El analista internacional Alfredo Jalife Rahme, dio a conocer el texto en inglés del sitio Behind Back Doors en el que se explicó con varias semanas de anticipación los detalles, con nombres y apellidos de los involucrados, de la planificación desde los Estados Unidos del presente golpe en Bolivia.

Compartimos la traducción del texto:

Las manos de EE.UU. contra Bolivia, parte I – 8 de octubre de 2019(*)

Desde el territorio de los Estados Unidos se desarrolla gradualmente un golpe de estado contra el presidente boliviano Evo Morales, que se llevará a cabo presumiblemente después de las elecciones, entre fines de 2019 y marzo de 2020.

Sus principales agentes son los políticos bolivianos, Gonzalo Sánchez de Lozada, Manfred Reyes Villa, Mario Cossio y Carlos Sánchez Berzain, todos residentes en Estados Unidos. Coordinan las acciones en Bolivia con los líderes de la asociación opositora «Coordinadora Nacional Militar» , compuesta por ex oficiales del ejército del ejército boliviano, entre ellos, el general Rumberto Siles, los coroneles Julius Maldonado, Oscar Pacello y Carlos Calderón.

Además se coordinan con altos líderes de la oposición boliviana, Waldo Albarracín, presidente de la Confederación Democrática Nacional (CONADE), Jaime Antonio Alarcón Daza, presidente del Comité Cívico de La Paz, Jorge Quiroga, ex presidente de Bolivia, Juan Carlos Rivero, Rolando Villena, ex defensor del pueblo y Samuel Doria Medina del Partido de Unidad Nacional, todos son responsables de suministrar los fondos que se envían desde Estados Unidos para esta operación, así como de garantizar lo esperado acciones para crear un estado de crisis social para convulsionar al país antes del 20 de octubre, fecha electoral.

Este plan ya está en curso, y tiene disposiciones para otros emisores, como la creación de la ruptura y la división del ejército boliviano y la policía nacional, logrando que estas fuerzas se rebelen contra el presidente Evo Morales. Además, prevé la manipulación de sectores estratégicos de la sociedad boliviana, como el sector universitario, el sector médico, las personas con discapacidad y los ambientalistas, en términos de desestabilización del país.

Gran parte de los fondos ya se encuentran en territorio boliviano, para lo cual han contado con el apoyo de las embajadas acreditadas en el país y la Iglesia Evangélica, que han sido utilizados por el gobierno de los Estados Unidos como una cobertura ya que no debe verse directamente implicado en estas interferencias.

Funcionarios del Departamento de Estado acreditados en el país, como Mariane Scott y Rolf A. Olson, se han reunido con funcionarios diplomáticos de alto nivel de Brasil, Argentina y Paraguay, a fin de organizar y planificar acciones de desestabilización contra el gobierno boliviano, como además de entregar los fondos estadounidenses a la oposición boliviana.

El plan tiene en cuenta tres etapas:

1- «FASE PREPARATORIA» (ya ejecutada): Su propósito es preparar y organizar el campo para las etapas posteriores.

Se desarrolló entre abril y julio de 2019, donde establecieron alianzas políticas para conformar un solo frente de oposición, celebraron reuniones de coordinación y acciones que se llevarán a cabo en las etapas 2 y 3, acordaron comenzar a desacreditar campañas contra el Gobierno, utilizando la estructura de medios concebida que incluye prensa de medios opositores, medios ad hoc, activistas en redes sociales, así como el logro de quejas formales ante organismos internacionales.

La estrategia en las redes sociales y las noticias falsas está siendo dirigida por el ciudadano boliviano Raúl Reyes Rivero, uno de los principales activistas de movilización de la oposición. Está presentando acciones y planes de las plataformas democráticas y los comités cívicos contra el gobierno, para el derrocamiento del presidente Evo Morales.

El ex presidente y opositor Jorge Quiroga se encarga de buscar apoyo y una declaración de instituciones regionales e internacionales, como la OEA, la Unión Europea y algunas otras, para deslegitimar la victoria electoral de Evo, declararla inconstitucional y responder para una intervención internacional en Bolivia.

2- “ETAPA INTENSIVA” (en funcionamiento): su objetivo es generar convulsiones e inestabilidad social en el país.

Comenzó a entrar en vigencia en julio y prevé llegar hasta octubre de 2019. Consiste en establecer un estado de crisis social en el país, a través de manifestaciones públicas violentas y pacíficas, barricadas y huelgas, utilizando para ello los comités cívicos y el movimiento 21F, estudiantes universitarios, el sector médico y otros de la sociedad civil.

Juan Flores, presidente del comité cívico de Cochabamba, es el asesor político de Carlos Sánchez Berzain y Manfred Reyes Villa en Bolivia y tiene la responsabilidad de generar un encuentro social a escala nacional, para lo cual vincula los comités cívicos y afilia a los primeros. Oficiales del ejército y policías. Junto con el coronel retirado Oscar Pacello, manipulan sutilmente la intención de generar un punto de inflexión que genere violencia y convulsión social.

La idea es paralizar el país el 10 de octubre de 2019, arruinando las elecciones nacionales. De tal manera, que a partir de esa fecha puede reunir a la población boliviana para enfrentar al Gobierno y de esta manera desestabilizar el proceso electoral.

Antes de esta fecha, tienen la intención de seguir implicando a diferentes sectores de la sociedad en estas movilizaciones. Se prevé que las protestas y manifestaciones tengan un éxito total durante el 20 de septiembre (a nivel nacional), el 26 de septiembre (en La Paz) y el 4 de octubre (en Santa Cruz y La Paz).

Otro de los objetivos en esta etapa es fragmentar las instituciones estatales armadas, principalmente la Policía Nacional y el Ejército.

