El mayor general Qassem Soleimani, cuyo asesinato fue confirmado el viernes por Estados Unidos, había jugado un papel importante en la defensa de Irán contra sus enemigos y en ayudar a los países regionales a luchar contra la ocupación extranjera y el terrorismo.

Soleimani, nacido en 1957, comenzó su carrera militar al unirse al Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica (IRGC) luego de la victoria de la revolución islámica en 1979.

Durante la guerra iraquí impuesta contra Irán, que se inició en 1980 y duró ocho años, Soleimani se hizo conocido gradualmente como un comandante experto, liderando a las tropas iraníes en numerosas batallas contra las fuerzas invasoras del régimen de Hussein.

 

La imagen muestra a un joven Soleimani hablando con las tropas durante la guerra iraquí impuesta en la década de 1980.

Más tarde designado como jefe de la Fuerza Quds expedicionaria del IRGC, Soleimani se convirtió gradualmente en una figura de vanguardia en el esfuerzo de Irán para ayudar a los estados y aliados regionales a contrarrestar las intervenciones respaldadas por extranjeros en la región.

A medida que los grupos de Takfiri respaldados por el extranjero levantaron sus cabezas en los últimos años, el comandante del IRGC surgió como un estratega clave y un ingenioso comandante que lideraba a los asesores militares iraníes que ayudaban a las tropas sirias e iraquíes en las batallas contra los terroristas.

El general fue retratado con frecuencia en el frente durante las operaciones antiterroristas desde Mosul de Irak hasta Alepo de Siria.

En Irak, en el apogeo de la campaña terrorista de Daesh, ayudó al gobierno de Bagdad en las operaciones para recuperar la ciudad estratégica de Tikrit, rica en petróleo, de Daesh en 2015.

 

El general Qassem Soleimani, que comandaba la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica de Irán (IRGC), aparece en el norte de Irak en mayo de 2017.

En enero de 2015, el jefe de la Organización Badr de Iraq atribuyó a Teherán y Soleimani el haber salvado a Bagdad cuando Daesh desencadenó por primera vez su campaña de terror en el país vecino un año antes.

El general también tomó el mando personal de la batalla contra los militantes de Takfiri en la ciudad siria de Bukamal, ubicada en la provincia de Dayr al-Zawr, en noviembre de 2017.

En noviembre de 2017, Soleimani declaró el fin del dominio territorial de Daesh en una carta dirigida al líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyyed Ali Khamenei.

A principios de este año, el Líder otorgó a Soleimani la orden militar más alta de Irán,  la Orden de Zulfaqar .

Aclamado tanto por los enemigos como por los enemigos como un táctico militar importante, el general Soleimani encabezó la lista de Pensadores Globales de Política Exterior (FP) de  2019 en defensa y seguridad.

Surgieron varios informes sobre los complots de asesinatos contra el comandante por parte de Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita, que se cree están entre los principales partidarios de los terroristas de Takfiri que causan estragos en el Medio Oriente.

El jueves, sin embargo, la administración Trump se atribuyó abiertamente la  responsabilidad de asesinar a Soleimani.

Un gran estratega

Qasem Soleimani es el nombre del que muy seguramente es el mejor estratega militar de lo que va del siglo XXI, proveniente de un país del que no estamos muy acostumbrados a escuchar notas positivas en nuestro entorno cultural, pero no por ello su mérito menor, pues se trata de nada menos que de la mente maestra tras el fracaso de la OTAN y sus aliados en Siria e Irak.

Producto genuino de la revolución, Soleimani alcanzó los peldaños más altos de un ejército en efervescencia como lo es el iraní, gracias a su indiscutible talento como organizador, pero también como hombre de acción, destacándose en la dirección de tropas en contra de la invasión iraquí.

Una vez como comandante de las fuerzas especiales iraníes, se ocupó de llevar a cabo un ambicioso plan de expansión de la influencia iraní en el medio oriente, para esto Soleimani ha sabido utilizar magistralmente la carta de la religión.

Es fácil notar que Soleimani ha construido una estrategia de división al interior del sunismo y de conciliación en torno al chiismo, para lo cual, se ha servido de un dote a decir verdad raro en un líder militar, su capacidad para la diplomacia, punto en el que es necesario apuntar su experiencia al frente del ministerio de relaciones exteriores iraní.

Desde su gestión, hemos podido ver un notable fortalecimiento de las milicias Chiitas en todo medio oriente, fortalecimiento que a su vez ha sabido apuntalar l atraer el apoyo de Rusia, y las comunidades cristianas dispersas por la región, de esta manera Soleimani ha logrado poner como enemigo común a los grupos más radicales de sunismo, patrocinados y/o solapados por Arabia Saudita, rival geopolítico más importante de Irán.

En este contexto tarea le llega la noticia de que la primavera árabe a alcanzado a Siria, y en este aspecto, se vuelve el encargado de detener el avance de la OTAN hacia Irán, a su vez, objetivo final de esta ofensiva geoestratégica, y para tales fines, Qasem bosquejó una estrategia que convirtió la instigación de la OTAN en una trampa mortal.

Aprovechando la ventaja estratégica que una guerra de largo plazo representaría para las fuerzas gubernamentales Sirias, a su vez, aliado natural de los iraníes, Soleimani no dudo en aconsejar que se cediera terreno y ciudades de ser necesario con tal de mantener en pie de lucha a la mayor parte del ejército Sirio.

Posteriormente, con la irrupción del Daesh en la región, aprovechó la situación para poder formar un frente unido geográficamente contra la agresión, nuevamente, su habilidad como diplomático le permitió conseguir de los iraquíes una gran margen de maniobra dentro de su territorio, a tal punto, que tropas iraníes lo cruzan continuamente para dar soporte a Siria.

En cuanto a los grupos “opositores moderados” patrocinados por E.U, Israel, Arabia Saudita, Catar, Turquía, y otros países, Qasem recomendó el lidiar con ellos a través de la división interna, concertando negociaciones dobles y enfrentándolos selectivamente para sembrar la división entre sus filas.

Si bien la intervención rusa es un claro punto de inflexión en el frente Sirio, no cabe duda de que en el momento más oscuro de la guerra en Siria fue Soleimani quien mantuvo la organización del ejército árabe sirio y que a pesar de la disparidad de fuerzas y recursos, logró mantener en pie de lucha a un país como Siria, al norte amenazado por Turquía, al Oriente por Israel, al Sur por Jordania, en todo momento atacado por mercenarios enemigos durísimos financiados por los petrodólares saudíes y cataríes; armados y asesorados por E.U. Francia, Israel y Gran Bretaña.

Y si se puede decir que Soleimani no estuvo sólo ni mucho menos formalmente al mando de las tropas Sirias e Iraquíes, su papel como consejero militar ha sido reconocido en Siria, Irak, Rusia e incluso respetado dentro de las altas esferas enemigas, un personaje que tras bambalinas ha sido decisivo aconsejando a las altas esferas militares Sirias en este golpe de timón a la política de expansión de la OTAN.


Visión estratégica: 9
Dificultad del entorno: 10
Uso del terreno: 7.5
Desempeño Táctico: 8.5
Impacto histórico: 8
Capacidad de Reacción: 8
Liderazgo: 9

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