Denis Lukyanov

Uno de los principales puntos de la presencia militar rusa en Asia Central, la base aérea de Kant, ubicada en Kirguistán, está a punto de someterse a una modernización profunda y estará equipada con armamento de última generación. Sputnik explica por qué Rusia aumenta su presencia en Asia Central.

La base aérea de Kant es un objeto de infraestructura militar rusa en el extranjero muy importante. Ubicado al pie de las montañas Tian, en la provincia de Chui, la base está en un lugar estratégico. La base de Kant se sitúa a 20 kilómetros a la capital kirguisa Biskek. Asimismo, está cerca de las fronteras de China y Kazajistán. La distancia relativamente pequeña entre esta área y Afganistán es la razón por la cual EEUU usó otro aeródromo kirguís, Manas, como centro de tránsito.

La presencia militar rusa en la base de Kant también es importante porque de esta manera Rusia es capaz de proteger a sus aliados centroasiáticos de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC): Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán. Con tal de seguir protegiendo a estos tres países de manera más eficaz Rusia decidió modernizar sustancialmente la base aérea de Kant y concordó este proceso con las autoridades kirguisas.

Según los planes actuales, el equipamiento desplegado en la base de Kant será significativamente renovado. En 2020 en la base han sido desplegados drones militares y, además, se prevé que Rusia envíe sus drones Orlan-10 a la instalación. Otras novedades incluyen el despliegue de los helicópteros Mi-8 modernizados y el supuesto envío de los nuevos sistemas de defensa aérea Buk.

Asimismo, Rusia modernizará la pista de despegue y aterrizaje de la base. La modernización de la pista le va a costar a Moscú alrededor de 35 millones de dólares —2.500 millones de rublos—.

Las condiciones de la renovación de la pista provocaron un escándalo en Kirguistán, pero las preocupaciones son infundadas. Algunos medios kirguisos informaron que a cambio de la renovación de la pista, Rusia se hará con el control permanente de la base, pero la verdad es que después de que Rusia se retire de Kant algún día, la base con la pista será transferida a Biskek.

Es más, según el nuevo acuerdo adicional sobre el uso de la base de Kant, las condiciones para Biskek serán más favorables. El precio de alquiler del territorio de la base crecerá de 4.500 millones a 4.790 millones de dólares. La modernización de Kant es un eslabón en la cadena de acciones rusas encaminadas a aumentar la capacidad operativa de sus instalaciones militares en Asia Central. Moscú ya modernizó en 2019 su base en Tayikistán con un nuevo equipamiento.

¿Pero para qué la parte rusa invierte en la seguridad de sus aliados de la OTSC y fortalece su presencia en la región? Resulta que las razones son múltiples.

Una región volátil

Un punto débil en el mapa de la OTSC es su frontera sur, es decir, los límites entre los países centroasiáticos y Afganistán. Si bien la situación dentro de los países de Asia Central es más o menos estable, su vecino afgano padece una crisis constante. Este Estado fallido desgarrado por la guerra es la fuente de inestabilidad que pone en peligro a toda la región: las agrupaciones terroristas basadas en el territorio afgano de vez en cuando realizan incursiones en los países de Asia Central.

Una de las minorías de Afganistán es el pueblo uzbeko. Algunos uzbekos forman parte del grupo islamista radical conocido como Movimiento Islámico de Uzbekistán que está radicado en el territorio afgano y que tiene como meta establecer un Estado islámico en Uzbekistán al derrocar el Gobierno laico. De hecho, a partir de 2015 el movimiento forma parte del grupo terrorista Estado Islámico.

El terrorismo islamista radical sigue siendo un problema vigente para la región. Hubo casos en los que  las agrupaciones terroristas como el Movimiento Islámico de Uzbekistán invadían los territorios de Tayikistán, Kirguistán y Uzbekistán. Las unidades de los países respectivos lucharon durante meses para expulsar a los terroristas y derrotaron a los invasores.

El principal problema es la no participación de Uzbekistán en la OTSC que hace más difícil coordinar los esfuerzos. El país asiático formó parte de la alianza hasta 2012, pero actualmente se posiciona como un país neutral.