Con este objetivo a la vista, espera el reclutamiento de altos mandos en servicios activos dentro del Ejército, aquellos que respaldarían el golpe de estado y asumirían la presidencia del país en una coalición cívico militar, ya conformada, en el período de transición.

Es un hecho conocido que ya hay un grupo de oficiales del ejército reclutados, personas muy cercanas al presidente Evo, que desde sus posiciones permitirían el logro de las acciones examinadas en el plan, utilizando la desinformación para el presidente.

3- «FASE FINAL» (no ejecutada): Proclamación de fraude electoral e imposición de un gobierno paralelo. Se percibe que se lleva a cabo una vez que finalizan las elecciones presidenciales.

Las evaluaciones y predicciones hechas por el Departamento de Estado de EE.UU. y otras agencias sobre los resultados probables de las elecciones presidenciales del próximo 20 de octubre, es que el presidente Evo Morales ganará las elecciones.

En vista de este escenario, la Embajada de los Estados Unidos ha estado creando en secreto las condiciones objetivas y subjetivas para la proclamación de un fraude electoral.

Incluso Mariane Scott se ha estado reuniendo, fuera de registro, con el sector diplomático en el país, alentando el mensaje de ilegitimidad y fraude en las elecciones, en el que ha logrado convencer a un grupo de países acreditados.

En sus reuniones con funcionarios de alto nivel de las embajadas de Brasil, Argentina, Paraguay, Colombia, España, Ecuador, Reino Unido y Chile, ha seguido solicitándoles que sean ellos quienes lideren las quejas formales de fraude en las elecciones, lo cual será más creíble y genuino que si Estados Unidos lo hace solo.

Además, la embajada de EE. UU. Se ha centrado en un seguimiento orientado a los detalles del Tribunal Supremo Electoral (TSE), buscando documentar supuestas irregularidades de esta agencia del gobierno electoral, que sirven para denunciar el fraude.

QUIÉN VOTA NO ES IMPORTANTE, SINO QUIÉN CUENTA LOS VOTOS.

Paralelamente, en el mes de julio se llevó a cabo una reunión privada entre los opositores Jaime Antonio Alarcón Daza, Iván Arias y otros miembros de los comités cívicos, en la que se acordó adquirir «máquinas para el conteo rápido de votos» para las próximas elecciones presidenciales, en aras de manipular la opinión pública sobre los resultados electorales.

Estas máquinas tendrían un costo total de 300 mil dólares. La Embajada de los EE.UU. y la representación de la Unión Europea en el país contribuirían a financiar la compra, que proporcionarían a través de la Fundación Jubileo y la Iglesia Evangélica. Con ese objetivo específico, ya han logrado reunir más de $ 800 mil dólares, de los cuales también saldría el pago a las personas que participan en el conteo rápido de votos.

La intención es ubicar las máquinas en cada junta electoralestablecida y organizar a través de los comités cívicos su cobertura (personas capacitadas de antemano para esta maniobra) durante todo el día de trabajo electoral, esto estaría acompañado de una cobertura mediática para invitar a la población a venir junto con este sistema de conteo de votos como una forma de supervisar los resultados, sin la mediación del Tribunal Supremo Electoral.

En esta etapa, la Unión Juvenil Cruceñista desempeñará un papel fundamental, que se sugiere para imponer acciones violentas una vez que se publiquen los resultados electorales finales, para lo cual han estado reclutando criminales, que serán utilizados como punta de lanza en estos enfrentamientos. y acciones violentas contra las instituciones estatales.

Juan Martín Delgado, miembro de esta organización juvenil, se encarga de organizar estas actividades violentas. También cuenta con el apoyo del boliviano Luis Fernando Camacho, presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, quien a su vez recibe indicaciones y consejos del empleado del gobierno estadounidense Rolf A. Olson.

Después del [posible] acceso al poder de Evo en enero de 2020 y prestando atención a que han sido capaces de lograr la desestabilización social, se autoproclamará un gobierno paralelo, alentado por una fracción del Ejército, que supervisará un gobierno militar cívico, dirigido por Waldo Albarracín, quien tendrá que convocar nuevas elecciones en 90 días sin examinar la participación del partido «Movimiento al Socialismo» (MAS, por sus siglas en español).

Para esta etapa, el gobierno de los Estados Unidos ya ha estado entrenando al político y candidato presidencial Oscar Ortiz en secreto.

Esta estrategia, dirigida y financiada por la Embajada de los Estados Unidos en Bolivia, también contempla el llamado a una huelga general indefinida antes del día electoral, operaciones encubiertas, campañas de descrédito y desinformación, y otros tipos de sabotaje para crear violencia y deslegitimar el proceso electoral.

La Embajada de EE.UU. en La Paz continúa llevando a cabo acciones encubiertas en Bolivia para apoyar el golpe de estado contra el presidente boliviano Evo Morales.

19 de octubre de 2019

Lo que adelanté en el artículo “Las manos de los Estados Unidos contra Bolivia. Parte I”, ya es casi un hecho: si Evo Morales gana las elecciones, el próximo 20 de octubre, se colocará en su lugar un gobierno de transición cívico-militar. Este nuevo gobierno no reconocería la victoria electoral de Evo y alegaría fraude durante las elecciones.

Lo nuevo aquí es que, para justificar la puesta en el poder de un gobierno paralelo, es necesario crear un clima de inestabilidad en las principales ciudades.

Con este fin, la oposición boliviana, a través de los comités cívicos y el grupo opositor «Coordinadora Nacional Militar», ha estado preparando un grupo de jóvenes para llevar a cabo acciones violentas, principalmente en las ciudades de Santa Cruz y La Paz.

Estos jóvenes serían insertados en la protesta convocada para esos días y tendrán orden de entablar enfrentamientos violentos con la policía. Estas acciones irían acompañadas de un levantamiento formado por ex oficiales militares. La «Coordinadora Nacional Militar» con el apoyo de la «UNIÓN DE MILITARES RETIRADOS DE SANTA CRUZ» organizaría estas acciones.

