Después de adquirir la mayoría de la firma Yukos y de emprender un joint-venture ( tipo de acuerdo comercial de inversión conjunta a largo plazo entre dos o más personas) con Exxon-Mobil, para la explotación petrolera en el Mar Negro, Rosnef acaba de absorber TNK-BP. Con esa jugada, Rusia –que ya disponía, con Gazprom, de la primera empresa de explotación y comercialización de gas a nivel mundial– se dota además de la primera empresa petrolera mundial.

El petróleo constituye la máxima materia prima geoestratégica del planeta y resulta un grave error de juicio abordar su renacionalización y/o privatización bajo un vulgar enfoque mercantilista, como si se tratara de una trivial compra-venta de triciclos que no afectan a la seguridad energética de un país.

Cualquier discusión sobre los hidrocarburos que no contemple su calidad geoestratégica está de más. Y este es el pecado capital de los entreguistas neoliberales responsables del tratamiento de los hidrocarburos en las diferentes naciones, quienes ostentan una patética ignorancia geopolítica, sin cuestionarse que el problema no es privatizar o estatizar, sino quién detenta el control de la principal materia prima geoestratégica del planeta.

Rosneft desbanca a Exxon Mobil

El portal geopolítico StratRisks, con sede en Florida, destaca que Rosneft desbancó a Exxon Mobil del primer lugar de producción mundial, después de la compra de TNK-BP (empresa mixta de británicos y de "oligarcas" rusos condensados en la firma AAR). TNK-BP se encontraba entre las 10 petroleras "privadas" más importantes del mundo, y en 2010 produjo 1.74 millones de barriles diarios (mbd), de sus activos en Rusia y Ucrania.

Dicho portal califica al presidente ruso, Vladimir Putin, como “nuevo sha global del petróleo y considera que la nueva adquisición de TNK-BP por Rosneft la llevara a producir más de 4 mbd.

El medio asegura, igualmente, que la venta de la petrolera -hasta el momento trasnacional y privada TNK-BP a Rosneft-, constituye una restatización simultánea a la desprivatización de TNK-BP en dos etapas: en la primera,“Rosneft adquiere 50 por ciento de TNK-BP en su alianza estratégica (joint venture) de BP, a cambio de liquidez y de acciones de Rosneft, a un precio de 27 mil millones de dólares”, lo cual otorga a BP el 19.75 por ciento de Rosneft. En la segunda etapa, “los oligarcas de AAR adquirirían 28 mil millones de dólares (cash) por la mitad de su copropiedad en TNK-BP, aunque este trato aún no ha concluido”.

Vladimir Putin ha creado una Comisión de Desarrollo Estratégico del Sector de la Energía y Seguridad Medioambiental. La nueva entidad está a cargo de la elaboración de la Doctrina de Seguridad Energética de la Federación Rusa

La estatal rusa Rosneft estaría desembolsando 55 mil millones de dólares para prevalecer como el gran controlador, con una participación minoritaria de la privada BP que ve su posición sumamente diluida: es una "desprivatización" concomitante a la "restatización" de Rosneft.

Según esta agencia especializada en temas estratégicos, StratRisks, se trata de una "flagrante nacionalización": Putin "creó un gigante nacional petrolero, mediante el cual puede seguir su plan de reforzar la influencia de Rusia en el mundo al controlar las necesidades energéticas de otros países". Con su nuevo arreglo, Rosneft "extraerá casi la mitad de todos los barriles producidos en Rusia", lo cual es "enorme" si se compara con Arabia Saudita: "Rusia es una súperpotencia energética y al nacionalizar gradualmente sus recursos, Putin aprieta su control a las necesidades de Europa".

Existe un problema, continúa, Rusia no tiene el conocimiento "tecnológico suficiente en hidrocarburos", por lo que se ha asegurado de la permanencia de BP como socio minoritario para no cometer el error de Arabia Sautia, que "nacionalizó su industria petrolera en 1980 cuando producía más de 10 mbd y que en cinco años Aramco (la estatal saudí) había disminuido su producción en más de 60 por ciento".

Según considera StratRisks, con Rosneft, "la influencia de Putin en el ámbito internacional aumentará". La jugada estratégica de Putin "lleva a un solo lugar: mayores precios del petróleo y un asombroso mercado energético al alza". A su juicio, Putin, dotado de sus ojivas nucleares, juega exquisitamente su "carta petrolera".

El portal aduce que "Europa es dependiente del petróleo y gas de Rusia" y la jugada energética de Putin se ha movido en dicho sentido, lo cual le ha dado "una posición muy poderosa”,  desde la construcción de oleoductos hasta el control del 40 por ciento de la capacidad de enriquecimiento de uranio global. Los alcances de la compra de dos de las mitades de TNK-BP por la estatal Rosneft lo convertirá en "un verdadero Goliat en el sector petrolero global", a grado tal que "Rusia puede asfixiar el abastecimiento para aumentar los precios".

StratRisks imagina la “incrustación de Rusia en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)”; con lo que el "cartel petrolero controlaría más de la mitad de la producción global y la mayor parte de su capacidad de reserva". “Con tal influencia –continúa su razonamiento-, los países de la OPEP podrían disponer del precio que el resto del mundo tendría simplemente que pagar". No es tan sencillo –puede desembocar en una guerra mundial–, pero tampoco es tan descabellado.

En resumen: según StratRisks, "Gazprom, la gasera rusa, tiene el control del gas de Europa y Rosneft controla su petróleo", lo que "estrangula la supremacía de Occidente y abre la vía para un nuevo orden mundial con Rusia a su cabeza".

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