test PCR puede mostrar el resultado positivo por mucho tiempo después de que desaparecen los síntomas de la enfermedad.

Una autopsia independiente estableció que Floyd, de 46 años, falleció de asfixia debido a una presión prolongada en el cuello y la espalda.

Dos policías resultan heridos de bala y otro con arma blanca en Nueva York

Tres policías han resultado heridos la noche de este miércoles en Brooklyn, Nueva York, informan medios locales.

De acuerdo con fuentes policiales, 2 uniformados sufrieron heridas de bala, mientras que otro fue acuchillado. Los oficiales fueron trasladados al Hospital del Condado de King, con heridas en las manos, y su vida no corre peligro, indicaron las autoridades locales.

Reportan en estado crítico al policía herido en un tiroteo durante las protestas por la muerte de Floyd en Las Vegas

 

Shay Mikalonis, agente de la Policía Metropolitana de Las Vegas (EE.UU.), se encuentra en estado crítico y con respiración asistida tras recibir un disparo de arma de fuego mientras esposaba a un manifestante durante las protestas por la muerte de George Floyd, informan medios locales.

El oficial herido "está en una condición extremadamente crítica con soporte vital", dijo el 'sheriff' del condado de Clark, Joe Lombardo. Según una fuente anónima citada por el medio estadounidense, Mikalonis sufrió una grave lesión en la cabeza y la columna vertebral a consecuencia del disparo.

Por su parte, Edgar Samaniego, quien ha sido identificado como el presunto responsable del tiroteo, se encuentra detenido en el Centro de Detención del Condado de Clark sin derecho a fianza. Enfrentará un cargo por intento de asesinato y dos cargos por detonar un arma donde podía poner en riesgo a un tercero.

Hijo del policía retirado que fue baleado por saqueadores en EE.UU. envía un mensaje a los asesinos de su padre

Brian Powell, hijo del capitán retirado de la Policía de la ciudad de San Luis (Misuri, EE.UU.) que fue asesinado este martes por saqueadores mientras intentaba proteger una casa de empeños, dirigió un mensaje a los asesinos de su padre.

"A la persona que apretó el gatillo, mi mensaje para [él y] ellos sería simplemente, simplemente retrocedan en lo que están haciendo", dijo Powell, citado por Fox2Now. "Conozcan la verdadera razón por la que lo están haciendo. Hagámoslo todo de manera positiva. No tenemos que salir a saquear y hacer todas esas cosas".

"Podemos hacer las cosas de manera pacífica y tranquila. No tenemos que destruir así nuestras comunidades", agregó.

Powell comentó asimismo que su padre hubiera perdonado a su agresor, ya que era conocido en la comunidad como un mentor de los jóvenes.

"Mi papá era un alma indulgente. Por lo tanto, habría perdonado a esa persona y trataría de hablar con ellos, porque era realmente grande buscando hablar con los jóvenes y también asesorarlos", afirmó. "Estaba intentando ponerlos en línea recta y estrecha y todo".

David Dorn, de 77 años, trabajaba como agente de seguridad en la tienda asaltada, perteneciente a un amigo, y llegó allí cuando se activó la alarma antirrobo durante las protestas por la muerte de George Floyd. Recibió un disparo en el torso y falleció en el lugar. Su muerte fue vista públicamente al ser captada durante una transmisión de Facebook Live.

Las protestas contra el racismo policial, desatadas por el fallecimiento de Floyd, se han desencadenado en numerosas ciudades de EE.UU. Algunas de ellas han derivado en saqueos y vandalismo.

Manifestantes se enfrentan en Londres a la Policía en torno a la residencia de Boris Johnson en protesta por la muerte de George Floyd

Convocada bajo la consigna de 'Black Lives Matter', una multitudinaria manifestación llenó este miércoles importantes calles de Londres (Reino Unido), al reunir a miles de personas para protestar contra la muerte del afroamericano George Floyd, que tuvo lugar la semana pasada en Mineápolis (Minesota, EE.UU.). La marcha, que inicialmente tuvo un carácter pacífico, derivó en enfrentamientos con la Policía cuando los manifestantes se acercaron a Downing Street, donde se ubican la residencia oficial y las oficinas del primer ministro británico, Boris Johnson.

Durante las protestas, la multitud exigió a los oficiales arrodillarse para mostrar su solidaridad en rechazo a la brutalidad y el racismo policial, y algunos agentes lo hicieron. Luego, al desatarse violentos desórdenes, algunos participantes de la marcha arrojaron objetos contra los policías y varias personas fueron detenidas.

"Hemos venido aquí con nuestros amigos para hacer sonar la alarma, hacer ruido, desmantelar los sistemas supremacistas", dijo a Reuters uno de los participantes, y afirmó que a menos que se produzca una acción en contra, el Reino Unido enfrentará problemas como los de EE.UU.