En los últimos años los integrantes del Estado Islámico —también conocido como ISIS, proscrito en Rusia y otros países— también han planeado y realizado incursiones en los territorios de los países de Asia Central. El Consejo de Seguridad de Rusia informó a finales del año pasado que miles de terroristas de ISIS se estaban preparando para nuevos ataques en Asia Central.

El aumento brusco en las actividades de los islamistas parece estar relacionado con la retirada de las fuerzas estadounidenses de Afganistán. Sin duda, los radicales ahora se sienten más libres para actuar y los países como KirguistánTayikistán están en el punto de mira porque sus ejércitos son demasiado débiles para resistir a sus incursiones por sí solos. Esto explica la necesidad de la presencia rusa en la zona.

La modernización de la base de Kant ayudará a actuar de manera más efectiva contra los terroristas, especialmente gracias al uso de novedosos drones que ayudarán a encontrar los radicales que crucen las fronteras de los países respectivos.

A las puertas del gigante asiático

La seguridad en Asia Central no solo le preocupa a Rusia, sino también a otro jugador principal del continente asiático, China, que comparte la frontera con esa región. El radicalismo islamista es un dolor de cabeza para Pekín desde hace mucho tiempo.

La República Popular China tiene una región que se llama Sinkiang, donde viven los uigures, el pueblo autóctono de esa zona. Sinkiang a veces se incluye en Asia Central de manera no oficial. Hay uigures de China y de los países centroasiáticos que son integrantes de diferentes organizaciones terroristas.

Ellos han luchado del lado de los radicales sirios e iraquíes en Oriente Medio, pero a medida que el conflicto armado en esa región se ve cada vez menos intenso, los uigures radicales igual que otros terroristas se mudan de Oriente Medio al corazón del continente asiático. Como consecuencia, se ve el aumento de los terroristas en Afganistán y en las zonas cercanas.

De hecho, muchos uigures que lucharon en las filas de ISIS se consideraban las fuerzas de élite de la organización terrorista. Ahora estos radicales bien entrenados amenazan a la estabilidad de Asia Central y Sinkiang.

Si los terroristas reubican una parte considerable de sus fuerzas en la región, crearán problemas para Rusia en su frente sur y para China en su frente oeste, algo que los dos países preferirían evitar. Por eso Moscú refuerza sus bases militares en Tayikistán y Kirguistán.

Pero China tampoco se queda atrás. Si antes Pekín estuvo presente en Asia Central solo como una potencia económica, ahora las cosas han cambiado y la República Popular China entra en la región con el fin de garantizar su propia seguridad y hace crecer sus lazos militares con los países centroasiáticos: participa en los ejercicios conjuntos y se ocupa del fortalecimiento de la frontera entre Tayikistán y Afganistán, el principal punto de llegada de los radicales a la región.

Incluso si China logra aumentar su presencia en Asia Central para garantizar la seguridad de Sinkiang, la Federación de Rusia seguirá siendo el principal jugador en lo que se refiere a cuestiones de defensa porque es el principal país de la alianza OTSC. Además, Moscú y Pekín no buscan competir uno con otro en dicha zona, sino que persiguen metas parecidas. En otras palabras, en Asia Central aún queda espacio para que los dos cooperen en aras de la seguridad común.

¿Puede la India realmente cerrar la ruta del suministro de petróleo a China?

Las amenazas a las rutas de transporte de petróleo no son nada nuevo para el mercado del petróleo. Ahora surgió una nueva amenaza: uno de los mayores consumidores de petróleo del mundo, la India, puede cortar la vía del petróleo hacia China, cuyas importaciones dan el apoyo a la débil recuperación del la industria petrolera.

El reciente enfrentamiento que estalló entre dos de los mayores importadores de petróleo del mundo —China e India— podría aumentar las amenazas a la seguridad a lo largo del segundo punto de embotellamiento más importante del mundo, el estrecho de Malaca.

Este vital estrecho conecta el océano Índico con el océano Pacífico a través del mar de China Meridional y es la ruta de transporte de petróleo más corta desde los proveedores de petróleo de Oriente Medio hasta los mercados asiáticos como China, Japón y Corea del Sur. El estrecho de Malaca es el principal punto de estrangulamiento en Asia. En los últimos años, entre el 85 y el 90% de los flujos totales de petróleo anuales de más de 16 millones de barriles por día (bpd) pasan a través de este punto de estrangulamiento, según la Administración de Información Energética de EEUU.

