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Hospitales de EE.UU. que luchan contra el nuevo coronavirus enfrentan severa escasez de equipos médicos clave, según un informe del Gobierno estadounidense.

Mediante un informe publicado el lunes, la Oficina del Inspector General del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos advirtió que contrario a las garantías del presidente, Donald Trump, acerca de que hay suficientes recursos para enfrentar al nuevo coronavirus, denominado como COVID-19, los hospitales del país carecen de todo, desde ventiladores hasta termómetros y kits de prueba.

El informe alerta de una severa escasez en suministros médicos vitales y de la incapacidad del sistema de salud estadounidense en una fase crítica, cuando el país más afectado en el mundo por el letal virus está esperando sus días más difíciles en los que habrá mucha más muerte.

El documento indica que la falta de pruebas ha obligado a los hospitales a prolongar las estancias de los pacientes, empujándolos a funcionar más allá de sus capacidades, en tanto necesitan, además de los termómetros, desinfectantes, ropa de cama y alimentos, entre otros medios.

Los hallazgos son resultado de entrevistas realizadas en 323 hospitales de 46 estados del país norteamericano.

El estudio revela además la escasez generalizada de lo que se conoce como Equipo de Protección Personal (EPP) para los trabajadores médicos, situación que ha puesto en “riesgo tanto al personal médico como a los pacientes”.

El gobernador del Estado de Connecticut (noreste), Ned Lamont, alertó a principios de este mes de abril que la Reserva Nacional Estratégica de EE.UU. ahora está vacía de equipos médicos en medio de la rápida expansión de la pandemia.

La escasez de suministros médicos y en general la gestión del Gobierno estadounidense de la crisis provocada por el nuevo coronavirus, ha desatado una ola de críticas dentro del país norteamericano, donde gran número de ciudadanos y los gobernadores han alertado de consecuencias catastróficas si Trump sigue su actual política para lidiar con el letal virus.

Eso mientras, Estados Unidos, con más de 367 000 casos diagnosticados y 10 900 muertes ya se ha convertido en el país más afectado por el COVID-19 en el mundo.

EEUU: Habrá represalia si La India no ofrece fármaco para COVID-19

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenaza con “represalias” si La India no ofrece una medicina considerada como posible cura del coronavirus.

En declaraciones a la prensa desde la Casa Blanca, Trump enfatizó el lunes en que Nueva Delhi debe publicar órdenes de Hidroxicloroquina, un medicamento antipalúdico en ensayo clínico como tratamiento para el nuevo coronavirus, denominado COVID-19.

El mandatario estadounidense dijo que había pedido al primer ministro indio, Narendra Modi, que emitiera órdenes para levantar las restricciones sobre la exportación de este fármaco después de que Nueva Delhi la prohibiera durante el fin de semana.

“Hablé el domingo por la mañana con él, le dije que agradeceríamos que permitiera que saliera nuestro suministro (…) Si no permite que salga, eso estaría bien, pero, por supuesto, puede haber represalias, ¿por qué no?”, afirmó Trump.

El inquilino de la Casa Blanca ha citado repetidamente Hidroxicloroquina como un “cambio de juego” que ayudará a tratar los casos de COVID-19, pero el medicamento aún no ha sido aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), el organismo que supervisa la comercialización de medicamentos en EE.UU.

La India, uno de los mayores exportadores mundiales de Hidroxicloroquina — utilizado durante mucho tiempo en pacientes con malaria y artritis severa— ha aprobado su uso para personas con alto riesgo de infección por el coronavirus, incluidos los trabajadores de la salud, ya que funciona para contener su brote.

El nuevo virus, que se detectó por primera vez en China, ya ha afectado a todos los países del mundo. Estados Unidos con más de 367 000 personas ocupa el primer lugar en la lista de más contagiados y ha demostrado que no está capacitado para controlar esta pandemia letal.

Tras semanas de minimizar la gravedad del nuevo coronavirus y burlarse de las preocupaciones surgidas al respecto, Trump, por fin levantó las manos ante la crisis desatada y en mediados de marzo declaró el estado de emergencia mientras la pandemia se propagaba por el país y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) daban la señal de alarma.

Es más, la gestión de Trump ante la pandemia ha causado la caída drástica de su popularidad, ya que la mayoría de los ciudadanos estadounidenses desaprueban la manera en el que el mandatario ha abordado la crisis sanitaria.

El secretario interino de la Armada de EE.UU. tuvo que disculparse tras llamar "ingenuo" y "estúpido" al excapitán del portaviones Theodore Roosevelt

El secretario interino de la Armada de EE.UU., Thomas Modly, tuvo que ofrecer disculpas después de llamar "ingenuo" y "estúpido" al excapitán del portaviones estadounidense USS Theodore Roosevelt, Brett Crozier -quien había alertado a las autoridades sobre un brote de coronavirus a bordo-, en su discurso dirigido este lunes a la tripulación de la nave.

"Si él no creía, en mi opinión, que esta información no iba a salir al público, en estos días y en la era de la información en la que vivimos, entonces él era A: demasiado ingenuo o demasiado estúpido para ser un oficial al mando de un barco como este", anunció Modly, según múltiples fuentes citadas por Fox News. "La alternativa es que hizo esto a propósito".

