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El cohete portador ruso Soyuz-2.1a, que lleva la nave Soyuz MS-18, ha despegado este viernes desde el cosmódromo de Baikonur (Kazajistán) rumbo a la Estación Espacial Internacional (EEI). La expedición está dedicada al 60.º aniversario del vuelo espacial de Yuri Gagarin.

Se estima que el vuelo durará 3 horas y 25 minutos. La tripulación de la nave espacial incluye a los cosmonautas rusos Oleg Novitsky y Piotr Dubrov, así como al astronauta Mark Vande Hei, de la NASA.

La duración de la expedición será de 191 días. Está previsto que la tripulación efectúe dos caminatas espaciales para colocar el nuevo módulo de laboratorio multifuncional 'Ciencia', que comenzará a funcionar en julio próximo. Además, el programa prevé la realización de alrededor de 50 experimentos científicos.

La nave espacial Soyuz MS-18 llevará a la EEI un nuevo detector de fugas para buscar debilidades que influyan en el trabajo del sistema. Según Piotr Dubrov, no se necesitarán nuevas herramientas para sellar las grietas, dado que "todo lo que se requiere está a bordo".

Cerca de los astros: el día a día al lado de la base espacial rusa de Baikonur

En vísperas de la celebración del 60.º aniversario del primer vuelo espacial, los corresponsales de RT acudieron a la ciudad de Baikonur (Kazajistán) para comprobar que todo habitante forma parte del gran equipo espacial.

En cada casa se puede encontrar a alguien que trabaja para el programa espacial o para áreas relacionadas. Sin embargo, son pocos los que pueden acercarse a la tripulación: médicos, entrenadores, asistentes o conductores.

Vitalia Róschina es peluquera. Por sus manos han pasado decenas de cosmonautas y astronautas e incluso turistas que también viajaban al espacio. "El corte más raro que he tenido que hacer fue cuando afeitaba el pecho al astronauta canadiense, [...] llegó el médico y me dijo que aparte del corte hay que afeitar a este cosmonauta el pecho porque no se le pegaban los sistemas de control, [...] me lo tome con humor. No me preocupé", relató.

Sus padres, su marido y sus hijos, todos están relacionados con el ámbito espacial. Por ejemplo, su hijo mayor forma parte de la brigada de ecologistas. Una de sus tareas principales es recoger los restos del cohete portador que caen tras el despegue.

Serguéi Aksiónov es conductor del centro de preparación de cosmonautas. Contó que los días de lanzamiento son similares: llegan con dos horas de antelación y esperan que salgan los cosmonautas para llevarlos al lugar del despegue. "No tengo nervios, pero la preocupación está presente. Es un momento de mucha responsabilidad", confesó.

En la ciudad de Baikonur, desde muy pequeños, prácticamente todos sueñan con unir su vida al ámbito espacial. Por eso no es de sorprender que, en la escuela, en la universidad, en sus propios hogares o incluso en cada calle, todo les recuerde lo importante que es seguir marcando las hazañas en la órbita.

Muy a menudo en Baikonur se realizan actos conmemorativos que inmortalizan la fama del primer cosmonauta, Yuri Gagarin. El cohete que se lanzará este viernes llevará su nombre para honrar el primer viaje de un ser humano al espacio, que tuvo lugar el 12 de abril de 1961.

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