La relación entre la India y China siempre ha sido inestable, pero un reciente estallido de tensiones en la frontera entre ambos países se convirtió en el más violento de los últimos 50 años, desde que China e India libraron una guerra para establecer por dónde pasaría precisamente esta frontera. Ambos países son potencias nucleares, lo que ha preocupado a la ONU, que ha pedido a Pekín y Nueva Delhi que "ejerzan la máxima contención".

En los últimos días, los dos países parecen avanzar hacia la desescalada, pero la tensión permanece.

¿Podría la India cortar los envíos a través del estrecho de Malaca?

La posición de la India en el océano Índico y la presencia de su Marina en las islas Andamán y Nicobar, que están muy cerca del estrecho de Malaca, podrían teóricamente permitir a la India bloquear el estrecho entre Indonesia y Malasia, escribe H I Sutton, un experto en marinas, en la revista Forbes.

Un potencial cierre del estrecho de Malaca en caso de una escalada de tensión, una crisis o una guerra, podría permitir a la India ahogar los envíos de petróleo a China, el mayor importador de petróleo del mundo, que importa mucho petróleo de Oriente Medio a través de esa ruta.

No obstante, un bloqueo del estrecho de Malaca es, por ahora, una posibilidad lejana, cree Tsvetana Paraskova en su artículo para Oilprice.

Si se cortaran los envíos, la India ahogaría los flujos de petróleo a las potencias del norte de Asia aliadas de EEUU, como Corea del Sur, subraya. También perjudicaría gravemente el comercio en toda Asia, incluidas sus propias corrientes comerciales mientras que la crisis del coronavirus hace estragos en las economías de todo el mundo, agrega.

Los planes de China para evitar el suministro vía estrecho de Malaca

China tiene dos proyectos para reducir su dependencia del estrecho de Malaca en el comercio, incluido el comercio de petróleo.

Uno es el puerto de Gwadar en Pakistán, en el marco de la iniciativa Un cinturón, una ruta. Este proyecto prevé planes para transportar el petróleo desde el puerto hasta el interior de China.

El otro es la ruta del mar del Norte en el Ártico. China pretende construir una ruta de la seda polar, y "facilitar la conectividad y el desarrollo económico y social sostenible del Ártico", según el Plan de la Política del Ártico de China a partir de 2018.

No obstante, estos planes tardarán años en completarse, e incluso cuando se completen, no eliminarán la dependencia de China del estrecho de Malaca para su comercio de petróleo, indica Paraskova.

La importación del petróleo a China

Mientras tanto, las importaciones de petróleo crudo han sido un factor clave de apoyo a los precios del petróleo durante la pandemia de COVID-19.

Las importaciones chinas se mantuvieron relativamente estables en marzo y abril, sosteniendo la demanda mundial de petróleo cuando otros países estaban en la cuarentena.

En mayo, China importó un récord de 11,34 millones de barriles diarios de petróleo crudo. Si bien parte de las importaciones récord se debió al repunte de la actividad económica, el otro factor fue el precio ultrabajo en abril, que estimuló la acumulación de existencias estratégicas y comerciales de petróleo crudo en China.

En este contexto, una interrupción del flujo de petróleo hacia China podría causar la demora de la recuperación de la industria.

En junio, las importaciones de petróleo crudo de China alcanzaron otro máximo histórico de 11,93 millones de barriles diarios, un aumento de 820.000 barriles diarios con respecto a los niveles de mayo, según un análisis de mercado realizado por OilX Research.

OilX atribuyó este aumento en junio a la reactivación de la economía de China, junto con los precios favorables del crudo y los diferenciales.

En este contexto, dado que la capacidad de almacenamiento de petróleo en China se está agotando, no está claro cuánto petróleo comprará el mayor importador de petróleo del mundo en los próximos meses, indica Oilprice, al precisar que ahora los precios son el doble de los bajos que se vieron en abril.

El medio concluye que una posible interrupción de las corrientes de petróleo a través de estrecho de Malaca podría hacer que los precios del petróleo se dispararan. Asimismo distorsionaría los fundamentos de los precios del petróleo y retrasaría la recuperación de la demanda mundial de petróleo después de la crisis de COVID-19, finaliza.