Crozier fue destituido de su cargo después de que se filtrara una carta en la que pedía a sus superiores de la Armada que tomaran acciones inmediatas para ayudar a su tripulación tras registrarse varios casos de covid-19 en la nave.

Asimismo, durante su discurso y a través del sistema de megafonía del barco, Modly señaló que la carta de Crozier, era una "traición de confianza, conmigo, con su cadena de mando".

Las disculpas

No obstante, esta misma jornada el presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, Adam Smith, solicitó la salida de Modley, después de que el audio de su discurso se haya filtrado en las redes, informa The Hill.

Según Smith, él está "fuertemente" en desacuerdo con la manera con que Modly manejó la presencia del brote de coronavirus en el USS Theodore Roosevelt y calificó el cese del Crozier "en el mejor de los casos, como una reacción exagerada a los pasos extraordinarios que el capitán emprendió para proteger a su tripulación".

"La decisión del secretario interino Modly de dirigirse a los marineros en el Roosevelt y atacar personalmente al capitán Crozier muestra un enfoque sordo más centrado en el ego personal, que uno de liderazgo tranquilo y constante que tan desesperadamente necesitamos en esta crisis", declaró Smith en un comunicado y agregó que ya no confía en "el liderazgo" de Modly y opina "que debería ser removido de su cargo".

Tras recibir duras críticas por parte de varios políticos, Modly anunció públicamente "que no cree que el capitán Brett Crozier sea ingenuo ni estúpido".

"Quiero disculparme con la Armada por mis recientes comentarios a la tripulación", dijo Modly en su declaración. "Déjenme ser claro, no creo que el capitán Brett Crozier sea ingenuo ni estúpido. Creo, y siempre creí que era todo lo contrario. Elegimos a nuestros oficiales al mando con gran cuidado. El capitán Crozier es inteligente y apasionado".

"Creo, precisamente, porque no es ingenuo ni estúpido, que envió su alarmante correo electrónico con la intención de ponerlo en el dominio público en un esfuerzo por llamar la atención pública sobre la situación en su barco", señaló el militar.

"Ofrezco disculpas por cualquier confusión que esta elección de palabras pueda haber causado", enfatizó el secretario, a pesar de haber sostenido horas antes, que "respaldaba cada palabra que dijo, incluso, lamentablemente, cualquier blasfemia que pueda haber sido utilizada para enfatizar".

La reacción de Trump

Por su parte, el mandatario estadounidense no pudo ignorar la evidencia de la situación conflictiva y sugirió en una sesión informativa de la Casa Blanca de este lunes, que podría resolver la situación.

"Hay dos buenas personas y están discutiendo ... Soy bueno resolviendo estas situaciones. Así que puedo analizarlo con gran detalle, en detalle y seré capaz de resolverlo muy rápido", anunció Trump y agregó que a pesar de que Crozier no debería haber enviado su carta, no "quería destruir a alguien por tener un mal día".

No obstante, en sus declaraciones anteriores, el inquilino de la Casa Blanca mostró su apoyo a la controvertida decisión de la Marina de expulsar al militar. El mandatario criticó las acciones del oficial asegurando que "se vio terrible lo que hizo", refiriéndose a la difusión masiva del mensaje.

Análisis: Coronavirus, principio del fin del neoliberalismo de EEUU

La crisis del COVID-19 puede propiciar el declive del actual orden mundial, basado en un neoliberalismo defendido por un EE.UU. incapaz de afrontar este desafío.

Las consecuencias de la crisis de la pandemia del nuevo coronavirus, denominado COVID-19, cuya rápida propagación está haciendo un verdadero estrago entre la población a nivel mundial, pueden ser variopintas, pero desde luego lo que está más claro que el agua es el inicio del declive de la imagen que proyecta Estados Unidos como una superpotencia ante la opinión mundial.

Una superpotencia que desde hace más de 75 años viene vendiendo o, mejor dicho, imponiendo a muchas otras naciones su modelo político-económico, que en un principio fue el capitalismo para luego reestructurándose en lo que hoy conocemos como el neoliberalismo, como el mejor sistema para regir el destino de miles de millones de personas alrededor del globo traqueo.

Desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial, allá en septiembre de 1945, los estadounidenses se creyeron en el derecho de imponer sus designios a los demás países sí o sí y alterando de este modo las relaciones políticas y la estructura social del mundo, solo porque habían participado y desempeñado un papel fundamental en la derrota de la Alianza del Eje, conformada por el eje de Alemania-Italia-Japón.

Desde entonces, el mundo ha sido testigo de las interminables atrocidades que esta superpotencia es capaz de emplear a fin de prevalecer sus dos modelos político-económicos, el capitalismo y el neoliberalismo, sobre los demás modelos resurgidos tras el fin de la gran contienda mundial.

El neoliberalismo surge como reacción a la intervención del Estado como garante de una mayor justicia social, es decir, del Estado benefactor, y toma fuerza gracias a las debacles de la economía capitalista del siglo XX, particularmente las registradas a finales de los años 20 y la de la década de 1970.

