Portada - Últimas noticias

El mayor general Abdul Karim Khalaf, portavoz del Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas iraquíes, dijo el sábado que el gobierno iraquí está discutiendo con las autoridades estadounidenses el futuro de sus relaciones de seguridad. Bagdad tiene propuestas y trabaja para garantizar que todo se lleve a cabo respetando la soberanía iraquí. Las negociaciones apenas han comenzado, dijo en una entrevista con RT.

Con respecto al general iraní Qassem Soleimani, líder de la Fuerza Al Quds de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán y enviado iraní a Iraq, asesinado el 3 de enero en un ataque estadounidense con drones en Bagdad, el general Jalaf dijo que “era un invitado que no debería haber sido un objetivo porque su presencia era un asunto interno iraquí”.

Desde entonces, la tensión actual representa una seria amenaza para la seguridad regional y ha desencadenado una cadena de consecuencias. Dos días después del ataque terrorista de EEUU contra Qassem Soleimani y el segundo jefe del Hashid al Shaabi iraquí Abu Mahdi al Mouhandis, el Parlamento iraquí votó el 5 de enero en favor de expulsar a los 5.200 soldados estadounidenses desplegados en Iraq.

El primer ministro iraquí, Adel Abdel Mahdi, dijo que pediría al secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, que envíe una delegación para organizar la retirada de los soldados estadounidenses de Iraq. “Le pidió que enviara representantes a Iraq para establecer los mecanismos necesarios para la implementación de la decisión del Parlamento para la retirada segura de las tropas de Iraq”, dijo un comunicado de prensa.

La CNN informó que, a pesar de la presión sobre la administración Trump para retirar las tropas estadounidenses de Iraq y las promesas del presidente de poner fin a las guerras en Oriente Medio, la política de EEUU permanece sin cambios y las tropas estadounidenses aún no han salido de Iraq.

El Parlamento iraquí ha activado el mecanismo para la expulsión de las tropas estadounidenses. Y la decisión se tomó en respuesta al asesinato del teniente general Qassem Soleimani y de Abu Mahdi al Muhandis.

Otra consecuencia de este acto terrorista de EEUU es la suspensión de las operaciones llevadas a cabo conjuntamente por los ejércitos iraquí y estadounidense. El primer ministro, Adel Abdel Mahdi, dijo que la única forma de ayudar a los iraquíes es hacer efectiva la retirada de las fuerzas estadounidenses. La retirada es también una demanda fundamental de los principales bloques parlamentarios de Iraq: la coalición Sairun, de Moqtada al Sadr, y la coalición Al Fath, que incluye a muchos líderes del Hashid al Shaabi.

Desde la invasión estadounidense de Iraq en 2003, Teherán y Washington han estado luchando para ganar terreno en Iraq. E Irán lidera, informó la CNN. Teherán ha implementado una estrategia poderosa y consistente que le ha permitido interactuar políticamente de una forma creciente con Bagdad. Sus estrechos vínculos con diferentes facciones iraquíes son una ventaja para Irán, que puede esperar lograr sus objetivos a largo plazo, especialmente después de la ola de indignación causada por el asesinato de Soleimani y Mohandis, que ha causado condenas generalizadas y enormes manifestaciones de condena en Iraq, Irán y muchos otros países.

Un profesor de la London School of Economics and Political Science citado por CNN cree que Irán es el estado más influyente en Iraq dado que ambos países poseen fuertes vínculos, inclusive en el terreno religioso.

Dicho esto, la petición de una retirada forzada de las tropas estadounidenses de Iraq se debe ver como un final humillante para EEUU, que vertió miles de millones de dólares en el país del contribuyente estadounidense y dejó muchos muertos allí.

Hasta ahora, la administración Trump ha hecho oídos sordos a las peticiones de Bagdad, alegando que no ha recibido ninguna petición formal de retirar sus tropas. El secretario de Estado, Mike Pompeo, llegó al extremo de afirmar que tal retirada no fue requerida todavía por el gobierno iraquí e insinuó una posible reducción de personal. Pero, básicamente, esto sería el comienzo de una verdadera salida estadounidense, según la CNN.