La sede de los gobiernos de transición se establecerá en Santa Cruz , para consolidar los planes de dividir el país en dos frentes (este y oeste), lo que podría generar el caos suficiente para que estalle la guerra civil.

Pero, ¿cómo se llevarían a cabo estas acciones violentas? Los barcos llenos de armas han estado haciendo viajes en secreto desde los EE.UU., Específicamente de Miami, al Puerto de IQUIQUE (Chile), que está cerca de la frontera con Bolivia.

Estas armas y municiones se enviaron dentro de contenedores de barcos que, para la mayoría de los puertos, están repletos de artículos diversos. Los contenedores fueron recibidos por personas no vinculadas a las actividades de las oposiciones. Estas personas fueron reclutadas con el único propósito de poner sus nombres y sacar los contenedores del puerto.

Juan Carlos Rivero, ciudadano boliviano, fue el encargado de comprar las armas en los Estados Unidos y hacer que llegaran a la «COORDINADORA NACIONAL MILITAR». Esta persona tiene vínculos con Manfred Reyes, un opositor político que vive en los EE.UU., y con la Embajada de EE.UU. en Bolivia

La Embajada de EE.UU. ha realizado un seguimiento permanente de la entrega de armas y municiones a través de colaboradores secretos . En este sentido, se han reunido en privado con los principales líderes de la oposición para hablar sobre la financiación del golpe y ofrecer consejos al respecto. Entre estos líderes está Jaime Antonio Alarcon Daza, presidente del Comité Cívico de La Paz.

Las armas que se han enviado a Bolivia incluyen municiones de diferentes calibres, pólvora, máquinas para fabricar y calibrar proyectiles, estuches de rifles y armas.

Paralelamente, el Comité Cívico ya está reclutando ciudadanos bolivianos para comprar votos a favor del candidato a la oposición Carlos Mesa , por un valor de 50 USD por votante.El pago se llevaría a cabo después de la votación y los votantes tendrían una foto de una boleta marcada.

En el artículo «LA MANO DE LOS ESTADOS UNIDOS CONTRA BOLIVIA. PARTE II«, alerté sobre la estrategia que el Demartamento de Estado había diseñado para consolidar al candidato para las elecciones presidenciales bolivianas, Oscar Ortiz.

Ahora quiero informarles quién ha estado llevando a cabo esta estrategia política diseñada por los Estados Unidos. Su nombre es Erick Foronda Prieto y actualmente está encubierto en La Paz llevando a cabo acciones encubiertas a favor de Oscar Ortiz, al mismo tiempo que la Embajada de EE.UU. le dice qué hacer.

Su trabajo principal es asesorar la campaña política de Ortiz. También trabaja con la prensa en la filtración de información sensible relacionada con los opositores electorales de Ortiz. El presidente Evo Morales ha sido el objetivo principal en este sentido.

Pero, ¿quién es Erick Foronda? Erick es un periodista boliviano que terminó siendo jefe de redacción de ULTIMA HORA y LA RAZON. Dos periódicos bolivianos. Tiene fuertes lazos con la Embajada de EE.UU. en La Paz, ya que trabajó en la oficina de prensa allí durante 20 años. Jugó un papel importante en la obtención de información de políticos y periodistas en el país, con el objetivo de satisfacer el interés de Estados Unidos.

Dada la importancia de las actividades abiertas y encubiertas que realizó para la Embajada de EE.UU., se convirtió en una persona de confianza y estableció estrechos vínculos con el antiguo embajadador de EE.UU., Phillip Goldberg.

Erick Foronda fue una de las piezas clave en la organización de la campaña de oposición por el «NO», durante el referéndum constitucional para la reelección de Evo Morales. Siguiendo la orden de la Embajada de EE.UU., con frecuencia se comunicó con los medios de comunicación bolivianos favorables a los Estados Unidos para obtener cualquier información necesaria que pudiera conducir a la victoria de la campaña «NO». Un ejemplo de esto fueron los artículos publicados en la prensa sobre un supuesto asunto entre Gabriela Zapata y Evo Morales.

Asimismo, la Embajada de EE.UU. Ha utilizado a Ortiz para influir en los principales líderes de la oposición. Si bien, por un lado, la Embajada de EE.UU. ha estado trabajando para consolidar Oscar Ortiz por encima de Carlos Mesa, su objetivo principal es eliminar a Eo Morales de la Presidencia.

 

Fuente:

 

(*) Revelan audios que ligan a la oposición y a EU en la asonada

Martes 12 de noviembre de 2019. Una serie de 16 audios que involucran a líderes de la oposición orquestando planes de desestablización antes y después de los comicios del 20 de octubre, destinados a impedir que el presidente Evo Morales continuara en el poder, y que habrían sido coordinados desde la embajada de Estados Unidos en el país, fueron divulgados por Erbol, medio digital boliviano.

Dicho sitio de noticias citó el informe US hands against Bolivia, del 8 de octubre, el cual, con base en los audios, describe el complot opositor con apoyo estadunidense para desestabilizar al país y obtener el respaldo de las fuerzas armadas con la finalidad de desconocer al mandatario indígena.

En las conversaciones, cuyas fechas no fueron precisadas, se identificó al ex prefecto de Cochabamba Manfred Reyes Villa; al ex diputado cochabambino Mauricio Muñoz, y a los ex militares Óscar Pacello Aguirre, Remberto Siles, Julio César Maldonado y Teobaldo Cardozo, indicó Erbol en su reportaje publicado el 3 de noviembre, pero que a la luz del golpe de Estado contra Morales ayer cobró fuerza en redes sociales.

