Gonzalo Wancha

Rota hospeda a la marina estadounidense desde la Guerra Fría, pero ahora, hay que renovar el Convenio que permite a EEUU ocupar la base andaluza. La US Navy se deja querer por otras opciones mientras que la localidad gaditana depende desesperadamente de la presencia norteamericana.

Enclavada en la Bahía de Cádiz, Rota es una localidad extremadamente singular. La razón es, obviamente, la base naval militar de mando conjunto español y norteamericano. La presencia norteamericana es parte indisoluble de la esencia local. Desde 1953 Rota es un pedazo de EEUU en suelo andaluz. Aquí se escuchaba el rock and roll más puntero y provocador en el tardo-franquismo, cervezas yankis y pizzas neoyorquinas llegaron con décadas de adelanto. Es parte de la influencia histórica de la VI Flota de la US Navy en esta esquina del Atlántico, controlando la puerta de acceso al Mar Mediterráneo.

Pero ahora, la presencia norteamericana está en debate, no solo en las calles de la localidad, sino en las altas esferas. EEUU se deja querer por Marruecos y la posibilidad de usar, según desvelaba El Español, la base norteafricana de Alcazarseguir como caladero de sus buques. Por lo pronto, EEUU no admite planes de mudanza al otro lado del Estrecho y afirma no haber recibido ofrecimiento alguno del Reino alauita, pero la sombra de la duda, ya pesa en las negociaciones con España.

Y es que la inédita posibilidad de trasladar la base de Rota a Marruecos surge, precisamente, cuando el gobierno de España afronta un debate que se prevé espinoso: la renegociación de la presencia estadounidense en la Bahía de Cádiz.  El convenio bilateral de 1988 deberá ser renegociado antes de mayo de 2021. En el actual mapa político, no parece que hospedar al ejército de Trump vaya a ser una cuestión fácil de pactar. A pesar de que en el pasado, se ha adaptado este convenio a las necesidades de EEUU, como contamos a continuación, en esta ocasión, Margarita Robles, la Ministra de Defensa, ha asegurado en varias ocasiones  —desde que la US Navy dejara entrever sus planes— que toda modificación del Convenio deberá ser abordada como corresponde, en el Consejo de Ministros. La cuestión no será fácil de resolver, una vez que EEUU pretende un futuro en Rota con un escudo antimisiles renovado y con más buques y soldados.

Un inquilino incómodo

La base llegó a España con el beneplácito de Franco que, a cambio de permitir el asentamiento militar, recibió armamento para su maltrecho ejército. Hoy las 2.300 hectáreas que ocupa el recinto militar, con un Donald Trump tan imprevisible como beligerante y con el paraguas de la OTAN pendiente de un hilo, tienen nuevas connotaciones para España. En un plano menos geoestratégico, ¿qué sucede con Rota, cómo afecta a una localidad desfavorecida por el desempleo el asentamiento de una de las mayores bases norteamericanas en suelo extranjero? Pasear por sus calles y hablar con los locales nos revela que la base es inevitablemente su compañero de viaje, pero el pensamiento común es que hubo un pasado mejor y más beneficioso.

Según los planes de la marina norteamericana, los destructores, modelo Aegis, serían renovados por embarcaciones más modernas, además se añadirían dos embarcaciones más al contingente con carácter eventual para 2024, llegando a un total de 6. Ello implicaría un aumento de 600 soldados norteamericanos y la integración de una nueva flotilla de helicópteros, detalle este último que, por cierto, no se contempla en el Convenio bilateral de EEUU y España vigente desde 1988. No obstante, este Tratado ha sido puenteado a lo largo de décadas tantas veces como ha sido requerido por las exigencias militares de la Casa Blanca: las enmiendas, que no llegaron a pasar por el Parlamento español, de 2002, 2012 y 2015 lo evidencian.

"Cuantos más destructores vengan a la base mejor para la localidad", comenta a Sputnik el Alcalde del Partido Socialista, Javier Ruiz Arana.

 

 

Informe militar sobre el sur de Portugal 01/01/2020 | Resumo Militar a Sul de Portugal 01/01/2020 |

"Rota está preparada para recibir más efectivos y la posible ampliación, pero necesitamos tiempo e información para sacar el mayor provecho. Hay que tener en cuenta que la base ocupa una cuarta parte del término municipal, eso no es gratuito, la base tiene que reportar beneficios a la población local".

