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Pedro Castillo afirmó que su gobierno será “respetuoso” de la democracia y de la Constitución Política de 1993, y garantizó estabilidad financiera y económica.

“Seremos un gobierno respetuoso de la democracia, de la Constitución actual y haremos un gobierno con estabilidad financiera y económica”, dijo el miércoles el candidato presidencial de Perú Libre, quien supera con un estrecho margen a su contrincante, la derechista Keiko Fujimori.

Durante una presentación ante sus seguidores en el local de su partidario en el Paseo de Colón, en el centro de Lima (capital peruana), Castillo se manifestó agradecido con quienes lo apoyan “por ser vigilantes de la voluntad popular”, y expresó que, según un informe de sus personeros, “el pueblo se ha impuesto en esta gesta”.

En este sentido, el postulante a la Presidencia de Perú indicó que, de acuerdo con el referido reporte, ya tienen el conteo oficial de la segunda vuelta, que les da la victoria en las elecciones generales, para luego instar a sus seguidores a no caer en ninguna provocación.

Denuncia de fraude por parte de la derecha

En otra parte de sus declaraciones, Castillo llamó a las autoridades electorales a “ser respetuosas”. “Por el Perú, por la democracia, por nuestra patria, no mancillemos la voluntad del pueblo”, afirmó. Además, adelantó que “personalidades de diferentes países” y de embajadas en Perú le han expresado su “saludo y reconocimiento”.

Cabe subrayar que, después de que Fujimori comentara que había encontrado “indicios de fraude” en al menos seis mesas de votación, Luis Lagarreta, el secretario general de su formación, Fuerza Popular, dijo que iban a presentar evidencias de irregularidades.

Las afirmaciones de Castillo se produjeron pese a que aún no ha finalizado el conteo oficial de los sufragios para definir quién es el próximo presidente peruano.

A este respecto, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Jorge Salas, pidió tranquilidad al país y prometió acelerar los conteos y la revisión de las impugnaciones para cerrar el proceso.

“Que se hagan a un lado las actitudes violentas y se imponga la paz, esperamos con serenidad y calma los resultados electorales y respetemos democráticamente los mismos”, señaló durante la entrega de credenciales a legisladores electos.

Análisis: Aumenta la tensión ante la indefinición electoral

Marco Teruggi

Aún no existe el resultado de la elección presidencial en Perú luego de tres días de haberse realizado los comicios. Los números, ya irreversibles según varios análisis, afirman que el ganador ha sido Pedro Castillo. Keiko Fujimori, su contrincante, optó el 9 de junio en la noche por pedir la anulación de 802 actas.

Keiko Fujimori pidió la anulación de 802 actas de votación el miércoles en la noche. "Representan aproximadamente 200.000 votos", afirmó en la rueda de prensa, la segunda ofrecida para denunciar lo que sería, según ella, un fraude realizado en las elecciones del pasado domingo 6de junio.

Sus declaraciones ocurrieron con el 99% de las actas contabilizadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), y lo que sería la confirmación de la victoria de Pedro Castillo que, con alrededor de 70.000 votos más, resulta irreversible según varios análisis.

La candidata de Fuerza Popular sostuvo que "cuando estas acciones de nulidad sean admitidas, deben ser retirados del recuento final del Jurado Nacional de Elecciones [JNE]". Es decir que, según su anuncio, 200.000 votos, en su mayoría favorables a Castillo, deberían ser restados del resultado final, es decir del total de votos de su contrincante que podría, en ese marco, quedar en segundo lugar.

Esos 200.000 votos no serían los únicos en poder modificarse. Según Fujimori, se sumarían a los 300.000 votos provenientes de las 1.200 actas en observación por parte del JNE. "Si sumamos 802 mesas en las que se ha presentado solicitud de nulidad que representan 200.000 votos y le agregamos las 1.200 actas observadas que representan 300.000 votos, aquí todavía está en juego 500.000 votos que creemos que es fundamental que se analicen para el recuento final", afirmó.

Las reacciones

El anuncio de Fujimori desató numerosas reacciones contrarias en redes sociales. En primer lugar, porque su compromiso del día domingo de las elecciones había sido el de respetar los resultados. "No sabemos cuál va a ser el resultado, pero sea cual sea, primero ratificar nuestro compromiso de respetar la voluntad popular", afirmó, por ejemplo, en el desayuno con su familia en un barrio popular limeño.

En segundo lugar, porque su pedido de anular 200.000 votos implica el intento de restarle los votos a Castillo, para así atribuirse la victoria. "Lo que está haciendo Keiko Fujimori no tiene precedentes en la historia del Perú, pretender anular 802 mesas electorales, en las localidades donde el Perú entero sabe que arrasó su contendor", afirmó, por ejemplo, Patricia Arévalo, usuaria de Twitter, en el marco de una multiplicación de mensajes contra la dirigente de Fuerza Popular.

Las reacciones contra Fujimori se debieron a que su denuncia fue considerada como una maniobra desesperada y sucia similar a las elecciones del 2016. En aquella oportunidad, ante su derrota en segunda vuelta contra Pedro Pablo Kuczynski, también había decidido no reconocer el resultado, lo que se tradujo luego en la inestabilidad política que tuvo, entre otras consecuencias, el paso de cuatro mandatarios en cinco años de gobierno.

