BRUSELAS (Sputnik) — La Unión Europea (UE) condenó los ataques de los rebeldes hutíes del movimiento Ansar Alá contra Arabia Saudí, se desprende de un comunicado del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE).

"La UE censura los ataques indiscriminados contra ciudades saudíes reclamados por los hutíes", dice el comunicado.

Este ataque, continúa, socava los esfuerzos del enviado especial de la ONU para mantener la tregua y relanzar las negociaciones políticas.

La UE denunció la intensificación de las acciones bélicas en Yemen, cuyas victimas muy a menudo son civiles, incluidos los niños.

"Todos los ataques contra civiles son inaceptables", subraya la nota.

La UE reiteró su llamado a todas las partes a empezar las negociaciones políticas bajo la égida de la ONU y destacó su apoyo a los esfuerzos del enviado especial de la ONU en este ámbito.

Los rebeldes hutíes informaron haber realizado ataques contra el Ministerio de Defensa y la base aérea Rey Salmán, en Riad.

Previamente la coalición árabe reportó haber derribado drones con explosivos lanzados por los rebeldes yemeníes hacia Arabia Saudí que tenían por objetivo unas instalaciones civiles.

La coalición especificó que desde el 22 de junio los hutíes lanzaron ocho drones y tres misiles balísticos contra las provincias fronterizas saudíes de Jizán y Najrán, así como intentaron lanzar un misil contra Riad.

Yemen vive desde 2014 un conflicto armado entre los partidarios del presidente Abdo Rabu Mansur Hadi y los rebeldes hutíes del movimiento Ansar Alá.

En marzo de 2015 intervino en el conflicto, del lado de Hadi, una coalición militar suní encabezada por Arabia Saudí, que incluye a los Emiratos Árabes Unidos y otros países árabes.

Yemen revela el verdadero motivo de la agresión saudí en su contra

El Parlamento yemení dice a la ONU que el objetivo de la agresión saudí no es restaurar en el poder al fugitivo expresidente, sino es “invadir y dividir” Yemen.

Arabia Saudí y sus aliados iniciaron en marzo de 2015, una campaña militar contra Yemen, supuestamente para restaurar en el poder al fugitivo expresidente yemení Abdu Rabu Mansur Hadi —un estrecho aliado de Riad que apoya la intervención militar en su país— a través del derrocamiento del movimiento popular yemení Ansarolá, que forma parte del Gobierno de Salvación Nacional del país.

Yahya Ali al-Raee, jefe de la Asamblea de Representantes de Yemen, no obstante, desmiente dicho propósito y asegura al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, a través de una carta, recogida el jueves por la cadena local Al Masirah, que los Al Saud y sus aliados buscan “invadir y dividir” el país.

Para apoyar el argumento, Al-Raee indica en la misiva que la ocupación de la isla yemení de Socotra por los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y el refuerzo militar de la monarquía saudí en Al-Mahra, la provincia más oriental de Yemen, fronteriza con Omán, prueban la teoría de la ocupación.

En otra parte de la carta, Al-Raee, del partido Congreso General del Pueblo, condenó la decisión de la ONU de eliminar a la llamada coalición de Arabia Saudí de la lista negra de la organización de partidos en guerra que matan a los niños y violan los derechos humanos.

El máximo responsable de la Asamblea yemení de Representantes enfatizó que el 15 de junio, el mismo día en que la ONU decidió pasar por alto los crímenes de Arabia Saudí contra niños, los bombardeos saudíes mataron a cinco menores yemeníes.

El Ministerio de Salud del Gobierno de Salvación Nacional de Yemen confirmó en noviembre de 2019 que 100 000 niños yemeníes mueren cada año por los ataques saudíes, las enfermedades y las epidemias, así como por la desnutrición y la falta de medicamentos, resultantes del asedio impuesto en noviembre de 2016, casi un año tras el inicio de la agresión.

Análisis: Trump y Bin Salman entienden por fin “qué tan fuerte es Yemen”

Esta semana, las tropas yemeníes realizaron “la mayor operación militar” contra blancos saudíes en Riad y amenazaron con más ataques si continúa la agresión saudí.

Los ataques con drones y misiles de crucero y balísticos, modelos Quds y Zolfaqar, destruyeron instalaciones en los Ministerios de Defensa e Inteligencia saudíes, la Base de la Fuerza Aérea Salman y algunos sitios militares en Riad y en las sureñas provincias de Jizan y Najran. Estos no fueron los primeros ataques exitosos contra el reino árabe.

Riad esperaba que con el apoyo de EE.UU., y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), y Egipto, pusiera fin a su intervención en Yemen —iniciada en marzo de 2015—en cuestión de semanas o meses. No obstante, los combates no solo siguieron, sino que volvieron más fuertes e intensos, y pusieron en evidencia la fragilidad de Arabia Saudí en esta guerra.