¿Qué revelaron los audios filtrados sobre el golpe de estado en Bolivia?

En los audios se revelan el entramado de la conspiración contra el Gobierno boliviano que contemplaba la separación y la división del Ejército boliviano y la policía nacional.

Tras el golpe de Estado a Evo Morales perpetrado el pasado domingo 10 de noviembre, salieron a la luz una serie de audios los cuales revelan los detalles de la conspiración y la participación de Estados Unidos en los hechos sucedidos en Bolivia.

La filtración de los 16 audios confirman la conspiración fraguada entre líderes opositores y militares bolivianos para impulsar las acciones desestabilizadoras que llevaron al golpe contra Evo Morales.

El presidente Evo Morales había denunciado en reiteradas oportunidades que la oposición política y civil estaban impulsando una conspiración en su contra y que contaban con apoyo externo.

La revelación de los audios

El plan se centraba en que si Evo Morales ganaba las elecciones del pasado 20 de octubre se instauraría un gobierno de transición cívico-militar. El nuevo gobierno alegaría fraude en proceso electoral y no reconocería la victoria electoral de Morales.

En los audios se revelan el entramado de la conspiración contra el Gobierno boliviano que contemplaba la separación y la división del Ejército boliviano y la policía nacional, logrando que estas fuerzas se rebelen contra el presidente Evo Morales.

Además, preveía la manipulación de sectores estratégicos de la sociedad boliviana para crear un clima de caos y desestabilización con el objeto de presionar al Gobierno boliviano a dimitir.

Los audios develan la injerencia de EE. UU. y el uso de las embajadas acreditadas en el país y la Iglesia Evangélica, para ingresar los recursos que servirían de motor para ejecutar la operación.

En los audios se hace mención además a supuestos compromisos de los senadores estadounidenses Ted Cruz, Marco Rubio y Bob Menéndez, quienes al parecer estarían en contacto directo con la oposición en Bolivia para fomentar el cambio.

También hacen mención a la implicación de los principales agentes políticos bolivianos con residencia en la nación norteamericana: Gonzalo Sánchez de Lozada, Manfred Reyes Villa, Mario Cossio y Carlos Sánchez Berzain y la coordinación con los líderes de la asociación opositora “Coordinadora Nacional Militar”, compuesta por exoficiales del Ejército, entre ellos, el general Rumberto Siles, los coroneles Julius Maldonado, Oscar Pacello y Carlos Calderón.

Los exoficiales son señalados de suministrar los fondos que presuntamente se enviaron desde Estados Unidos para la conspiración y posterior golpe de Estado.

Los líderes de la oposición boliviana: Waldo Albarracín, presidente de la Confederación Nacional Democrática (CONADE), Jaime Antonio Alarcón Daza, presidente del Comité Cívico de La Paz, Jorge Quiroga, expresidente de Bolivia, Juan Carlos Rivero, Rolando Villena, exdefensor del pueblo y Samuel Doria Medina del Partido de Unidad Nacional también se encuentran involucrados en las acciones de coordinación.

A pesar del golpe de Estado, movimientos y sectores populares e indígenas se mantienen en protesta denunciando las acciones contra Evo Morales y exigiendo su regreso al país.

El golpe que vino desde afuera: geopolítica e intervención en Bolivia

Es incontestable que tanto las figuras de Luis Camacho y Carlos Mesa, como la violencia y represión policial-militar que los acompañó en el derrocamiento de Evo Morales, han copado toda la agenda informativa. Sin embargo, una mirada estrictamente localista podría impedir que veamos los flujos de presión internacional que han moldeado el campo de batalla boliviano de forma decisiva.

EL ROL DE ESTADOS UNIDOS

La OEA, y más específicamente Luis Almagro, fueron el factor desencadenante del golpe que se cristalizó el 10 de noviembre con la renuncia forzada del presidente Evo Morales. El sesgado informe del organismo avaló la tesis del "fraude" e instigó a la persecución del gobierno en funciones, siendo su alcance tan definitorio que, en última instancia, se transformó en el principal instrumento para blindar institucionalmente el cambio de régimen.

Siendo un brazo ejecutor de la política exterior de Estados Unidos en América Latina, la participación de Almagro es prueba suficiente de que Washington fue un actor estratégico del golpe.

Pero no es la figura de Almagro, por sí sola, la que desvela el involucramiento de Estados Unidos. Otros actores que hasta las postrimerías del golpe eran poco visibles, al menos en el panorama de medios, han quedado al descubierto como cabilderos detrás de la cortina.

Es el caso de los senadores Marco Rubio, Bob Menéndez y Ted Cruz, quienes aparecen en un audio filtrado recientemente. "Estos tres nombres que están mencionados en nuestra agendita, son la llave que está manejando el interés de que el pueblo boliviano tenga la justicia por el voto del 21 de febrero de 2016", afirmó el dirigente opositor boliviano Manfred Reyes Villa sobre el acuerdo político que viabilizaría distintas presiones estadounidenses sobre Evo Morales.

Estas confesiones dejan al desnudo un tipo de injerencia que no sólo implicó cabildear en respaldo hemisférico a los golpistas, sino la movilización del aparataje de la OEA y la asesoría directa a los jefes políticos de la desestabilización.

Cuando la maquinaria del golpe había entrado en pleno funcionamiento y se evolucionaba hacia mayores dosis de violencia el 29 de octubre, el secretario de Estado Mike Pompeo, afirmó desde Twitter: "Estamos profundamente preocupados por las irregularidades en el proceso de conteo de votos de las elecciones del 20 de octubre en Bolivia (…) Hacemos un llamado a Bolivia para restaurar la integridad electoral al proceder a una segunda ronda de elecciones libres, justas, transparentes y creíbles con los dos principales ganadores de votos", remató el funcionario.

