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El proceso del 'impeachment' del presidente de EEUU, Donald Trump, está acercándose a su recta final, y los republicanos han sacado el arma más pesada en su poder: la traición. Según el columnista de Sputnik Iván Danílov, esta es la herramienta que podrían usar para quitarle el puesto y, tal vez, la libertad.

Según el analista, la traición al presidente arrancó cuando la Casa Blanca solicitó al Senado votar el juicio político de forma inmediata pero la cúpula republicana en la Cámara Alta se negó a hacerlo. Una votación inmediata habría aclarado que las acusaciones contra el presidente son infundadas, lo cual habría absuelto plenamente a Trump sin alargar la espera.

Pero en lugar de llevar a cabo un procedimiento así, la facción republicana en el Senado decidió organizar un procedimiento completo, abriendo así la puerta a nuevas traiciones, destaca Danílov.

También existe la posibilidad de que el presidente ya haya sido traicionado dos veces como mínimo. The Wall Street Journal, citando fuentes de la Casa Blanca, informó que el asesinato del general iraní Qasem Soleimani había sido en realidad una especie de soborno político ofrecido por Trump a los senadores republicanos para que lo apoyasen durante el impeachment. Sin embargo, visto el hecho de que el juicio político sigue adelante, parece que los senadores republicanos no han podido o no han querido pararlo, afirma el columnista.

"Soleimani está muerto, pero el juicio político continúa con un escenario desfavorable para el presidente", continúa Danílov.

A juzgar por los cálculos de los medios de comunicación estadounidenses y las declaraciones de los propios senadores, la balanza de poder en este momento sigue estando a favor de Donald Trump. Para que el juicio político tenga éxito, se requieren dos tercios de los votos de los senadores, y los republicanos tienen ahora una mayoría en el Senado: 53 de 100. El problema del presidente es que, según el diario británico The Telegraph, cuatro de los senadores republicanos se han puesto ya del lado de la acusación. Además, los demócratas pueden elegir a los testigos y controlar así el curso del proceso.

Sin embargo, independientemente del resultado de la votación en el proceso de impeachment y del número de traidores entre los senadores republicanos, el factor más importante sigue siendo que el juicio político es impopular entre los republicanos estadounidenses comunes. Es decir, los que iniciaron el proceso fueron incapaces de convencer a otros miembros de su partido de que Trump cometiera algún tipo de crimen.

Mientras tanto, los abogados de Trump ya han definido el juicio político como un intento de tomar el poder por la fuerza, y la última carta de triunfo del presidente estadounidense podría ser la misma guerra civil que ya ha mencionado en Twitter, cree el politólogo. Y nadie en EEUU —senadores republicanos incluidos— quiere ver un conflicto armado en su país.

La investigación sobre Donald Trump fue iniciada el 24 de septiembre de 2019 por la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi. Comenzó a raíz de una declaración de un informante anónimo que afirmó que el presidente presionó al mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, para que las autoridades ucranianas investigasen la supuesta corrupción del hijo del exvicepresidente Joe Biden, Hunter Biden. A cambio, supuestamente le prometió ayuda financiera y militar.

Joe Biden es uno de los principales rivales de Trump en las elecciones presidenciales del 2020 y por ahora participa en las primarias del partido demócrata. Por lo cual, los demócratas afirman que el presidente estadounidense quiso recibir la ayuda de Ucrania para para adelantar a Biden en la carrera presidencial. El demócrata ocupó el puesto del vicepresidente durante el Gobierno de Barack Obama.

Bin Salman hackeó al jefe de Washington Post con spyware israelí

Los expertos de la ONU informan que el príncipe heredero saudí utilizó un software espía israelí para piratear el móvil del jefe del diario The Washington Post.

Un análisis forense publicado el martes por el periódico británico The Guardian reveló que el teléfono celular del multimillonario estadounidense Jeff Bezos, dueño de The Washington Post y fundador de la empresa Amazon, sufrió una intromisión maliciosa el 1 de mayo de 2018 a través de un mensaje del príncipe saudí de Arabia Saudí, Muhamad bin Salman.

Este miércoles, Agnes Callamard y David Kaye, dos relatores especiales de la Organización de las Naciones Unidas para asesinatos extrajudiciales y para la libertad de expresión, respectivamente, han confirmado la “posible participación” de príncipe saudí en este acto de piratería y han exigido una investigación inmediata sobre el caso por parte de EE.UU.

El informe de The Guardian, que citaba a fuentes familiarizadas con el asunto, detalló que el hackeo fue activado por un archivo de vídeo infectado que se le envió a Bezos desde una cuenta de Bin Salman, cuando los dos estaban manteniendo una conversación a través de WhatsApp.

Los expertos de la ONU, no obstante, anuncian que han llegado a la conclusión de que el ciberataque se ha llevado a cabo con un ‘spyware’ identificado Pegasus-3, de la firma israelí NSO Group.

​El Gobierno saudí, no obstante, ha tachado de “absurdas” las especulaciones del medio británico sobre el príncipe heredero saudí y ha pedido una investigación sobre el caso. “Los informes de la prensa que opinan que Arabia Saudí está detrás del hackeo del teléfono de Jeff Bezos, son absurdos”, ha remarcado la embajada saudí en Estados Unidos en su cuenta de Twitter.

Un informe publicado en marzo de 2018 también reportó que las autoridades saudíes hackearon el móvil de Bezos para averiguar posiblemente las informaciones del asesinato del columnista saudí de The Washington Post Jamal Khashoggi, quien fue asesinado el pasado 2 de octubre de 2017 en el consulado saudí en la ciudad turca de Estambul.

Tras el asesinato de Khashoggi, The Washington Post reveló información en torno a la muerte de su empleado. El 16 de noviembre precisó que las investigaciones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) de EE.UU. sobre este caso indicaban que el príncipe heredero Muhamad bin Salman había ordenado acabar con la vida del periodista.

Asimismo, un artículo del mismo periódico, redactado por el columnista David Ignatius, puso de relieve que algunos miembros del ‘Grupo de Intervención Rápida’ saudí, que estuvo involucrado en el asesinato de Khashoggi, recibieron entrenamiento sobre operaciones especiales en Tier 1 Group (T1G), una empresa con sede en el estado de Arkansas, en EE.UU.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y algunos organismos pro derechos humanos también han responsabilizado al príncipe heredero saudí por la muerte de Khashoggi; no obstante, Riad lo niega rotundamente.