A pesar de que el régimen saudí tiene uno de los ejércitos más grandes y caros del mundo, y cuenta con el apoyo logístico de EE.UU., de varios países árabes y mercenarios extranjeros en su guerra contra Yemen, después de cinco años debe darse cuenta de que ni su arsenal ni sus aliados le pueden ayudar mucho para defenderse de los ataques de represalia yemení.

El hecho de comprar armas occidentales no garantiza la seguridad de Arabia Saudí, un régimen que parece no quiere aprender esta lección transcurriendo más de cinco años de su brutal ofensiva militar en Yemen. Durante su intervención militar en el conflicto yemení, el reino árabe, hasta ahora, ha atacado con armas extranjeras al pueblo yemení, sin ningún éxito notable. Por el contrario, el Ejército yemení y los combatientes del movimiento popular Ansarolá han aumentado su poderío militar hasta el punto que llegan a fabricar misiles y drones avanzados con los que ahora están atacando al territorio saudí.

Respecto a los últimos ataques contra Arabia Saudí, los analistas aseguran que el hecho de que Riad admitiera que ha derribado ocho drones del Ejército yemení demuestra que, el país más pobre del mundo árabe posee un escuadrón de aviones no tripulados con los que ha establecido nuevas reglas en el conflicto. Lo más curioso es que Riad solo habló sobre la cantidad de aviones derribados, y no dio detalles respecto a los aviones yemeníes que alcanzaron con éxito sus objetivos en el interior saudí.

Los expertos indican que Estados Unidos ha exagerado su poderío militar al vender misiles Patriot al régimen de Israel y a los países árabes del Golfo Pérsico, quienes fueron engañados después de que los sistemas de defensa antimisiles de fabricación estadounidense no fueron capaces en interceptar los misiles yemeníes. Eso demuestra que la información obtenida por las fuerzas yemeníes de los sitios estratégicos y militares de Arabia Saudí es bastante precisa, y que la llegada de una gran cantidad de drones y misiles al suelo del reino árabe conlleva este mensaje: el apoyo militar de Estados Unidos a Arabia Saudí no es más que un sueño. Asimismo, la respuesta yemení a las violaciones y crímenes saudíes podría obligar a Riad y Washington a volver a la mesa de negociaciones para abordar la situación crítica de la provincia occidental yemení de Al-Hudaida.

Los expertos también aseguran que la amenaza yemení de llevar a cabo más ataques contra Arabia Saudí envía un mensaje al presidente estadounidense, Donald Trump, de que la puerta de las negociaciones aún está abierta. Los ataques yemeníes convirtieron al Ejército saudí en un hazmerreír del mundo, después de que la sede de su Ministerio de Defensa en Riad fue alcanzado por los misiles y drones yemeníes. Este ataque tuvo consecuencias políticas y de campo, y demostró que los yemeníes están capacitados para golpear el Ministerio saudí de Defensa, que está controlado por militares estadounidenses e israelíes.

La lección que EEUU y Arabia Saudí deben entender para terminar la guerra en Yemen

Cuando un país comienza una guerra y proclama que es el lado más fuerte de esta confrontación, pero cuando después de más de cinco años no logra avances significativos contra sus rivales, eso significa que ha perdido la guerra y debe reconocer su derrota. Entonces, ¿qué podemos decir de una guerra que no ha tenido ningún efecto para su lanzador, mientras el patrocinador de esta confrontación ha vendido mil millones de dólares en armas para equipar al Ejército saudí y sus mercenarios dentro de Yemen?

Los funcionarios saudíes reconocen que los misiles y drones yemeníes impactaron áreas en Arabia Saudí, pero describieron la última operación yemení como pequeña. No obstante, el hecho de que los misiles y drones yemeníes han conseguido bombardear la capital saudí, sin enfrentar ningún obstáculo, eso significa “una victoria” que ha cambiado el equilibrio del poder en esta guerra.

¿Por qué EE.UU. permite que los misiles yemeníes bombardeen la capital saudí mientras puede interceptarlos? ¿Dónde están los sistemas de interceptacióny los radares que este país ha desplegado en sus fronteras para defenderse de los ataques de Yemen? ¿Por qué los sistemas antiaéreos que compró de Israel no pueden repeler estos ataques?