El discurso de Pompeo ordenó la política exterior estadounidense bajo una línea definida a favor del golpe: alentar la narrativa del fraude acusando, por elevación, al gobierno de Evo Morales de "antidemocrático" y de no "permitir" que el candidato de la Casa Blanca, Carlos Mesa, disputara una segunda ronda a la que había perdido derecho dado el resultado electoral.

El pronunciamiento del jefe de la diplomacia estadounidense provocó el repliegue de sus socios regionales en aras de que Evo Morales no fuera reconocido al momento de su victoria. Así, fue generado un clima de desconocimiento político y electoral con el que Camacho y Mesa, días después, jugarían para inflarle beligerancia a sus reclamos revistiendo de "movimiento democrático" lo que era (y sigue siendo) un golpe en proceso.

Estos pronunciamientos públicos y cabildeos en la sombra fue la realización política de un proyecto de intervención mediante vías blandas que llevaba años encubándose. Aunque ("oficialmente") la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) dejó de operar en Bolivia en el año 2013, sus líneas de financiamiento a sectores opositores, desde el año 2002, estuvieron dirigidas a fortalecer el secesionismo y la "autonomía regional", el marco histórico y discursivo que nuclea a la vertiente más facha de la clase dominante boliviana. La misma que ha cristalizado el golpe.

Ese financiamiento, aunque cortado por vías regulares en 2013 (la embajada pudo haber continuado el trabajo clandestinamente) con la expulsión de la USAID por parte del presidente Evo Morales, sirvió para asesorar, entrenar y fortalecer logísticamente a los golpistas que, siendo derrotados en 2008, buscarían una década después una revancha asesina.

El último presupuesto anual reconocido por la USAID (en 2011) fue de 26,1 millones de dólares. Sume casi dos décadas de financiamiento y tendrá la caja chica del golpe de 2019 y actores armados bien entrenados.

Sin embargo, la USAID reconoce en sus informes públicos que hasta el año 2013 su abordaje contenía otras vías, mucho más blandas. El Programa de Desarrollo Sostenible y Medioambiente y otros destinados a "fortalecer la democracia", tuvieron el objetivo de construir una masa crítica que, en el momento preciso, pudiera ser aprovechada para criminalizar al gobierno de Evo por la nacionalización de recursos naturales y tierras privatizadas.

El año pasado, el presidente Evo Morales le dijo lo siguiente sobre el encargado de negocios Bruce Williamson: "Ahora el nuevo Encargado de Negocios igual (lo) veo en andanza conspirativas, otra vez. Vamos a esperar un poco de tiempo. Tenemos el derecho soberanamente a decidir qué vamos  a hacer con nuestro Encargado de Negocios".  "No conspire", remató.

La fricción por declaraciones invasivas del funcionario quedó hasta ahí en el registro de medios, sin embargo, a la luz de la consumación del golpe, su rol activo no puede descartarse.

Ese momento preciso fue el incendio de La Chiquitania en los meses de septiembre-octubre, evento que fue el disparo de salida para que ONGs ambientalistas entrenadas por la USAID fabricaran el primer "levantamiento" (avalado en una lógica ambientalista) contra Evo Morales. Esa construcción de laboratorio tuvo un precedente: durante los incendios, el 29 de agosto exactamente, la USAID realizó un repentino (e ilegal) retorno, donde fue recibida por autoridades de Santa Cruz para, en teoría, colaborar con la mitigación de los incendios. Ahora sabemos que la asesoría para el golpe, que empezó como siempre en Santa Cruz, fue directa y en vivo.

Pero a los fondos de la USAID, como casi siempre, se sumaron los de la Fundación Nacional para la Democracia (NED). De forma abierta, este instrumento de la política exterior estadounidense afirma, nada más en 2018, haber desembolsado recursos de casi 1 millón de dólares para beneficiar proyectos "civiles" y ONGs que no escapan de su vinculación en el golpe.

De la gama de líneas de financiamiento, destacan las dirigidas a la Fundacion Milenio, al Instituto Republicano Internacional (IRI) y Centro para la Empresa Privada Internacional (CIPE), casi un total de medio millón de dólares. Estas tres vitrinas comparten el propósito común de "responsabilizar a los candidatos y las autoridades electorales por una campaña justa y transparente y prácticas de votación", apoyar al "sector privado boliviano" e impulsar " reformas electorales". Todos estos tópicos figuraron dentro de la narrativa en la etapa de preparación del golpe.

Fue el inicio del golpe blando, lo que confirma el papel de Estados Unidos en la fase de preparación, posterior activación y cierre "diplomático" del esquema de golpe de Estado. Lo que vendría después sería el respaldo total a la persecución contra el gobierno de Evo.

Luego del informe de la auditoría de la OEA que avaló el fraude, el secretario adjunto interino de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EEUU, Michael Kozak, afirmó: "Apoyamos la convocatoria de nuevas elecciones y un Tribunal Supremo Electoral representativo y creíble. Todos los implicados en el proceso defectuoso deberían renunciar".

Esa narrativa tan coincidente con Carlos Mesa y Luis Camacho luego sería reforzada por Pompeo, quien indicó: "Apoyamos plenamente los hallazgos del informe de la OEA que recomienda nuevas elecciones en Bolivia para asegurar un proceso verdaderamente democrático representativo de la voluntad del pueblo. La credibilidad del sistema electoral debe ser restaurada".

Más tarde, una declaración oficial de la Administración Trump blindaría el golpe como "un momento significativo para la democracia en el hemisferio occidental", refiriéndose a la renuncia forzada del presidente Evo Morales. Aplaudió al "ejército boliviano por acatar su juramento de proteger no solo a una persona, sino a la constitución boliviana", justificando la salvaje represión que luego se desataría.

