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MOSCÚ (Sputnik) — El director general de la corporación espacial de Rusia, Roscosmos, Dmitri Rogozin, aseguró que su país revisaría su decisión de retirarse de la Estación Espacial Internacional (EEI) cuando Estados Unidos derogue sus sanciones contra las empresas del sector.

"Todo está en manos de los estadounidenses. Si mantienen sus sanciones contra Progress y TSNIImash, el tema de la retirada de Rusia de la EEI será problema de nuestros socios estadounidenses. Será de su completa responsabilidad", dijo Rogozin este 7 de junio en las audiencias parlamentarias celebradas en la Cámara baja.

En diciembre de 2020, la Casa Blanca incluyó en su lista negra a la compañía Progress, el fabricante de los cohetes Soyuz que llevaban a los astronautas estadounidenses a la EEI, y el instituto TSNIImash, cuya división Centro de Control de Vuelos Espaciales garantiza la seguridad de la plataforma orbital.

Roscosmos advirtió a Washington que sus restricciones unilaterales ponían en peligro a la Estación Espacial Internacional.

En abril, el vice primer ministro de Rusia Yuri Borísov anunció que su país planeaba cesar su participación en la EEI a partir de 2025 debido a que la plataforma estaba muy obsoleta y construir su propia estación orbital.

La EEI comenzó a construirse en 1998, su vida útil expiró en 2015, pero se extendió primero hasta 2020 y luego a 2024.

Rusia cuenta con avanzadas tecnologías para construir sus propias estaciones espaciales habitadas. En 1971, la entonces Unión Soviética puso en órbita su primera plataforma orbital Saliut 1 que marcó un gran hito en la era espacial de la humanidad.

Luego vendrían otras cinco estaciones de la misma serie. En 1986 comenzó a construir la famosa estación Mir que estuvo orbitando la Tierra varios años hasta que en 2001 fue hundida en el océano en una operación controlada.

La futura estación espacial rusa tendrá estructura modular y constará inicialmente de cinco módulos, uno de ellos con ventanas de observación de gran tamaño y conexión WiFi para albergar turistas espaciales.

Sanciones a la industria microelectrónica

La corporación rusa Roscosmos no puede lanzar varios satélites por las sanciones estadounidenses a suministros de microelectrónica a Rusia, afirmó Dmitri Rogozin.

"Hay naves espaciales, casi completadas, pero en una, o dos, o tres, simplemente falta un chip específico que no podemos comprar de ninguna manera debido a las sanciones", dijo Rogozin al intervenir en la Duma de Estado (Cámara Baja del Parlamento ruso).

De este modo explicó por qué Roscosmos puso en órbita menos satélites que EEUU a pesar de que la empresa rusa tiene cohetes suficientes.

Rogozin indicó que Roscosmos está incrementando las capacidades para producir los chips que faltan.

"En los últimos tres años, aumentamos 2,5 veces la producción de microelectrónica espacial", precisó.

El jefe de Roscosmos precisó que las restricciones impuestas deben entrar en vigor a partir del 1 de enero de 2023, aunque expresó su preocupación de que Washington considere la posibilidad de imponerlas antes de lo previsto inicialmente.

"Tenemos la información de que el paquete de restricciones que se están considerando, incluye la posibilidad de adelantar la fecha de su entrada en vigor, es decir, se pueden introducir ya en el año en curso", afirmó.

El año pasado EEUU impuso sanciones al Centro de ingeniería espacial Progress, fabricante de cohetes de la serie Soyuz, así como a la empresa TSNIImash, el principal instituto de investigación científica de Roscosmos.

En mayo de 2019, el Pentágono incluyó Rusia en la lista de los países con los que está prohibido cooperar en los lanzamientos espaciales; la decisión entrará en vigor el 31 de diciembre de 2022.

La prohibición para S7 de competir con SpaceX

Además, Estados Unidos prohibió a la compañía rusa S7 competir con la empresa SpaceX de Elon Musk como condición para aprobar la venta de la plataforma flotante de lanzamiento de cohetes Sea Launch en 2018, desveló Rogozin.

"Hubo restricciones concretas durante la firma del contrato para la entrega de las dos embarcaciones de Sea Launch a la empresa rusa (S7), el compromiso de que no podíamos usar el Sea Launch para competir con Elon Musk", reveló Rogozin.

Sea Launch está compuesto de la plataforma flotante Ocean Odyssey y el buque de mando Sea Launch Commander.

El alto ejecutivo consignó que los abogados del Gobierno estadounidense participaron, de hecho, como clientes de SpaceX.

"Tal vez no sea una empresa privada si restringen nuestra posibilidad de competir con SpaceX con sus sanciones gubernamentales", enfatizó.

Rogozin remarcó también que los estadounidenses antes de entregar las dos embarcaciones a S7 desmantelaron todos los equipos.

Construida por un consorcio de compañías de Rusia, Estados Unidos, Ucrania y Noruega, la plataforma Sea Launch comenzó a operar en 1999. En total, se realizaron 36 lanzamientos, el último en mayo de 2014.

En 2016, la empresa S7 Group anunció la firma de un contrato con el grupo empresarial Sea Launch (subsidiaria de la corporación rusa de ingeniería espacial Energia) para la compra de las instalaciones del proyecto Sea Launch.

En marzo de 2020 el Departamento de Estado norteamericano dio su visto bueno para el traslado de la base espacial flotante a Rusia.

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