Todo esto ha causado que el príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman, pierda credibilidad entre las autoridades estadounidenses debido a sus acciones y aventuras imprudentes, y ahora se encuentra en una posición débil ante la creciente respuesta militar yemení. La masacre de los yemeníes no traerá ningún beneficio a Riad, y el asedio inhumano de millones de yemeníes no hará que los aliados de Arabia Saudí le consideran ganador de la guerra. Además, la situación crítica de la economía del reino árabe juega en contra de las aspiraciones del príncipe heredero, puesto que, en su contienda con Yemen, Bin Salman no puede confiar en sus mercenarios que no irían al campo de batalla sin recibir dinero, algo que le dejará solo y hundido aún más en el pantano de Yemen.

Además, se afirma que, luego de la toma de la gobernación de Al-Jawf, la posible recuperación de la gobernación de Marib por las tropas yemeníes pondría fin a la guerra terrestre y obligaría a la llamada coalición saudí a negociar directamente con los yemeníes y a hacer grandes concesiones. En este camino, Arabia Saudí puede considerar varios factores como la crisis de sus relaciones exteriores con el mundo, la fragilidad de su alianza con los EAU, la caída de los precios del petróleo, el brote del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19, así como la discordia entre los príncipes de la familia real y el príncipe heredero, Muhammed bin Salman para poner fin a su brutal ofensiva en Yemen.

Finalmente, hay un refrán que dice que “reconocer un error es una ventaja”. Después de la nueva fase de las operaciones yemeníes en el interior saudí, no parece que le queden muchas opciones en la mesa de diálogos para el régimen saudí, y su aliado EE.UU., por eso, sería mucho mejor admitir la “derrota” antes de que sea muy tarde.

Análisis: El sangriento petróleo explica la guerra saudí en Yemen

Nuevo informe revela cómo el expresidente yemení Abdu Rabu Mansur Hadi roba el petróleo de su país y lo vende de forma clandestina al régimen saudí.

En un momento en que Yemen sufre del deterioro económico que ha dejado la guerra, lanzada desde 2015 por Arabia Saudí y sus aliados, se revelan cómo el régimen de los Al Saud está saqueando los recursos de Yemen al implementar sus planes para fragmentar el país, y así asegurar su dominio sobre la riqueza yemení.

La obsesión saudí con Yemen está relacionada, evidentemente, con el petróleo, ya que la ubicación geográfica de este país le confiere un valor estratégico primordial en la reordenación del tráfico mundial de crudo. Desde hace muchos años Arabia Saudí proyecta un nuevo oleoducto que, desde sus grandes yacimientos en el este del reino árabe y atravesando la región yemení de Hadramaut, desemboque directamente en Adén, esquivando así el actual paso de los cargueros por el estrecho de Ormuz, controlado por la República Islámica de Irán. El expresidente yemení Ali Abdolá Saleh fue remiso a otorgar a los saudíes licencia abierta para ello, pero el mandatario fugitivo yemení Abdu Rabu Mansur Hadi le debe a Riad su supervivencia. En cuanto a las tribus del este yemení, cuya colaboración es imprescindible, los saudíes se han garantizado su beneplácito: la región se ha visto libre de los bombardeos de la aviación saudí.

Como explicó en su día Yves Lacoste, la geografía es un arma para la guerra. Y la del mar Rojo, del estrecho de Bab al-Mandib al Canal de Suez, es un ejemplo de manual. Si culmina su campaña militar en Yemen, Arabia Saudí controlará el tráfico de la principal ruta de acceso del petróleo a Europa: en el sur, habrá sido precisa una intervención militar; en el norte, habrá bastado la intervención financiera, que sostiene al Gobierno de Egipto de Abdul Fatah al-Sisi. Pero después de casi cinco años de guerra Arabia Saudí no logró controlar el país, por eso adoptó otras medidas para hacerse con el petróleo yemení.

En 2016 un informe reveló que Yemen atesora más reservas de petróleo que todos los países árabes del Golfo Pérsico juntos. Washington y Riad habían sobornado al antiguo gobierno yemení para que realizara más sondeos petrolíferos en el país, uno de los más empobrecidos del mundo. Según el informe, Arabia saudí firmó un acuerdo secreto con Estados Unidos para impedir que Yemen utilice sus reservas petrolíferas durante los próximos 30 años.

Las reservas más importantes de Yemen se encuentran en la región de Marib, aunque también hay importantes yacimientos en Al-Jawf, Shabwa y Hadhramaut.

Para saquear el petróleo yemení, Arabia Saudí recurre a diversas estrategias, ya sea a través de la perforación horizontal en áreas fronterizas o prevenir la perforación en varias regiones, incluida la gobernación de Al-Jawf, en la que el reino árabe ha impedido cualquier proyecto de extracción del crudo desde la década de 1970.

Arabia Saudí no se limita a esas prácticas para robar el petróleo de Yemen, sino que, hoy en día, este régimen está tratando de controlar completamente el crudo yemení, firmando acuerdos con los líderes tribales en las zonas petroleras de Yemen para obtener una concesión que le permita controlar en las próximas siete décadas el hidrocarburo de este país.