Quien se expresó ante la nueva denuncia de fraude fue Castillo: "agradezco a quienes siguen resistiendo en las calles. No caigamos en provocaciones de quienes quieren ver este país en el caos. Por ello, hacemos un llamado de paz".

Las palabras del candidato de Perú Libre fueron comunicadas mientras se llevaba adelante una nueva vigilia frente a su local de campaña, en Lima, por cuarta noche consecutiva.

"Keiko Fujimori, con todo el poder que tiene detrás, con el poder de los empresarios, el dinero del narcotráfico, todo el bufete de abogados que tiene, está intentando destruir la decisión popular, está intentando realmente destruir la democracia. Hay un peligro por parte de la derecha, pero sabemos que el pueblo puede más, por eso estamos haciendo resistencia, para hacer valer nuestros votos", afirmó desde allí Melissa Becerra, estudiante de arquitectura.

Los argumentos del fraude

El 9 de junio era el último día para presentar los recursos de nulidad de actas. Fujimori ya había denunciado el 7 de junio un denominado "fraude en mesa", es decir, según su explicación, ejecutado por Perú Libre. Es proceso habría sido "planificado y sistemático".

Durante la rueda de prensa del miércoles 9, Miguel Ángel Torres, vocero de Fuerza Popular, explicó el proceso a través del cual el partido que llevó a Castillo "habría vulnerado el sistema electoral".

Según su explicación, dentro de las 802 actas:

503 tendrían "falsificación de firmas de miembros de mesa", es decir que las firmas allí puestas no corresponderían con aquellas consignadas en el documento de identidad.

132 actas, a su vez, habrían tenido "irregularidades al momento de consignar la votación dentro del acta", es decir que los números de votos marcados no corresponderían con la realidad ya que, según explicó, sería imposible que, como ocurrió en algunas mesas, Fuerza Popular no tuviera un solo voto.

65 actas deberían ser anuladas debido a la conformación de los miembros de mesa. Según Fuerza Popular, se habría dado el caso de parientes en una misma mesa, producto de la acción de fraude de Perú Libre.

Las pruebas presentadas por Fuerza Popular fueron pocas respecto a la gravedad de la denuncia. Esa insuficiencia ya había sido señalada luego de la rueda de prensa del 7 de junio, tanto por la prensa nacional como por la internacional, donde, el Washington Post, por ejemplo, se refirió a las "acusaciones infundadas de fraude electoral".

Algunas de esas pruebas del 7 de junio fueron inclusive refutadas. Una de ellas fue que una mesa de votación en la ciudad de Puno había sido "copada" por tres miembros de una misma familia, acusación hecha debido a que llevaban el mismo apellido. El señalamiento fue rápidamente desmentido por la misma ONPE que afirmó que las tres personas habían sido elegidas por sorteo, y, los mismos acusados negaron ser parientes y anunciaron que iniciaron un proceso contra Fujimori.

La tensión creciente

Perú se encuentra en un momento de tensa e incierta calma. Una mayoría reconoce que Castillo ganó las elecciones presidenciales, tanto dentro como fuera del país como el caso de Evo Morales, el poder electoral no ha dado fecha de cuándo sería anunciado el resultado oficial, y las denuncias de Fujimori podrían retrasar los tiempos del conteo final.

Nadie sabe cuándo estará entonces la definición de una contienda que tiene al país en vilo. Las radios en los autos actualizan en permanencia los números y noticias al respecto, y, en la mayoría de los canales de televisión continúa un tratamiento mediático contrario a Castillo.

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En ese marco han ocurrido rumores y especulaciones, como posibilidades de un golpe de Estado, algo que el mismo Ministerio de Defensa debió negar públicamente, "frente a la difusión en redes sociales con llamados a la intervención de las Fuerzas Armadas en asuntos netamente electorales o políticos". El ministerio ratificó en el comunicado que las Fuerzas Armadas "no son deliberantes y están subordinadas al poder constitucional".

Las preguntas sobre cuál sería el plan de Fujimori se dan en un contexto de movilizaciones tanto de quienes respaldan a Castillo, como, en menor medida, de quienes defienden a Fujimori. "Apoyo a Fujimori porque es un partido de derecha anti-comunista, por eso apoyo, he votado por ella pensando en Perú, en la paz del país, en mi familia", afirmó, por ejemplo, Marilú Pita Arriarán, venida a Lima desde la frontera entre Perú y Brasil para respaldar a la candidata de Fuerza Popular.

Quienes se movilizan por Fujimori están convencidos que ha existido un fraude contra su candidata. Quienes respaldan a Castillo afirman que Fujimori intenta realizar un fraude para robarle la victoria a Castillo. Las acusaciones cruzadas, las movilizaciones, la poca comunicación por parte del poder electoral respecto a los tiempos, la posible prolongación de este escenario, mantienen al país en un suspenso marcado por una tensión que podría escalar.

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