El Pentágono “justifica” su “retraso” en confirmar bajas en el ataque iraní

EE.UU. dice que no pretendía retrasar el anuncio de bajas entre sus soldados en ataque de represalia iraní, aunque desde el principio rechazaba que haya algunas.

Toda la Administración estadounidense, presidida por Donald Trump, incluidos el propio presidente; y el secretario del Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono), Mark Esper, negaban que hubiera muertos o heridos en ataques lanzados el 8 de enero, por el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán contra dos bases estadounidenses en Irak, entre ellas, Ain Al-Asad, en represalia por el asesinato del teniente general Qasem Soleimani.

Sin embargo, un funcionario del Ejército estadounidense indicó el jueves a la cadena local CNN que 11 efectivos resultaron heridos en dichos ataques. Un día después, el Pentágono negó haber intentado restar importancia al incidente o retrasar la publicación de la información sobre los soldados que presentaban “síntomas de conmoción cerebral” a causa de los ataques de misiles iraníes en su contra.

Justificó que el Departamento hizo público la información que había obtenido horas después de haberse enterado de los hechos.

“La idea de que hubo intentos para restar importancia a los heridos desde cierta amorfa agenda política no tiene sustentación”, afirmó el portavoz del Pentágono, Jonathan Hoffman, antes de mencionar que el Pentágono tampoco pretendía “minimizar” el ataque de represalia iraní contra bases estadounidenses en Irak.

El Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, en su primer discurso y sermón en el rezo colectivo del viernes indicó que EE.UU. en el pasado había sufrido golpes en Siria, Irak, El Líbano y Afganistán, pero el golpe que le infligió Irán era un golpe no solo a las instalaciones militares estadounidenses, sino a la reputación de EE.UU. a nivel internacional.

Sigue la complicidad terrorista: EEUU traslada a cabecillas de ISIS a Al-Anbar, Irak

En una nueva operación, Estados Unidos ha trasladado a un número de terroristas de EIIL (Daesh, en árabe) de Siria a Irak, revela un funcionario iraquí.

“Los estadounidenses están trabajando para confundir la situación de seguridad y devolver a EIIL con un nuevo nombre” a Irak, denunció el sábado Qusay al-Anbari, director de la oficina de Badr en la provincia de Al-Anbar (oeste).

En declaraciones a la agencia local Al maalomah, explicó que, a pesar de que las tropas estadounidenses impidieron que toda unidad se acercara a Wadi Huran y al desierto occidental de Al-Anbar, las fuerzas populares iraquíes lograron eliminar por completo a EIIL de dichas localidades.

Después de las operaciones de desminado, prosiguió, los militares estadounidenses ubicados cerca de esta zona ayudan a facilitar el movimiento de elementos de Daesh y llevarlos al Wadi Huran y al desierto occidental de Al-Anbar a través de la apertura de pasillos.

Al-Anbari agregó que, en la primera fase, Estados Unidos ha transportado con helicopteros a un número de cabecillas extranjeros de Daesh a dicha área.

Irán recuerda a Francia que el Golfo Pérsico solo se denomina así

La Cancillería iraní recuerda al presidente de Francia, Emmanuel Macron, que no se equivoque denominando al Golfo Pérsico con otro nombre que no sea ese mismo.

Al señor Macron le recuerdo que el golfo que se sitúa al sur de Irán tiene solamente un único nombre y ese es el de Golfo Pérsico. La presencia militar de su país en el Golfo Pérsico es tan errónea como lo denomina. Ambos casos son errores muy considerables, aunque pueden subsanarse”, ha escrito este sábado el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Seyed Abás Musavi, en su cuenta de Twitter.

El diplomático persa ha reaccionado así en respuesta a un tuit del mandatario galo en el que aseguraba que “en la Península Arábiga y el Golfo Árabe-Pérsico, hemos desplegado en un tiempo récord a la Fuerza de Tarea Jaguar, siendo una iniciativa que tomamos con nuestros socios europeos para contribuir a reforzar la seguridad marítima en esta región tan estratégica para nosotros”.

