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MINSK (Sputnik) — Bielorrusia ha quedado atrapada en el epicentro del choque de las civilizaciones de Occidente y Oriente, declaró el presidente del país eslavo, Alexandr Lukashenko.

"Nuestro país, siendo un eslabón entre Occidente y Oriente, ha quedado atrapado en el epicentro del choque de civilizaciones", dijo en una reunión con representantes de las autoridades locales, citado por la agencia de noticias estatal Belta.

El mandatario denunció que a lo largo de las fronteras de su país "se incrementa sistemáticamente la infraestructura ofensiva militar de la OTAN".

Lukashenko subrayó que países de Occidente, por medio de las sanciones impuestas a Bielorrusia, buscan "dejar al pueblo sin pensiones, sueldos, subsidios, educación, asistencia médica".

Al referirse a la situación interna, informó que las autoridades concluyen "el trabajo para poner en orden el espacio de información".

"Es importante tener claro lo siguiente: no combatimos contra la disidencia ni opiniones distintas. Dios no quiera. Si quitamos diversos puntos de vista, el país se va a perder. Lo que pasa es que la libertad de expresión que defendemos, hoy se ha convertido en una actividad extremista", dijo.

Lukashenko aseveró que no tiene nada en contra de la crítica, pero "otra cosa es llamar a una revuelta y a linchar a aquellos que no apoyan los ánimos revolucionarios".

En julio las autoridades bielorrusas lanzaron una nueva ofensiva contra la disidencia, con registros y arrestos de activistas, periodistas, defensores de derechos humanos, representantes de distintas ONG y partidos opositores, en lo que el Comité de Seguridad del Estado (KGB) definió como una "macrooperación contra radicales".

El jefe de la Dirección General para la Investigación de Delitos de Crimen Organizado y Corrupción del Comité de Investigaciones de Bielorrusia, Vladímir Shishkó, declaró que el organismo dispone de datos fiables sobre la implicación de trabajadores de varias organizaciones no gubernamentales en el movimiento ilícito de fondos procedentes del extranjero, la evasión fiscal y la financiación de protestas.

La ONU instó a Minsk a que cese su "política de intimidación y persecución" contra la sociedad civil y trabajadores de medios, en tanto la Unión Europea exigió "la inmediata liberación de los defensores de derechos humanos detenidos y otros presos políticos" y amenazó con aplicar nuevas sanciones contra el país.

Las elecciones presidenciales del 9 de agosto de 2020 en Bielorrusia, que otorgaron un nuevo mandato a Alexandr Lukashenko, dieron origen a varios meses de protestas.

Las autoridades bielorrusas declararon en varias ocasiones que las protestas se coordinan desde el exterior. Lukashenko acusó a Occidente de injerencia directa en la situación en el país, y dijo que fuerzas externas intentaron organizar en Bielorrusia una "revolución de colores", que fracasó.

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