Corrupción institucional

Arabia Saudí ha arraigado intencionalmente la corrupción en el campo petrolero de Yemen a su favor y a favor de sus aliados. Durante los últimos cinco años, el petróleo y el gas de Yemen han sido saqueados por las autoridades del gobierno de Hadi- con la participación directa de Yalal, hijo del presidente fugitivo yemení- que ha facilitado el acceso de Arabia Saudí a los recursos naturales de su país. Yalal Hadi también ha contado con el apoyo de Ali Mohsen al-Ahmar, un destacado general del ejército de Hadi, y Ahmad Al-Essi, su asesor para asuntos económico en las provincias petroleras ocupadas por Arabia Saudí y sus aliados, y el respaldo del sultán Al-Arada, gobernador de Marib.

Estas revelaciones ponen de manifiesto la realidad de la crítica situación en la que la mayoría de los ciudadanos yemeníes, del norte y del sur, sufren de hambre intencional, mientras unos pocos corruptos saquean su riqueza y aceptan ser una herramienta para generar hambruna en el país más pobre del mundo árabe al apoyar la llamada coalición de Arabia Saudí en su brutal ofensiva y el bloqueo aéreo, terrestre y marítimo contra Yemen.

El conocido activista Yalal al-Salahi presentó en un video de 30 minutos, un documento que revela cómo las autoridades de Hadi están saqueando cientos de millones de dólares por la venta no anunciada del petróleo y el gas. Las autoridades yemeníes venden los recursos naturales de Yemen, de una manera, sin que estas ventas ingresen en ningún registro oficial, y sin que se suministre ningún dinero al tesoro del Estado.

Planta de gas de Safer

Safer se considera como la mayor planta que provee el gas a los yemeníes. De acuerdo con las estadísticas esta planta produce, diariamente unos 80 camiones de gas para cubrir las necesidades del mercado local de varias provincias yemeníes. Pero esa es la cantidad anunciada oficialmente mientras la cantidad real, según reveló Yalal al-Salahi, es 184 camiones, lo que significa que 104 camiones son la cantidad de gas que se saquean a diario que equivale a 140 % de la cantidad declarada.

Los sectores petroleros

Según los acuerdos firmados con compañías internacionales, incluida la compañía francesa Total, Yemen cuenta con 81 sectores de petróleo, que fueron anunciados oficialmente, y se ubican en las provincias de Marib, Shabwa y Al-Yawf. No obstante, el activista reveló que la cifra verdadera de los sectores petroleros y dijo que este país goza de 151 sectores de crudo, lo que significa que las autoridades de Hadi exportan y venden el crudo en otros 70 sectores sin que estas ventas ingresen en los registros del Estado y sin que nadie sepa quién lo vende, y cómo se gestionan estos sectores.

Al-Salahi reveló cómo la empresa saudí Aramco detuvo desde 2016 la explotación del petróleo en Shabwa, en concreto en el campo denominado 3b, que es uno de estos 70 sectores que están siendo saqueados, además de una serie de sectores petroleros listos para la producción, es decir los sectores, 3, 7, 13, 70, 71 y 72.

El activista también revela que una delegación de la empresa saudí Aramco ha llegado a Yemen para firmar un acuerdo con el gobierno del presidente prófugo yemení Abdu Rabu Mansur Hadi, según el cual Arabia Saudí extraerá el petróleo en las provincias de Marib y Al-Yawf, por un período de 70 años, a cambio de pagar, anualmente, $ 15 mil millones a las autoridades yemeníes. Al-Salahi confirmó que los pasos para concluir el acuerdo fueron efectuados con el conocimiento y la aprobación de todos los dirigentes oficiales y militares yemeníes de Hadi.

Añadió que en varios sectores petroleros en la gobernación de Shabwa nadie sabe cómo se administra ni a dónde va su producción. De acuerdo con el activista nadie tiene conocimiento cuánto producen los sectores de crudo, Al-Masilah 14, Sector 10, el sector 32, 34 de Hawiran, el Sector 5 y 35 de Al-Yana en Shabwa.

Producción total del petróleo en Yemen

El gobierno del prófugo presidente yemení alega producir 110 mil barriles de petróleo a diario, 75 por ciento de esta cifra está destinada a cubrir las necesidades del mercado local, y el resto, que equivale a 25 por ciento se exportará a otros países. El activista, sin embargo, ha divulgado que la producción total del crudo en Yemen es de 318 mil barriles por día, lo que significa que unos 208 000 barriles se saquean diariamente mientras que más de 20 millones de yemeníes sufren la hambruna, según los informes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

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