En concreto, Macron se refería al despliegue del portaaviones Charles de Gaulle y su grupo de combate, que se dirigen hacia las aguas del Golfo Pérsico, para apoyar las operaciones militares francesas en el oeste de Asia.

Ante tal despropósito del inquilino del Elíseo, Musavi para dejar bien claro el mensaje de Teherán a París lo ha escrito en lengua persa, gala e inglesa, de modo que no quede ninguna duda al respecto.

Francia al igual que algunos otros países europeos se han sumado al llamado de EE.UU. para formar una supuesta coalición que proporcione seguridad marítima cerca de las aguas de Irán, es decir, el Golfo Pérsico, tras unos incidentes en la región de los cuales Washington y Londres culparon a Teherán.

Por su parte, la República Islámica ha advertido de los esfuerzos de Washington para crear inseguridad en el Golfo Pérsico y el estratégico estrecho de Ormuz, e instrumentalizar ese contexto para aumentar su presencia militar en esta zona.

Además, Teherán remarca que la seguridad de las aguas del Golfo Pérsico es tarea exclusiva de los países litorales del mismo y no de agentes exteriores que buscan crear una “falsa coalición”. En este contexto, Irán ha propuesto a los Estados de la zona unirse a la Iniciativa de Paz de Ormuz, para garantizar la seguridad regional.

‘EEUU podría salir humillado de Irak ¡Gran victoria para Irán!’

La expulsión forzosa de EE.UU. de Irak podría marcar un “humillante” fin a su larga misión en este país árabe, además, fortalecerá aún más a Irán, según CNN.

Irán y EE.UU., de acuerdo con CNN, compiten para “ganar influencia” en Irak desde 2003, cuando EE.UU. invadió este país árabe. “Irán ya ha ganado” en tal competencia, aplicando “una estrategia consistente y coherente”, algo que EE.UU. no dispone, lamenta.

Y, ahora, EE.UU. se enfrenta a la posibilidad de ser echando de Irak, aunque su presidente, Donald Trump se niega a hacerlo. Sin embargo, rendirse ante las presiones y evacuar Irak “sería una gran victoria para Irán”, ha señalado este sábado la cadena norteamericana.

“Siendo forzado a salir, sería un humillante fin a la larga misión estadounidense en Irak, donde EE.UU. gastó cientos de miles de millones de dólares del dinero que pagaron sus contribuyentes y murieron miles de sus soldados”, se lee en la publicación.

Irán ha fortalecido lazos económicos con el vecino durante “los años de guerra y la ocupación”, por lo que ahora, “no resulta sorprendente” que el Parlamento iraquí decida alinearse con Teherán y exigir la expulsión de EE.UU. de su país, tras el asesinato del ya excomandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, que tuvo lugar el 3 de enero en Bagdad, capital iraquí, matiza CNN.

Fawaz Gerges, un profesor de estudios de Medio Oriente en la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres, citado por CNN, a su vez, ha alertado que la salida de EE.UU. de Irak dará la impresión de que “Trump carece de una estrategia” para la región del oeste de Asia.

Aunque el asesinato del alto estratega iraní fue la gota que colmó el vaso, el proyecto para expulsar a los militares estadounidenses arrancó justo después de que las fuerzas estadounidenses bombardearan el 30 de diciembre varias posiciones de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), en el distrito de Al-Qaim, en la provincia de Al-Anbar (oeste).

Las fuerzas populares aseguraron un día después que “el cobarde ataque” de EE.UU. contra sus posiciones jugaría en su contra, ya que allanaría el camino para el fin de la presencia estadounidense en Irak. Sin embargo, un poder hegemónico como EE.UU. no abandonará fácilmente un país tan rico en recursos naturales, como el petróleo, y geográficamente importante.

Trump no es el primer mandatario norteamericano en tener la mirada puesta en los ricos yacimientos de crudo en la región. De hecho, “coged el petróleo” no es una mera frase, sino es una política que ha sido discutida durante décadas en Washington.