Análisis: Qué hay detrás de las protestas: golpeados por el covid, por la crisis y por la policía

Argemino Barro

Antes de que el fuego devorase miles de propiedades a lo largo y ancho de Estados Unidos, y de que el Ejército ocupase Washington como si fuera Kabul, ya estábamos cansados de ver la Historia desplegarse ante nuestros ojos. “Señor Jesucristo, por favor, no me enseñes nada nuevo hoy”, dijo la influyente presentadora Oprah Winfrey. Los afroamericanos eran ya la comunidad más afectada por la pandemia y la debacle económica, y el asesinato de George Floyd en Mineápolis solo ha sido el detonante de los miedos y la rabia acumulados. Una tragedia que ha vuelto a poner en primera línea los pecados del país y las aspiraciones de su minoría más grande.

“En tres años y medio, he hecho más por la comunidad negra que Joe Biden en 43 años”, tuiteó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y agregó que quizá fuera el presidente que más ha hecho por esta minoría desde Abraham Lincoln.

A tenor de las cifras de voto del último medio siglo, las palabras de Trump no irán a ningún lado. La adhesión de la mayoría negra al Partido Demócrata se remonta a mediados de los años sesenta, cuando el presidente Lyndon Johnson aprobó la Ley de los Derechos Civiles en 1964 y la Ley del Derecho a Voto el año siguiente. Desde entonces, más del 85% de los afroamericanos ha votado a los progresistas.

Víctimas del covid-19

Muchos ven los disturbios de los últimos días como un capítulo más en la larga lucha por los derechos civiles. Una carrera para superar una desigualdad endémica que se ha vuelto a reflejar en la crisis del coronavirus, que ha castigado más, proporcionalmente, a los afroamericanos. En Chicago, por ejemplo, pese a que los negros son algo menos que un tercio de la población, han llegado a sumar el 60% de las muertes por covid-19. Una situación parecida a la de Nueva York: los negros y los latinos tienen el doble de posibilidades que los blancos de morir de covid-19.

Los trabajos en primera línea frente al virus, repartidores, cajeros, enfermeros o conductores del transporte público, son ocupados en mayores proporciones por ciudadanos afroamericanos. De ahí que, en la destrucción de empleo que empezó a mediados de marzo, los negros hayan sido más afectados.

Estas diferencias se apilan sobre otras. Como apunta Greg Ip, la comunidad afroamericana ha sido la que ha tardado más en recuperarse de la crisis de 2008. El ingreso mediano del hogar negro ha caído un 5% en los últimos 20 años. El ingreso mediano del hogar blanco, en cambio, ha subido un 6%. El hogar afroamericano ingresa 18.000 dólares anuales; el blanco, casi 10 veces más.

Las desventajas son palpables en prácticamente todos los ámbitos. Según datos de Sentencing Project, un grupo que aboga por la reforma penal, uno de cada 10 treintañeros afroamericanos está en prisión. Los datos del Departamento de Justicia reflejan que el índice de encarcelamiento entre los hombres negros duplica el de los latinos y es cinco veces mayor que entre los blancos.

Víctimas económicas

Las explicaciones de esta disparidad se hunden en la historia de Estados Unidos. En uno de los viejos vídeos de la lucha por los derechos civiles aflorados estos días, el reverendo Martin Luther King culpaba, en parte, a una desventaja original: “Ningún otro grupo étnico ha sido un esclavo en suelo americano”, dijo en 1967. Cuando Lincoln emancipó a los esclavos, “no les dio tierras ni, en realidad, nada como base para empezar. Al mismo tiempo, América estaba entregando millones de acres de tierra, en el oeste y el medio oeste (...) a los campesinos blancos de Europa”.

Varios estudios han reflejado la persistente discriminación de los negros, por ejemplo, a la hora de buscar un trabajo. El National Bureau of Economic Research comprobó que las personas con nombres asociados a la piel negra, como Lakisha o Jamal, reciben la mitad de llamadas de potenciales empleadores que si su mismo currículo llevase un nombre típico de los blancos, como Greg o Emily.

Desde hace décadas, los demócratas, pese a haber tomado, en el caso de la Administración Clinton, medidas impopulares como el endurecimiento de las sentencias por posesión de drogas, han portado el estandarte de los derechos civiles. Y han seguido disfrutando de la lealtad electoral de los grupos de color.

Paradójico dominio demócrata

El dominio demócrata de los votos, sin embargo, es tan innegable como paradójico. Si bien nueve de cada 10 negros votan progresista, sus valores religiosos y familiares, en conjunto, indican posiciones conservadoras. Según una encuesta de Pew Research Center, el 55% de los negros cree que “para ser moral es necesario creer en Dios”, una proporción cinco veces mayor que entre los blancos. Solo el 29% de los votantes demócratas negros se consideran “progresistas”, frente al 55% de los blancos.

