El Centro de Formación de Tropa Profesional en el Acuartelamiento El Fuerte en Breña Baja, quedará prácticamente desmantelado a partir del día 25 de junio del próximo año 2014, con una sola Unidad de Mantenimiento y una Unidad de Comandancia Militar, un total de 25 militares bajo el mando de un capitán.

La mala noticia, que cumple los peores pronósticos de la clase política y la sociedad palmera después de las consecutivas reducciones del número de militares en formación desde 2009, no se ha hecho oficial aún en el Boletín Oficial del Estado por parte del Ministerio de Defensa, algo que no ocurrirá hasta el primer trimestre del próximo año.

El centro sufre así una nueva y drástica disminución, la más importante de toda su historia, aunque fuentes de toda solvencia consultadas por este periódico explicaron que es bastante improbable que pueda llegar a suprimirse, incluso, la reducida unidad de comandancia, por la necesidad de garantizar un puesto militar con base en la Isla.

Lo que sí está claro es que el acuartelamiento dejará de ser el centro con dinamismo y solera en el que llegaron a formarse simultáneamente hasta 750 soldados antes de acceder a sus destinos definitivos.

Repercusión económica

Este parón en la actividad del acuartelamiento tendrá, aún mas si cabe, una clara repercusión en la economía de la Comarca Este de la Isla, dado que tradicionalmente, y desde su puesta en funcionamiento en 2003, el número de soldados que recibía formación en el centro tenía un peso específico en alquileres, comercio, transporte y restauración, entre otros subsectores de la economía insular.

El Acuartelamiento El Fuerte dejará de dar trabajo, por segunda vez en los últimos tres años, a las familias de las pocas empresas que ya quedaban subcontratadas para prestar servicios tales como restauración y limpieza.

Este desmantelamiento supone, no solo la eliminación de los alumnos llegados periódicamente a la Isla, sino en el número de trabajadores contratados. En el año 2010 ya se produjo una reducción muy importante en el número de soldados en formación, que finalmente ha derivado en la decisión del Ministerio de Defensa de reducir su actividad al mínimo.

El futuro del Centro de Formación de Tropa de Camposoto vuelve a estar en el aire

Junto a él sólo existe el de Cáceres y aunque hace un año se apostó por mantener el de La Isla, los recortes y las reformas en el extremeño tambalean su viabilidad

Hace un año, San Fernando respiraba. Defensa anunciaba el cierre del Centro de Formación de Tropa (Cefot) de Cáceres en mayo del pasado año, lo que convertía al acuartelamiento de Camposoto en el único lugar donde instruir a los nuevos soldados del ejército de Tierra. El Ministerio expuso que el cierre era temporal pero tras las críticas sobre la viabilidad de estas instalaciones, los recortes y la pérdida del centro en Calatayud, desde Extremadura se expresó el temor de las instituciones, partidos políticos y entidades sociales a que fuera definitivo.

Finalmente ha vuelto a abrir sus puertas, pero de nuevo en medio de dudas sobre la posibilidad de que Defensa pueda mantener dos centros. En los presupuestos de 2014 el Ministerio prevé una disminución de los efectivos de tropa y marinería, lo que podría afectar a una próxima convocatoria ya que deben pasar de 80.000 a 79.000. Además, se está a la espera de la reorganización del Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) en el que se encuentran los Cefot y que apuesta por quedarse con sólo una instalación.

Camposoto cuenta con la ventaja de que el Cefot comparte las instalaciones con otras unidades militares (como es el caso de la Artillería de Costa) lo que reduce los costes. Sin embargo, en el tiempo en el que ha mantenido sus puertas cerradas, el de Cáceres ha sufrido una profunda remodelación tras finalizarse el nuevo depósito de armamento, para que sea más operativo y seguro, contando con 1.200 metros cuadrados y distribuido según criterios modernos. Además se ha mejorado la seguridad del propio cuartel con un sistema integrado dotado de más dispositivos, se ha reformado la residencia de mandos y se ha puesto a punto la Oficina de Apoyo al Personal, donde se ubica la biblioteca, las zonas de ocio, los terminales de acceso a internet para soldados y otros servicios. Junto a otra serie de inversiones solicitadas ante de los recortes y que ya se han realizado. Unas actuaciones que no tendrían sentido si el objetivo final fuera cerrar este centro, una vez termine el actual curso que acaba de empezar.

Y de nuevo aquí sale perdiendo San Fernando puesto que Cáceres cuenta con 611 plazas y Camposoto con 589, una diferencia que no es significativa, aunque son más en las primera que en las segunda. Hace tan sólo unos días que comenzó la instrucción y así se recoge en la página web del ejército de Tierra, que da mayor protagonismo a Cáceres, antes que a San Fernando.

Aun así y a pesar de lo anterior, desde la localidad extremeña, las entidades sociales, los partidos políticos e instituciones vuelven a moverse para evitar un posible cierre de estas instalaciones, que según un estudio de la Federación Empresarial Cacereña cifra en cinco millones de euros las pérdidas de negocio por la falta de soldados. Por el contrario en San Fernando nadie ha reclamado ni alzado la voz ante esta posibilidad. A todo ello hay que sumar una losa que pesa sobre el futuro desarrollo de La Isla, la falta de suelo. Desde hace décadas se ha pedido de forma oficial la liberación de suelo militar en los terrenos de Camposoto. Algo inviable si las parcelas están en uso y acogen un gran volumen de actividad. Por lo que a la ciudad le toca decidir si luchar por mantener instalaciones militares o pelear por recuperar suelo.

Desde Defensa la decisión parece ser firme. El próximo año es más que probable que desaparezca uno de los centros de formación que existen actualmente. Hace un año, cuando comenzó la discusión, Camposoto fue la apuesta, pero ahora no está tan claro.

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