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Así publicaba recientemente el diario La Vanguardia las peripecias de fin de año del principal banco alemán:  “Para el Deutsche Bank, primer banco alemán y a la vez importante jugador del casino global, el fin de año ha sido desastroso desde el punto de vista de la imagen: dos registros en su sede central, una de ellas espectacular e implicando a 500 policías armados y agentes judiciales, varios empleados entre rejas y otros investigados, y el presidente de la entidad, Jürgen Fitschen, evitando el registro de su propia vivienda mediante una llamada de auxilio de última hora al ministro presidente de Hesse, Volker Bouffier”.

La institución ha estado implicada en las principales iniciativas legislativas y fusiones de los “salvamentos” bancarios de los años 2008 y 2009 en Alemania, que le han costado al contribuyente alemán la friolera de 400.000 millones de euros; es el banco contra el que, al parecer, no se puede gobernar ya que financia (sobornos políticos) a todos los partidos menos Die Linke, y cuyo anterior presidente, Josef Ackerman, celebró en el 2009 su cumpleaños en el despacho de la canciller Merkel. Un banco que está acumulando una imagen bien miserable.

En Estados Unidos, en cuya burbuja inmobiliaria estuvo totalmente implicado, el banco ha sido condenado por estafa. El Deutsche Bank está siendo investigado por sospechas de trampa en sus balances. En Londres se ve amenazado con más disgustos por sus relaciones sospechosas con el interés interbancario (Libor). En Munich acaba de ser condenado por la quiebra inducida del grupo Kirch, la mayor quiebra de la historia de la posguerra alemana, en un proceso que lleva años y aún no ha acabado, pero que se está cerrando con una multa de centenares de millones de euros.

En Milán un tribunal acaba de condenar al Deutsche Bank por estafa, por sus arriesgadas apuestas contra ciudades y ayuntamientos. El banco vendió al consistorio milanés productos financieros con la perspectiva de tasas de interés muy bajas, lo que se saldó con grandes pérdidas. El tribunal ha condenado al banco a una multa de un millón de euros y a devolver otros 24 millones. Nueve empleados del banco han sido condenados a penas de hasta ocho meses de cárcel. Otros 600 municipios compraron esos productos malintencionados, por lo que se espera una cascada judicial.

Las sospechas de estafa con el cobro de impuestos en el turbio comercio europeo de certificados de emisiones de CO2, que motivaron el espectacular registro de la sede central del banco en Frankfurt, el 12 de diciembre, datan de 2010. Entonces el banco prometió “colaborar con la Justicia” y a lo que se dedicó fue a destruir documentos comprometedores y ordenar a sus abogados que en ningún caso entregaran a los investigadores determinados dossiers. Como señala nuevamente La Vanguardia,El registro fue la respuesta a ese juego sucio que duró dos años”.

Siete días después, la sede del Deutsche Bank volvía a ser registrada, esta vez por el caso Leo Kirch, el propietario de uno de los grandes monopolios mediáticos de Alemania, fallecido en el 2011. Rolf Breuer, entonces cabecilla del Deutsche Bank, resolvió en el 2002 un conflicto de interés con Kirch con un simple comentario televisado sobre las presuntas dificultades que atravesaba el magnate. El comentario precipitó la ruina de Kirch, en la que Deutsche Bank estaba interesado y de la que sacó provecho. Pura actitud mafiosa que un juzgado de Munich sentenció condenando a la entidad financiera a pagar una indemnización que podría llegar a los 1500 millones de euros. Que después de esta sentencia la sede central del banco haya sido registrada de nuevo en relación al caso es revelador.

Para colmo, Deutsche Bank, que estaba en quiebra, se aprovechó en 2008 de un rescate de más de 100.000 millones que precisó el Hypo Real Estate, banco en el que tenía comprometidos 2000 millones en créditos.

La lista de delitos, jugadas vergonzosas o sospechas de delito que rodean a la institución es impresionante: lavado de dinero, inflar la burbuja inmobiliaria americana, malversación, evasión fiscal, estafa, manipulación de balances... Vamos, una auténtica Cueva de Alí Babá.

Por último, algunos clientes de la entidad en España, han comentado a Elespíadigital.com como el banco contraviene la legislación vigente, metiendo mano en las cuentas de los clientes con objeto de cobrar descubiertos de otras, con las que pueden tener una relación indirecta. Para ello, no dudan en falsificar extractos donde el titular no coincide con la cuenta de cargo. A ello se le suma el silencio ordenado a los empleados por los directivos de la entidad cuando el cliente pide explicaciones.

Deutsche Bank, toda una “institución” de la que nada bueno se puede decir y de la que inversores y ahorradores deberían tomar buena nota y actuar en consecuencia.

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