Algunos políticos y militantes afroamericanos se han apoyado en estas percepciones para reivindicar un conservadurismo negro, más individualista. Una postura escéptica con la retórica de la opresión que vemos desplegada estos días, en grupos como Black Lives Matter, y que también ha logrado hacer algo de ruido.

“Los chicos negros en Chicago son asesinados cada día. ¿Dónde está Black Lives Matter en Chicago? Cuando los negros matan a los negros, ellos no salen a hacer este ridículo”, recriminaba una mujer negra a una manifestante contra la violencia policial. “Está mal que un policía blanco mate a una persona negra, eso es seguro. Pero si importa, debería de importar en todo momento”.

El vídeo se hizo viral en los círculos conservadores, porque presentaba un relato alternativo al que domina las protestas contra la brutalidad policial y los crímenes racistas. Un relato que cuestiona la retórica de la desigualdad y la opresión estructural, y que pone el acento en la meritocracia. “Soy negra y no estoy oprimida”, decía la mujer. “Soy libre e hice lo que quería hacer. Soy licenciada”.

Negros republicanos

En esta vertiente menos colectivista, la política de Trump hacia los afroamericanos se ha reducido a la pura y dura economía. El motivo por el que presume de haber hecho más por los negros que casi ningún otro presidente es que el índice de desempleo afroamericano bajó al 5,6% el pasado febrero, la cifra más baja desde principios de los años setenta.

Los líderes conservadores negros, vistas las estadísticas de voto y la popularidad de Black Lives Matter, son mucho menos numerosos: la secretaria de Estado republicana Condoleezza Rice, el general condecorado Colin Powell o el neurocirujano Ben Carson son los abanderados de esta sensibilidad minoritaria dentro de una minoría, además de grupos afines al actual presidente.

La más controvertida es Candace Owens, activista 'millennial' y líder de Blexit, un grupo que promueve, al estilo del Reino Unido frente a la UE, la salida de los negros del Partido Demócrata. Owens, que ha llegado a referirse a sus congéneres como “chimpancés entrenados” por su lealtad demócrata, ha visto su cuenta cancelada en Twitter por propagar desinformación y sus comentarios han sido muchas veces desmentidos. Cuando salió Blexit, dijo que su “amigo Kanye West”, simpatizante de Trump, había diseñado el logo. El rapero lo desmintió al día siguiente.

Fuente: El Confidencial

Puestos a analizar las múltiples consecuencias que se vienen desarrollando con el avance de la pandemia, vamos a dedicarnos, hoy, a hacerlo con la posibilidad de ocurrencia de violencia molecular o, incluso, de guerras civiles en el seno de diversas sociedades. Un concepto ya desarrollado en los años 90 por autor alemán Hans Magnus Enzensberger en su libro: “Civil Wars: From L.A. to Bosnia”.

Carlos Pissolito

El presidente de EEUU, Donald Trump, intenta convertir la ola de protestas en el país en una "estrategia electoral", dijo a Sputnik el analista internacional mexicano Dámaso Morales. A su juicio, Trump busca rédito político declarando a movimientos antifascistas como terrorismo e intentando vincular al demócrata Joe Biden con actos violentos.

Redacción

 

 La crisis derivada de la pandemia nos permite evaluar las distintas orientaciones políticas y sobre todo del campo de valores de los distintos países.

Pablo Jofré Leal

 ¿Leíste recientemente que Rusia está actualmente involucrada en una guerra híbrida contra el mundo occidental? ¿Sabías que la única misión en la vida de Vladimir Putin es restaurar el Imperio soviético? Si no es así, lea los principales periódicos del mundo o las profundas discusiones mantenidas por los think tanks occidentales. Para aquellos de ustedes interesados ​​en la historia inédita y la verdad geopolítica, se está llevando a cabo un reinicio increíble, patrocinado por la OTAN, en la política de Ucrania.

Phil Butler*

La editorial El Viejo Topo acaba de sacar el libro de Carlo Formenti titulado como este artículo. En tiempos de pandemia hace falta, más que nunca, leer y estudiar, dotarse de materiales críticos y prepararse para la acción conscientemente guiada.

Manolo Monereo

 

 El colapso de la economía mundial por la pandemia COVID-19 impulsó a las bancas centrales de EEUU y la Unión Europea a bajar las tasas de interés al nivel del 0% anual.

Alfredo Zaiat

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente

HONOR Y RESPETO

PARA LOS QUE NOS DEJARON POR EL COVID-19

elmundofinanciero

El Tiempo por Meteoblue