Con la sobrevenida crisis de la letal pandemia del COVID-19 se está viendo como este modelo neoliberal defendido por Washington contra viento y marea no está a la altura de las circunstancias que caracteriza una emergencia sanitaria de esta índole, cuyo brote hasta la fecha ha dejado tras de sí a más de 1 340 000 personas infectadas y más de 74 000 muertes alrededor del mundo.

Estas cifras se vuelven más virulentas en Estados Unidos con un registro de más de 376 000 casos de contagio y casi 11 000 víctimas mortales debido a la apatía mostrada por el Gobierno de Estados Unidos, presidido por Donald Trump, ante esta enfermedad que se detectó por primera vez en un mercado de mariscos de la ciudad china de Wuhan a fines de diciembre.

La tibia respuesta de la Administración Trump ante la rápida propagación de este virus, cuya carga viral es más contagiosa que el síndrome respiratorio agudo grave (SARS, por sus siglas en inglés) o la influenza, conocida como la gripe común, en suelo estadounidense ha puesto en evidencia dos cuestiones que son en primer lugar la negligencia, más que premeditada, de la Casa Blanca ante las continuas alertas que difundió la Organización Mundial de la Salud (OMS) a las autoridades mundiales para que pusieran en marcha los protocolos sanitarios oportunos en sus países para prevenir los posibles casos de contagios entre su población local; y en el segundo lugar, la incapacidad constatada de una red de sistema de asistencia sanitaria estadounidense en ofrecer una respuesta adecuada a la afluencia masiva de los pacientes infectados con el COVID-19, en especial, en el estado de Nueva York.

Teniendo en cuenta que ya han pasado más de tres meses desde que se diera a conocer la situación de emergencia sanitaria al que se enfrentaban las autoridades chinas, que ya lo tienen bajo control, resulta muy desconcertante que un dirigente de peso a nivel mundial como lo es el presidente de EE.UU., en este caso Trump, no tomara en serio ni un ápice las alertas de la OMS y siguiera con sus políticas rutinarias como si nada estuviera pasando al otro lado del océano Pacifico.

Son muchos los expertos a nivel internacional que barajan la posibilidad de que este comportamiento del líder republicano esconde en realidad la ineptitud de un gobernante de una superpotencia que todo su poderío se asienta sobre en el modelo neoliberal que se ha implantado y regido en su sistema político-económico, y cuyas teorías pueden estar algo desfasado en lo que concierne al modelo a seguir por una gran parte de las sociedades en busca de asegurar su provenir diario.

Dado que la doctrina neoliberal favorece la privatización de empresas y servicios que estaban en manos del sector público, bajo la premisa de que el sector privado es más eficiente y, a su vez, es partidario de la reducción del gasto social, de propiciar la libre competencia, de las grandes corporaciones, y de debilitar y desintegrar los colectivos de sindicatos, resulta muy evidente la razón del colapso hospitalario visto en los medios occidentales no solo en Estados Unidos, sino que también en Europa, socio primordial de Washington, en cuyas muchas naciones se gobierna conforme al citado modelo del neoliberalismo que considera la economía como el principal motor de desarrollo de una nación, por ello, además de considerar que todos los aspectos de la vida de una sociedad deberían estar subordinados a las leyes de mercado, defiende el libre comercio para propiciar una mayor dinámica en la economía, lo cual, en teoría, debería generar mejores condiciones de vida y de riqueza material.

Es aquí donde algunos analistas, como es el caso del profesor Nader Entesar, decano de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad del Sur de Alabama (USA, por sus siglas en inglés), sostiene que el efecto negativo más importante y a largo plazo de la crisis del COVID-19 será en el sistema económico mundial y dada la actitud de la Administración Trump y su incapacidad para enfrentarse a los efectos devastadores de esta plaga hará que se merme parte del prestigio global de Estados Unidos, así como se socavará la cultura de intimidación a lo que es asiduo Washington.

Este docente experto en relaciones internacionales estima que la crisis del coronavirus ha desafiado la doctrina del neoliberalismo, especialmente su impacto negativo a nivel global, ya que durante mucho tiempo su implementación ha puesto en duda si el mercado libre puede resolver la mayoría de los problemas de una sociedad y si los gobiernos deberían apartarse de la administración de sus naciones correspondientes.

Por supuesto, añade, no se puede decir que el COVID-19 en sí mismo reforzará el enfoque realista al respecto, pero lo cierto es que obligará a muchos no seguir ciegamente fundamentos capitales del neoliberalismo y, menos aún, no repetirlos como loros.

Así pues, es muy posible que el orden mundial cambie después de que las naciones puedan contener la crisis causada por la letal enfermedad en sus territorios, o al menos en lo que concierne al modelo neoliberal defendida por los occidentales, encabezado por Estados Unidos, dado que son muchas las sociedades a lo largo y ancho del planeta que no comparten en absoluto el actual sistema global, que se parece más al sistema de feudalismo medieval de la servidumbre, basado en la intimidación de unos países sobre otros.

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