El "arma nuclear financiera" de EEUU para vengarse de China: ¿letal para el propio dólar?

Los analistas financieros del mundo están esperando un nuevo uso del dólar estadounidense como "bastón geopolítico". Esta vez, Washington lo dirigiría contra Hong Kong.

"EEUU está considerando realizar un grave ataque financiero a la economía de Hong Kong para colapsar su sistema monetario a fin de vengarse de China por haber aprobado una ley de seguridad nacional contra los separatistas proestadounidenses", escribe Iván Danílov, columnista de la edición en ruso de Sputnik.

Como herramienta de ataque, según la agencia Bloomberg, los asesores del secretario de Estado, Mike Pompeo, sugieren utilizar el mercado de divisas y las sanciones.

El tipo de cambio del dólar de Hong Kong desde 1983 está vinculado al dólar estadounidense y a la Autoridad Monetaria de Hong Kong (una especie de Banco Central de Hong Kong).

Es muy importante para Hong Kong que el tipo de cambio del dólar local sea muy estable, puesto que numerosas transacciones y diversos contratos de importación y exportación se celebran debido a la estabilidad del dólar de Hong Kong.

Para que el tipo de cambio se mantenga, el Banco Central de Hong Kong necesita poder comprar dólares directamente o a través de los bancos comerciales locales. Es esta oportunidad la que los asesores de Pompeo proponen bloquear con unas sanciones.

Un economista senior del BBVA de Hong Kong, consultado por Bloomberg, comparó esas medidas de EEUU con unas "armas nucleares financieras".

Según Danílov, China podría responder a esa agresión financiera de EEUU con varias contramedidas.

En caso de que todos los bancos de Hong Kong tengan prohibido comprar dólares, el sistema bancario de la China continental puede suministrarles dólares, opina el analista.

Washington, a su vez, podría tratar de desconectar completamente a Hong Kong y todo su sistema financiero de las transacciones en dólares, lo que sin duda le causaría un enorme daño económico.

Y en este caso, China tendría una respuesta: conectar todo el sistema de Hong Kong al del continente chino, poniendo a la Administración Trump ante una elección: o bien prohibir a todos los bancos chinos, el Ministerio de Finanzas chino y el Banco Central cualquier acceso al sistema del dólar, o detener su ataque contra Hong Kong.

Si se elige la opción de desconectar a toda China, sería una guerra de divisas a gran escala que conllevaría grandes problemas para las importaciones estadounidenses de China y unas acciones de represalia casi inevitables de Pekín, que utilizará su paquete billonario de bonos del Tesoro de EEUU para armar un caos en el mercado de la deuda pública estadounidense, analiza Danílov.

Al mismo tiempo, una desdolarización forzada golpearía al propio sistema monetario de Estados Unidos.

"Hong Kong es el tercer centro de comercio en dólares estadounidenses del mundo, lo que significa que si el dólar de Hong Kong queda desvinculado del dólar estadounidense, sería desfavorable para el propio Estados Unidos debido a una reducción del número de transacciones en dólares estadounidenses y reduciría la confianza de los inversores en la moneda estadounidense", explica Carie Li, economista de OCBC Wing Hang Bank, citado por Bloomberg.

En este contexto, Danílov opina que el plan para el colapso de la moneda de Hong Kong se quedará en el papel: "El castigo más probable sería el siguiente: varios bancos clave de Hong Kong, incluidos los gigantes como Standard Chartered Hong Kong y HSBC, serán objeto de sanciones, lo que sin duda hará daño tanto a los propios bancos, como a la reputación de Hong Kong como centro financiero y a los accionistas de los bancos".

E incluso ese escenario también dañaría a Estados Unidos, señala el analista.

Cuantos más bancos e instituciones financieras de diferentes países se queden fuera del sistema del dólar, más rápido estos bancos e instituciones financieras, que no tienen nada que perder, se unirán a un sistema alternativo al del dólar de Estados Unidos.

"Ahora Washington está creando con sus propias manos esta terrible amenaza a la seguridad nacional estadounidense y su hegemonía financiera", concluye Danílov.

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