El ministro de Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, ha instado a Francia a disculparse por lo que califica de acusaciones falsas contra Ankara, a la que París culpa de intentar evitar la inspección de una embarcación que navegaba con dirección a Libia en el Mediterráneo.

En una rueda de prensa en Berlín con su homólogo alemán, Heiko Maas, el canciller turco describió como "no correspondiente a la verdad" la visión francesa del incidente, que se produjo el mes pasado, y subrayó que "Francia debe disculparse", informa Reuters.

Según París, el 10 de junio la fragata francesa Courbet fue iluminada tres veces con radares de control de tiro —que se utilizan para calcular la distancia y la trayectoria de disparo— por naves turcas mientras trataba de detener un barco turco que navegaba rumbo a Libia con el transpondedor desconectado y que se negaba a comunicarse. La Armada francesa acusó a su contraparte turca de tener un comportamiento "hostil e inaceptable".

Las relaciones entre los dos países han empeorado en las recientes semanas con mutuas acusaciones de violar el embargo internacional sobre el suministro de armas a Libia. Emmanuel Macron ha denunciado un "juego peligroso" de Turquía en Libia, mientras que Ankara, por su parte, acusa a París de apoyar al jefe del Ejército Nacional Libio, Jalifa Haftar, cuyas fuerzas controlan la mayor parte del país, y de ser el "subcontratista de ciertos países de la región" en la crisis de Libia, en referencia a los Emiratos Árabes Unidos y Egipto.

Este miércoles París decidió cancelar temporalmente su participación en las operaciones marítimas de la OTAN en el Mediterráneo por las tensiones con Ankara.

"Alemania puede quedar aislada dentro de la UE si sigue defendiendo la alianza energética con Rusia"

MOSCÚ (Sputnik) — Alemania podría resultar aislada en la Unión Europea si continúa reivindicando la alianza energética con Rusia, sostuvo el politólogo alemán Alexander Rahr en una conferencia celebrada por el Club de Debates Valdái en Moscú.

El Gobierno y el Parlamento de Alemania condenaron recientemente las sanciones extraterritoriales que Estados Unidos prepara contra el gasoducto ruso-europeo Nord Stream 2 en construcción.

Rahr señaló que Alemania busca respaldo a su postura dentro de la Unión Europea, pero en el bloque comunitario, remarca, hay países que son más próximos a Estados Unidos.

"Alemania corre el riesgo de quedar aislada dentro de la UE si continúa defendiendo la alianza energética con Rusia, por triste que parezca. Esa alianza funciona 50 años y tanto Alemania como Europa ganaron mucho de esa alianza", enfatizó el experto.

El politólogo indicó que Alemania apostó hace años por el libre comercio.

"Dicen que el mercado debe determinarlo todo, aquí manda el comercio y no la política. Pero ahora resulta que fue una posición errónea, la política es la que determina todo y no el mercado", dijo.

Rahr subrayó que Estados Unidos define hoy por hoy la seguridad energética de Europa.

"Estados Unidos disciplina a Alemania y a través de ello muestra que la seguridad energética de Europa no es un asunto de los europeos, sino de los estadounidenses", señaló.

El gasoducto Nord Stream 2, impulsado por una alianza de empresas de Rusia, Alemania, Austria, Francia y los Países Bajos, conectará a los dos primeros países por el fondo del mar Báltico. La infraestructura, concebida para diversificar las rutas del suministro del gas ruso a Europa y elevar la seguridad energética, constará de dos ramales para transportar hasta 55.000 millones de metros cúbicos de gas natural.

La construcción fue suspendida en diciembre de 2019 después de que Washington amenazara con sanciones a la empresa suiza Allseas que realizaba las obras.

Se oponen al nuevo gasoducto Estados Unidos que busca vender a Europa el gas natural licuado (GNL) de sus yacimientos de esquisto y algunos países europeos como Polonia, Letonia y Lituania. Ucrania, que teme perder sus ingresos por el tránsito del gas ruso, también está en contra del proyecto.

En Estados Unidos, un grupo de legisladores demócratas y republicanos presentaron el borrador de una ley que contempla sanciones duras contra el gasoducto Nord Stream 2. A principios de junio, el Senado estadounidense recibió un proyecto de ley que propone sancionar a las compañías aseguradoras que colaboran en la construcción de la tubería.

Según informes de la prensa, el Gobierno alemán prepara medidas de represalia contra Estados Unidos si el país norteamericano aprueba sanciones que podrían afectar a un gran número de empresas y bancos de Europa.

Análisis: La OTAN, impotente ante la tensión en el Mediterráneo Oriental

Luis Rivas

La implantación de Turquía en Libia y el Mediterráneo Oriental multiplica la tensión en la zona y provoca enfrentamientos diplomáticos con varios países, algunos miembros de la OTAN como Ankara.