Por último, la declaración oficial redirigió la carga narrativa y simbólica del golpe hacia su objetivo estratégico, Venezuela, de cara al anuncio de nuevas manifestaciones violentas para intentar un nuevo cambio de régimen.

"Estos eventos envían una fuerte señal a los regímenes ilegítimos en Venezuela y Nicaragua de que la democracia y la voluntad del pueblo siempre prevalecerán. Ahora estamos un paso más cerca de un hemisferio occidental completamente democrático, próspero y libre", confiesa la declaración sobre el uso geopolítico y antivenezolano que se le quiere dar al derrocamiento de Evo.

EL FACTOR BRASILEÑO: GAS Y UNA REUNIÓN QUE LO DICE TODO

Según la revista brasileña Forum, el presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Camacho, "fue recibido por Ernesto Araújo, canciller de Jair Bolsonaro, en mayo para discutir sobre Bolivia".

Esto fue en mayo y es lógico inferir que mucho de lo conversado tenía que ver con el cambio de régimen. Pero dejemos que Camacho por ahora hable. "Hemos logrado el compromiso personal y gubernamental del canciller Ernesto Fraga Araújo de elevarse como estado brasileño y garantías de la comisión de la CPE para interpretar la convención sobre la reelección indefinida a la CIDH. El canciller dio instrucciones de inmediato y en la misma reunión para celebrar la consulta", esto dijo el dirigente del golpe luego de la reunión con Aráujo.

Pero el compromiso referido por Camacho iría más allá de una alianza con el gobierno de Bolsonaro para deslegitimar el triunfo asegurado que tendría Evo Morales el 20 de octubre.

El diario boliviano El Periódico divulgó una cadena de audios donde se demuestra el apoyo del gobierno de Bolsonaro a los golpistas. El opositor Manfred Reyes Villa, miembro de la oposición boliviana que reside en Estados Unidos, reveló que un "hombre de confianza" de Bolsonaro asesoraba a uno de los candidatos presidenciales, muy seguramente Carlos Mesa.

Los audios también reflejan la orquestación del golpe en general, la preparación de un "levantamiento policial y militar", la invalidación del resultado electoral de la primera vuelta con medidas de fuerza y el asedio de sedes diplomáticas como la venezolana.

Si los intereses de EEUU en el golpe en Bolivia son geopolíticos, los de Brasil son geoestratégicos y energéticos. Su principal empresa petrolera, Petrobras, siempre tuvo una participación dominante sobre las reservas de gas boliviano, una realidad que ha venido cambiando a la luz de reestructuraciones de su filial en Bolivia.

En medio de la agitación del golpe, Petrobras disminuyó considerablemente sus importaciones de gas boliviano, mientras que el Consejo de Administración de Defensa Económica (CADE) de Brasil desprendió a Petrobras del dominio del estratégico gasoducto Brasil-Bolivia, mientras se decide cómo será administrada.

De telón de fondo a estas negociaciones que van en diversas direcciones, se encuentra la pugna por definir el precio del gas que Bolivia suministra a Brasil.

Según la agencia Argus Media, "Brasil ahora está inundado de gas pre-sal, mientras que Argentina está desarrollando enormes reservas de gas de esquisto, dejando a Bolivia con mercados más pequeños para su suministro sin litoral".

Que estos factores comerciales y energéticos hayan transcurrido a la par del golpe, nos indica que hubo presiones por el lado de los negocios. El golpe contra Evo ha hundido a Bolivia en la inestabilidad total, brindándoles a los capitalistas brasileños una oportunidad para apropiarse de las cuotas de exportación del gas natural boliviano.

La debilidad en la que han dejado al Estado boliviano, y la capa reaccionaria que asume el poder de facto con un estilo muy similar al de Bolsonaro, le dan ventaja al capital brasileño para hacer retroceder a su competidor boliviano, limitado ahora para hacer valer la autoridad pública sobre una importante reserva de gas dentro del mercado energético.

El diario La República de Perú destaca que con la caída de Evo muchos proyectos binacionales de gran calado seguramente se vendrán a pique, realidad que replicará a escala suramericana. Con la llegada del MAS al poder, Bolivia se transformó en una plataforma energética de importancia mundial (por las estratégicas reservas de gas y litio), con enormes posibilidades de concentrar una influencia geopolítica, energética y con proyección a la Amazonía que a Brasil y a Estados Unidos siempre les hizo ruido.

La geopolítica determina la política y el interés de reducir a Bolivia a una posición energética marginal, asfixiando su desarrollo como polo de poder, puede haber forjado el acuerdo entre sectores ecónomicos y del poder de Brasilia y Washington para respaldar el golpe tan abiertamente. Y es que la maniobra a escala geoestratégica, además, podría resultar en que Brasil sustituya a Bolivia como mayor proveedor de gas natural a Argentina, que pronto estrenará un gobierno progresista ubicado en el otro extremo ideológico y político de Bolsonaro. Una buena forma de marcar presencia y dominio en las futuras relaciones bilaterales.

Con respecto al gas ocurre otro evento de importancia. Cinco días antes de la elección a la "estatal boliviana YPFB y la firma rusa Acron acordaron la creación de una empresa conjunta para comercializar en territorio brasileño fertilizantes producidos a partir de gas natural en fábricas de su propiedad en Bolivia y Brasil", según informó la agencia Sputnik.

Si hemos de buscar otra motivación geopolítica para el golpe, estaba ahí presente pocos días antes de que Evo ganara las elecciones.

La versión brasileña del statement de EEUU, fue un tuit de Ernesto Aráujo afirmando que no había golpe de Estado y que esa expresión, era simplemente una "narrativa de la izquierda". Dicho eso, y con la reunión con Camacho a cuestas, pocas pruebas más hacen falta para inferir su involucramiento.

