No hace falta volver la vista muchos años atrás para recordar aquellos autobuses de las Fuerzas Armadas que recorrían cada rincón de España buscando jóvenes dispuestos a dar un vuelco a su vida y encaminar su futuro profesional hacia la disciplina castrense. Así fue hasta que la crisis y los estremecedores niveles de desempleo que esta ha traído aparejados borraron aquella imagen de un plumazo. Hoy, los buses del Ministerio de Defensa siguen en ruta, pero lo hacen en un intento de acercar su labor a los ciudadanos: el esfuerzo de reclutamiento ya no es necesario.

En efecto, si hace apenas un lustro había problemas para cubrir las vacantes que se ofertaban, en la actualidad ocurre justo lo contrario. En un momento en el que conseguir un empleo es un sueño para 4,7 millones de españoles, muchos jóvenes han vuelto sus ojos hacia las Fuerzas Armadas como una alternativa laboral. Cada vez hay más aspirantes a hacerse con un hueco en uno de los tres Ejércitos, y no solo eso, sino que cada vez están más formados.

Defensa concluyó esta semana la adjudicación de las plazas que ofertaba este año para incorporarse a las escalas de tropa y marinería, las más básicas dentro de la carrera militar. En Galicia, cien titulados universitarios concurrieron a este proceso selectivo. Pero el fenómeno no es exclusivo de la comunidad. De los 1.500 soldados que acaban de iniciar su proceso de formación, prácticamente un tercio, esto es, medio millar, lo hicieron con el acceso a la universidad superado.

Según los datos facilitados por el área de Reclutamiento del Ministerio de Defensa en A Coruña, en toda España se presentaron a las pruebas de selección 32.494 personas. De ellas, 1.665 lo hicieron en Galicia, y entre ellas 226 fueron mujeres. Del total de los aspirantes que se examinaron en la comunidad gallega, 83 se han incorporado en este inicio de curso a la formación militar.

Dentro de las 1.500 plazas que se habían convocado para tropa y marinería, 1.200 correspondían al Ejército de Tierra, casi todas ellas en las especialidades de Infantería Ligera e Ingenieros.

En el caso de la Armada, han ingresado 175 personas en las disciplinas de Operaciones y Sistemas, Energía y Propulsión, Aprovisionamiento, Maniobra y Navegación e Infantería de Marina.

Por su parte, al Ejército del Aire se han incorporado 125 militares que se adscribirán a las especialidades de Protección y Apoyo a la Fuerza y Mantenimiento Operativo.

De todas esas plazas, 39 de ellas estaban destinadas a buques y unidades ubicados en Galicia.

Otro parámetro que ha cambiado con la crisis ha sido la cifra de extranjeros que ingresan en las Fuerzas Armadas. Mientras que hace algunos años las personas de otros países ocupaban un buen número de plazas, este año solo han ingresado, a través del proceso selectivo para tropa y marinería, dos personas no españolas.

Con el inicio del otoño han comenzado también sus clases las academias de oficiales y suboficiales, que desde hace algunos años ofrecen a sus alumnos la posibilidad de combinar la formación militar con la obtención de un título universitario. En Galicia funcionan varias de ellas.

Oficiales y suboficiales

En la Escuela Naval Militar de Marín los guardiamarinas que acaban sus estudios reciben el título de Ingeniería Mecánica por la Universidade de Vigo. En este centro cursan estudios 504 personas, una de las mayores cifras de las últimas décadas, puesto que allí estudian también los participantes en el curso de adaptación a las escalas de oficiales, y los de los cuerpos comunes, entre ellos los del nuevo Centro Universitario de la Defensa de Medicina.

También hace algunas semanas arrancó el curso en la Escuela de Suboficiales de la Armada, con 174 alumnos. Hasta mediados de marzo recibirán formación militar, y después continuarán sus estudios durante dos años en Ferrol, en las escuelas Antonio de Escaño y A Graña, o en Cartagena. Además, en las dos escuelas ferrolanas iniciaron las clases en septiembre 356 alumnos de segundo y tercero del Cuerpo General de la Armada.

La posibilidad que ofrecen estos centros a sus alumnos de percibir un salario y, al mismo tiempo, recibir formación universitaria, trata de ser un reclamo para que los jóvenes tengan en cuenta la opción de las Fuerzas Armadas a la hora de diseñar su futuro laboral. Ya sea por eso, ya sea por la falta de empleo en otros sectores, lo cierto es que la medida parece haber logrado su objetivo. La cifra de aspirantes a entrar en los Ejércitos ha crecido.

Fuente: Vozpopuli

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