Análisis: Esperar que Estados Unidos abandone voluntariamente Irak es una ilusión

James O'Neill*

En 1990, Irak, entonces bajo el liderazgo de su presidente Saddam Hussein, estaba en disputa con su vecino Kuwait. Los iraquíes acusaron a Kuwait de perforar petróleo para agotar las reservas de petróleo de Irak. Los iraquíes se indignaron por lo que percibieron como robo de sus recursos y decidieron tomar medidas. Sin embargo, Saddam Hussein primero buscó el punto de vista estadounidense sobre sus acciones previstas y el entonces embajador de los Estados Unidos en Irak le informó que Estados Unidos era neutral en cuanto a la disputa. Saddam Hussein vio eso como una luz verde e invadió Kuwait.

La respuesta de los Estados Unidos fue lo contrario de lo que habían hecho creer a Saddam Hussein. Una fuerza militar masiva se reunió rápidamente e Irak fue expulsado rápidamente de Kuwait. Entonces, el presidente de los Estados Unidos, George HW Bush, no ocupó Irak. En cambio, se aplicaron sanciones masivas. Esas sanciones resultaron en al menos medio millón de muertes de civiles iraquíes, incluidas mujeres y niños.

La entonces Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Madeleine Albright, cuando se le preguntó acerca de estas víctimas civiles del bloqueo aliado de Irak, declaró infamemente que el precio "valía la pena".

Estados Unidos y sus aliados invadieron Irak una década después con el pretexto manifiestamente falso de que Saddam Hussein tenía "armas de destrucción masiva" que representaban una amenaza para Occidente y todo lo que representaba. Veinte años después, Estados Unidos todavía está allí, junto con sus aliados de invasión y ocupación criminal.

Vale la pena recordar esta breve historia cuando uno evalúa los últimos desarrollos en Iraq. El actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha estado emitiendo, como de costumbre, señales mixtas sobre las intenciones de los Estados Unidos en la región. Algunos informes han sugerido que Trump quiere retirar las tropas de los Estados Unidos. Esos informes deben ser recibidos con una gran dosis de escepticismo. Prácticamente no existe un precedente histórico para que Estados Unidos se retire voluntariamente de cualquier país que haya ocupado. La ilustración clásica de una retirada forzada fue la de Vietnam en 1975, pero eso fue solo después de una guerra de varias décadas que mató a millones de vietnamitas y dejó bombas de tiempo biológicas para el pueblo vietnamita que 45 años después sigue infligiendo miseria y discapacidad a Vietnam y sus ciudadanos.

El reciente escepticismo ha reforzado la duda sobre cualquier intención estadounidense de retirarse de Irak (y de hecho de Siria, otra ocupación ilegal según el derecho internacional). El gobierno iraquí finalmente encontró el coraje suficiente para que su parlamento aprobara por unanimidad una resolución popr la que todas las tropas extranjeras deberían retirarse del país.

Según el derecho internacional, un Estado soberano tiene derecho a hacer tal demanda. El gobierno australiano que afirma que su presencia es para "entrenar" a las tropas iraquíes (el mismo pretexto que se usa en Afganistán) se ha negado a aceptar el derecho de Irak de echarlos. El hecho de que todo el personal militar australiano esté en Iraq con pasaportes diplomáticos, un hecho cuidadosamente ignorado por los medios de comunicación australianos, dice más sobre la actitud de Iraq hacia su presencia que la buena voluntad profesa de entrenar tropas. Sería iluso suponer que, en cualquier caso, Australia esté actuando de manera independiente. Sobre esto, como en casi toda su política exterior, simplemente hacen lo que los estadounidenses desean.

La reacción de Estados Unidos a la demanda iraquí también ha sido instructiva. Según múltiples informes en los medios iraquíes, ignorados por sus homólogos occidentales, la respuesta de Estados Unidos a la demanda iraquí de que las fuerzas estadounidenses abandonen el país, ha sido muy instructiva. En primer lugar, simplemente se ignoró. Luego, Trump pronunció un discurso público diciendo cuántos miles de millones de dólares había invertido Estados Unidos en Irak. Si las tropas de Estados Unidos se iban, Estados Unidos quería una compensación monetaria por su "inversión" en Irak.