La retirada de Francia de la operación "Sea Guardian" de la Alianza Atlántica, en protesta por la amenaza de fragatas turcas a sus navíos, es el último capítulo del conflicto.

El incidente militar entre un barco francés y una fragata turca el pasado 10 de junio en aguas del Mediterráneo pone en entredicho el papel de la OTAN, incapaz de investigar y aclarar los hechos.

El presidente francés, Emmanuel Macron, decidió retirar todos los medios militares puestos a disposición por su país en la operación de la Alianza Atlántica que tiene por objeto hacer respetar el embargo de armas a Libia. Si para el mandatario francés la OTAN estaba ya en estado de muerte cerebral, esta vez sus portavoces militares acusan a la organización de meter la cabeza bajo tierra, de practicar la política del avestruz con Turquía.

El pasado 1 de junio, el navío militar francés "Le Courbet" sufrió tres iluminaciones de radar por parte de una fragata turca, es decir, por tres veces fue objeto de una amenaza inminente de disparos.

Amenazas militares entre socios de la alianza atlántica

Para la ministra francesa de Defensa, Florence Parly, dentro de la OTAN estos actos están considerados como hostiles. "No podemos aceptar" —denunció— "que un aliado se comporte de tal manera contra un barco de la OTAN, bajo mando de la OTAN, en una misión de la OTAN". La alianza militar occidental reaccionó tarde y dijo querer investigar el incidente, pero su vaga respuesta ha provocado el enfado de Francia. La OTAN prefirió no tomar partido por ninguno de sus socios.

El conflicto entre Turquía y Francia es la parte más visible de las hostilidades que el papel de Ankara está jugando en el Mediterráneo Oriental desde hace más de dos años. La situación se agravó con el apoyo del presidente Recep Tayyip Erdogan al Gobierno libio de Fayez Sarraj, en lucha contra las huestes del mariscal Jalifa Haftar. Su implantación en Libia, convirtiéndose en el principal aliado del Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN), ha multiplicado las posibilidades de despliegue militar y de infraestructuras de Turquía, un país que importa el 99% del gas que consume y que busca yacimientos de hidrocarburos en el Mediterráneo con su correspondiente apoyo militar.

Mediante ese pacto, Turquía suministra armamento y apoyo logístico a Sarraj y, a cambio, obtiene la posibilidad no solo de instalar bases militares en Libia, sino también llevar a cabo prospecciones de gas en zonas del Mediterráneo que también reivindican países como:

  • Chipre;
  • Grecia;
  • Italia;
  • Egipto;
  • el Líbano.

Hace solo un año, Turquía instaló una plataforma de prospección petrolífera en la zona marítima exclusiva del norte de Chipre. Ankara considera que esas aguas pertenecen a la República de Chipre del Norte —nacida de la partición de 1974 y no reconocida internacionalmente— ante la ira del Gobierno chipriota, miembro de la Unión Europea y históricamente próximo a Grecia. Las protestas de Bruselas quedaron en nada.

Misiles rusos y refugiados paralizan a la OTAN y a la UE

El presidente francés es el socio más crítico con Erdogan dentro de la organización militar de la que ambos forman parte. Macron habla incluso de la "responsabilidad criminal en Libia de un país que pretende ser miembro de la OTAN". Ankara reprocha a Francia su apoyo al "golpista y delincuente Haftar" y considera inaceptable que un miembro de la OTAN se comporte así.

El papel de Turquía dentro de la OTAN viene siendo motivo de polémica desde hace tiempo y en especial desde el inicio del conflicto en Siria. Su punto culminante fue la compra para el Ejército turco de misiles rusos S-400, desechando a los Patriot norteamericanos. Elegir material militar del enemigo de la Alianza Atlántica es algo que el Gobierno de Erdogan se ha podido permitir. Estados Unidos puso en entredicho la venta de los cazas F-35 a Turquía, ante el temor de que los técnicos rusos enviados para la instalación de los S-400 tuvieran acceso a la tecnología del avión furtivo norteamericano.

El presidente turco, "el nuevo sultán" según los medios occidentales, se permite ser el socio discordante de la OTAN y convertirse en el pretendiente que chantajea desde 2015 a la Unión Europea. Sabe que tiene la clave para abrir el paso de millones de refugiados hacia Europa, vía Grecia o los Balcanes. Su vecino y enemigo secular griego ya ha conocido este año momentos difíciles en su frontera con Turquía, antes de la explosión del COVID-19. Tras sus acuerdos con el Gobierno de Acuerdo Nacional Libio, Erdogan tiene ahora también la llave de la puerta de salida de los inmigrantes africanos hacia el Viejo Continente.

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