ARGENTINA, CHINA, LA CARRERA POR EL LITIO Y UN FINAL

Es bien sabido que Bolivia concentra las mayores reservas de litio del mundo, el denominado "oro blanco" que representa la materia prima para la enloquecida industria global de productos tecnológicos, aeroespaciales y digitales.

Existe una dinámica de coincidencias para nada casuales entre el timorato tratamiento del saliente gobierno de Macri (no calificó el golpe como un golpe) y la necesidad estratégica de Argentina por ganarle a Bolivia la carrera como mayor productor de litio en los próximos años.

El gobierno argentino pisó el acelerador de la producción de este mineral atrayendo inversiones de capital occidental en los últimos años, muy vinculadas a Canadá y los Estados Unidos, toda vez que el poder del Estado sobre el control del mineral fue reducido.

Visto así, es conveniente y poco más que el golpe en Bolivia, la fragmentación de su Estado y la impugnación que los golpistas hacen del control gubernamental sobre los recursos naturales, culmine con que, geopolíticamente, los capitales occidentales asuman desde Argentina el liderazgo de la producción de litio.

Otro aspecto se vincula a esta dinámica de presiones que, aunque manifestadas a nivel diplomático, tienen su raíz en el definitorio y siempre velado "mundo de los negocios". El 6 de febrero de este año, China invirtió 2 mil 300 millones de dólares en la producción de litio boliviano. Durante la firma del convenio, el embajador de China aseveró: "Es un día histórico porque después de esta firma vamos a establecer esta alianza estratégica en la industrialización del litio. China será el mayor productor de vehículos y consumidores de litio, y Bolivia como el mayor país con reservas de litio".

El convenio suscrito entre Bolivia y el consorcio chino Xinjiang TBEA Group-Baocheng fue diseñado para industrializar las minas de los salares de Coipasa y Pastos Grandes en Oruro y Potosí, dos departamentos que el golpista santracuceño tomó como fuertes para cercar al país, desplegando una ola de violencia y persecución dantesca contra los seguidores del MAS.

La variable de la proyección china, tan presente en los discursos y estrategias de seguridad nacional de EEUU como una fuente de desafío geopolítico que debe culminar, no escapa del golpe en Bolivia. Podría ser este cambio de régimen, también, un capítulo proxy y artillado de la guerra comercial y de recursos que sostiene la Administración Trump contra China; el golpe para secar una línea de suministro de litio segura y confiable al Gigante Asiático.

Una tríada de potencias y subpotencias regionales operaron con demasiada sincronía para destronar a Evo. El ciclo de privatizaciones y desguase del Estado que orienta el pensamiento político de la vanguardia del golpe, lo hizo aún más necesario.

Una vez más, desde el poder del dinero vinieron las presiones que definieron el cuadro general del golpe, donde Camacho es un empleado de una maquinaria de corporaciones y centros de poder.

Cómo los medios operaron a favor del cambio de régimen en Bolivia 

El golpe de Estado al presidente reelecto del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, contó con mecanismos de manipulación que completaron la tarea de redondear la percepción de los acontecimientos hacia el objetivo destituyente.

Medios y laboratorios establecieron una estrategia sincronizada que permitió mantener el flujo de información a favor de los partidos políticos, instituciones y bandas terroristas, entre otros actores, que forzaron condiciones de inestabilidad en el estamento democrático boliviano.

"CRISIS" Y "RENUNCIA": NO SE HABLA DE GOLPE

Los resultados de las elecciones del 20 de octubre fueron cuestionados por la oposición al MAS luego de que el Tribunal Superior Electoral (TSE) interrumpió el conteo provisorio de los votos, cuando aún no habían sido escrutados los votos de las zonas campesinas y del exterior del país.

Se tomó este hecho para dar curso a una escalada de asedio con el Grupo de Lima como brazo político a través de la Organización de Estados Americanos (OEA), un organismo al que el gobierno de Evo Morales le otorgó un poder fiscalizador sobre las elecciones y sobre el proceso político general del país.

Corporaciones mediáticas vinculadas a la burguesía y la iglesia boliviana mantuvieron el dedo acusador en contra de Morales durante la semana previa al golpe, la arremetida violenta de los movimientos "cívicos" nacionales intensificó una "crisis" desde el pasado 23 de octubre cuando el presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, llamó a un paro cívico en Santa Cruz como protesta a los resultados electorales.

Camacho radicalizó la medida y dijo que el paro sería de carácter indefinido con el respaldo del llamado Comité Nacional de Defensa de la Democracia (Conade) y otras plataformas a nivel nacional. La voz de fraude era letanía en los medios bolivianos e internacionales y el 2 de noviembre, en medio de una movilización, Camacho exigió la renuncia inmediata de Morales. El libreto que utilizaba se parecía al aplicado por la derecha venezolana contra Hugo Chávez a finales de 2003 durante el paro petrolero.

Luego de una semana de escalada terrorista amparada por la prensa, tomas de medios, amenazas, persecución y acoso a funcionarios públicos sin acción contundente del poder judicial, fiscalía ni Fuerzas Armadas, el domingo 10 de noviembre manifestantes opositores tomaron los estudios principales de Patria Nueva y la red estatal de Bolivia TV, la radio y la televisión estatales, obligando a suspender los servicios informativos que estaban entonces concentrados en las protestas que demandaban la renuncia de Evo Morales.

Ejecutivos y funcionarios de esas empresas denunciaron que se logró que los ocupantes desistieran de provocar destrozos en los equipos a cambio de que ambos medios transmitieran solo música en el caso de la radio, y películas o documentales en la televisión mientras los medios privados callaban al respecto.

Varios sucesos agudizaron la crisis ese mismo día, el primero fue un informe "preliminar" de técnicos de la OEA que, con una muestra sesgada, exhortaba a repetir el proceso electoral.