Ninguno de los medios de comunicación occidentales que informaron sobre esta demanda señaló la historia relevante del compromiso de Estados Unidos con Irak, y mucho menos señaló que si se pagara alguna compensación, Estados Unidos es quien debería pagarla por su brutalidad y la ilegalidad de su ocupación.

La vulnerabilidad de los iraquíes al chantaje evidente es que tienen miles de millones de dólares en los Estados Unidos. Como lo demuestra la experiencia reciente con Venezuela, Estados Unidos no tiene reparo en confiscar los activos financieros de los países con los que está en disputa.

Con suerte, las últimas amenazas a los recursos financieros de Iraq acelerarán el día en que más países vean la intimidación flagrante y la ilegalidad de las acciones estadounidenses y coloquen sus activos financieros en otra parte.

Ahora han surgido nuevas revelaciones sobre la respuesta de Estados Unidos a la afirmación de su soberanía por parte de Irak. Una fue que Estados Unidos exige que el 50% de la producción petrolera de Iraq esté controlada por Estados Unidos, que por supuesto retendrá los ingresos de ese petróleo. Trump se jacta de que Estados Unidos es autosuficiente en petróleo, por lo que presumiblemente las ventas de petróleo serán a terceros países, sin beneficio para Iraq.

Una segunda revelación fue que el gobierno iraquí iba a vender su petróleo a China y que ese país también invertiría en el desarrollo de Irak. Los medios de comunicación occidentales no han dado a este desarrollo ninguna publicidad, y menos atención a la respuesta de Trump según lo informado por los iraquíes. Según su primer ministro, Adil Abdul-Mahdi, Trump exigió que los iraquíes no procedieran a tratar con los chinos.

Además, de nuevo según el relato iraquí, una negativa de los iraquíes a acatar los deseos de Trump provocaría la muerte del Primer Ministro iraquí. No es una exageración equiparar la respuesta de los Estados Unidos a la infame táctica de la mafia de "hacer una oferta que no pueda rechazar", es decir, "obedece o te mataremos".

No es de extrañar que estos informes del gobierno iraquí no se publiquen en los medios de comunicación occidentales. No es sorprendente que el llamado 'liderazgo del mundo libre' se comporte como vulgares delincuentes y criminales. Sin embargo, es una realidad que los medios de comunicación occidentales han tratado de ocultar a sus lectores.

Por qué una nación occidental, incluida Australia, desearía asociarse con tal gangsterismo es inexplicable a menos que, (a) aprueben tales acciones; o (b) su liderazgo tema que cualquier disidencia por su parte los convirtiera en el próximo objetivo, exactamente de la misma manera en que Trump habría amenazado con asesinar al Primer Ministro iraquí. Ninguna de las opciones es edificante, pero explica en gran medida el comportamiento de muchas naciones occidentales, a pesar de su supuesta adhesión al "estado de derecho" y otras excusas poco disimuladas para el comportamiento intolerable.

Al momento de escribir, se había llegado esencialmente a un punto muerto. El primer ministro iraquí seguía vivo aunque los provocadores armados, financiados y apoyados de los Estados Unidos estaban organizando manifestaciones contra el gobierno iraquí.

Los iraquíes a su favor se han negado a ceder ante las demandas de Estados Unidos y han mantenido sus compromisos contractuales con los chinos. Un desarrollo interesante y potencialmente significativo en este contexto ha sido una mayor participación de los chinos en los países de la región.

Si Estados Unidos fuera realmente un país comprometido con el orden internacional basado en normas, estaría haciendo las maletas y cumpliendo con los deseos del gobierno soberano iraquí cuyas tierras ocupan y cuyos recursos están robando.

Como se señaló anteriormente, la historia sugeriría, sin embargo, que Estados Unidos nunca ha abandonado voluntariamente ningún país, particularmente uno tan rico en recursos valiosos como Irak. Esta saga está lejos de acabarse.

* abogado con sede en Australia