No obstante, a pesar de esta aparente buena noticia, la deriva de EEUU en Oriente Medio ha despertado grandes recelos en los últimos meses. El asesinato de Qasem Soleimani en enero provocó un palpable aumento de actividad en la base.

​Rota como enclave de abastecimiento es esencial para el control del Mediterráneo y Oriente Medio y eso la convierte en posible foco de represalias.

​Tradicionalmente, más actividad militar implicó más actividad económica en la localidad, lo que siempre ha aplacado los miedos locales. En el espectro político, pocas figuras alzan la voz contra la Base, conscientes de que es el principal motor económico y de empleo en Rota.

"Tenemos una servidumbre enorme, una dependencia que nos ha esclavizado durante décadas porque la base ofrecía expectativa de empleo y estabilidad económica, pero con el tiempo esa expectativa se ha deteriorado, hoy hay muchos más contras que pros en el debate de la base", confiesa la política local Inmaculada Nieto, portavoz en el Parlamento andaluz de la agrupación de izquierdas Adelante Andalucía, detractora a la base.

La sensibilidad antibelicista contra la base creció con el bombardeo a la base aérea de Shayrat, Siria (7 de abril 2017), llevado a cabo con la participación de destructores de Rota. Esta acción, de nuevo, no está contemplada en los acuerdos bilaterales que, en teoría, rigen la base.

Riesgo a toda costa con pocos costes

Inmaculada Nieto asegura que en España "tenemos que aprender a decir basta, convivir con la política exterior estadounidense nos convierte en dianas y lo vemos con Trump. Ellos vinculan su intervencionismo a beneficios económicos y empresariales basándose en una mala interpretación de lo que deben ser los países aliados".

Pero lo cierto es que la realidad se impone ante críticas como las de Nieto. La Base y la industria militar que gira entorno a ella son la tabla de salvación para una provincia que naufraga en la mayor tasa desempleo estructural de España. En marzo, la pandemia dejaba un saldo de más de 25.000 nuevos parados en la provincia de Cádiz. Esta debilidad local favorece unas condiciones más que favorables para el inquilino: a efectos fiscales, la base se asemeja a un okupa, ya que no tributa ninguno de los impuestos locales. La población flotante de cerca de 6.500 personas que vive entorno a la base no tiene obligación de empadronarse, por lo que los gobiernos locales no pueden computar toda esta población en sus ingresos, un flaco favor a las arcas regionales.

¿Quién debe a quién?

"La Base mueve mucho dinero, genera riqueza pero eso se queda corto para un Ayuntamiento como el nuestro que tiene que prestar servicios a una población mucho más grande que la que tenemos oficialmente censada. Tenemos compensaciones por esos impuestos que no pagan los americanos, pero no es suficiente", explica el Alcalde de la localidad, reivindicado los intereses locales, "si la base está en nuestro suelo sí o sí, tiene que ser para beneficiar a Rota".

Se estima que impacto económico es de 450 millones de euros (cifras de 2018, según fuentes de la base citadas en medios locales).

  • Tráfico diario de vehículos supera los 10.000 accesos.
  • El puerto alberga unos mil movimientos de buques al año.
  • El aeropuerto, cerca de 23.500.
  • El área industrial de 13.000 metros cuadrados alberga a Navantia, uno de los principales astilleros de la zona.

Los miles de estadounidenses asentados en Rota y su poder adquisitivo suponen un soplo de aire fresco para una región a la deriva, pero ese viento se siente menos. "A nivel empresarial, la Base hoy por hoy solo beneficia a unos pocos que han captado todos los canales de negocio y servicios para los norteamericanos. En el mercado inmobiliario, por ejemplo, los norteamericanos no son una influencia positiva ya que favorece el aumento de los alquileres y la especulación y además demandan un tipo de residencia que ya no se encuentra dentro de la localidad", lamenta José García, Gerente desde hace 15 años de una de las principales inmobiliarias de Rota.

Las calles de Rota recuperan poco a poco el bullicio veraniego típico de estas fechas, pero las miradas se extienden, llenas de incertidumbre al otro lado de la Bahía, donde por ahora, siguen ondeando las barras y estrellas.

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