A esto siguió el anuncio presidencial de nuevas elecciones, luego la renuncia de varios funcionarios de los gobiernos nacional, regional y municipal. El colofón fue la declaración de las Fuerzas Armadas de Bolivia "sugiriendo" la renuncia de Evo Morales, lo que fue resumido como "presión social".

Los titulares de medios como Erbol, La Patria, Página Siete, que ya venían llamando "crisis" a la escalada violenta coordinada por la oposición, apodaban de "renuncia" a un hecho forzado por la violencia generada y la guerra civil en ciernes. La coordinación de dichos medios con funcionarios del Grupo de Lima fue total.

A continuación la prensa comprometida con el golpe tildó de "turbas" a los grupos que se manifestaron en contra de la violencia generada por la oposición boliviana y de la salida de Morales del poder mientras llamaban "ciudadanos" a quienes celebraban el golpe.

LABORATORIOS BUSCAN ABLANDAR LA INDIGNACIÓN Y VALIDAR EL GOLPE

Un despliegue de operaciones de propaganda en medios y redes sociales determinó el resultado del referéndum de 2016 donde se consultó a los bolivianos si estaban de acuerdo con modificar su Constitución para que Morales se postulara de nuevo a los comicios presidenciales de 2019.

En plena campaña, al presidente boliviano le endilgaron un hijo no reconocido del que llegó a admitir su existencia, precisando que el bebé había fallecido poco después de nacer.

El escándalo estalló y sirvió de excusa para acusaciones de tráfico de influencias lanzadas por la oposición en su contra, ello fue determinante para que Morales perdiera ese referéndum por un estrecho margen y, posteriormente, el periodista que reveló el escándalo se retractó asegurando que el hijo "no reconocido", es decir, el supuesto bebé "fallecido", nunca existió.

También medios y redes acompañaron al golpe fraguado en Bolivia desde el comienzo. Numerosos memes y videos lanzados en las redes sociales resaltan la "osadía" del presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz para enfrentar a Morales. "Macho Camacho", se escribe en los grupos de WhatsApp.

"Camacho, amigo, el pueblo está contigo", le cantaban cada tarde cuando iba a arengar en pro del paro cívico indefinido. "¡Camacho, alcalde!", le gritan cuando recorre a pie y fuertemente escoltado una avenida céntrica haciéndose centenares de selfies con chicas y chicos que se lo piden. Por su parte medios como Infobae, involucrados en procesos de guerra informativa contra Venezuela o Cuba, hacen semblanzas épicas a su favor mientras llenan de publicidad pagada los medios bolivianos.

y director de la consultora Menta Comunicación, afirma en su cuenta twitter @lgalup que al menos 800 cuentas de las que participaron en el hashtag o etiqueta #BoliviaNoHayGolpe tenían 0 (cero) seguidores y 3 mil 612 cuentas tienen entre cero y un seguidor. Además hay 4 mil 492 cuentas que se crearon entre el 11 y 12 de noviembre solo para participar de la etiqueta.

 

Esto hace presumir la acción coordinada de bots, cuyo financiamiento pareciera ser parte de la misma operación golpista, para exaltar a los actores involucrados y ablandar la indignación social con respecto al golpe de Estado. Los defensores del cambio de régimen en Bolivia buscaron lavarle la cara al hecho y legitimarlo.

Ante la opinión de otros usuarios que argumentaron que pudo ser interés simultáneo de varias personas por el tema, el especialista muestra nombres de cuentas que son similares y parecieran formar parte de un patrón de creación masiva de cuentas en la mencionada red.

Al escribir en el buscador frases como: "Friends from everywhere, in Bolivia there was NO COUP" aparecen cientos de cuentas falsas que muestran el mismo mensaje en inglés.

 

Galup declaró a Página 12 que "ese tipo de acciones coordinadas no tienen mucho impacto en la política doméstica. Un Trending Topic no tiene efectividad sobre la gente que vive esas experiencias y ocupa esos territorios. Pero a nivel mundial pueden funcionar como propaganda", agregó que la campaña en redes contra Evo tiene como objetivo legitimar (internacionalmente) el golpe y lavarle la cara al gobierno ilegítimo entrante.

"Las dictaduras y los golpes de Estado necesitan legitimarse frente al concierto de naciones porque puede haber sanciones. Funciona como una política exterior, no una doméstica", aclaró.

De ahí que buena parte de la campaña se ha realizado en inglés, la validación internacional permitiría que los organismos multilaterales y países de otros continentes no actúen contra el nuevo gobierno aislándolo.

MEDIOS INTERNACIONALES EVADEN HABLAR DE GOLPE

Los medios orientados por agendas de la corporatocracia que busca disolver el Estado Plurinacional evitaron enmarcar la acción como un golpe de Estado, al contrario, afirman que el presidente Evo Morales "dimitió" (ABC News, 11/10/19), en medio de "protestas" generalizadas (CBS News, 11/10/19) de una "población enfurecida" (New York Times, 11/10/19) enojada por el "fraude electoral" (Fox News, 11/10/19) de la "dictadura en toda regla" (Miami Herald, 11/9/19).

CNN (11/10/19) desestimó los resultados presentándolos como una farsa en la que "Morales se declaró vencedor" mientras el informe de TIME (11/10/19) presentó como catalizador de su "renuncia" a las "protestas" y "acusaciones de fraude" y no el hecho de haber sido forzado por los militares. Por su parte, CBS News (11/10/19) ni siquiera incluyó la palabra "acusaciones" en su titular; más bien: "El presidente boliviano Evo Morales renuncia tras el fraude electoral y las protestas".

Se estableció una aceptación acrítica de las opiniones de la OEA sobre las elecciones a pesar de la falta de pruebas que las respalden, tal es el caso de BBC (11/10/19) y Voice of America (11/10/19) en la cobertura de las elecciones. Ningún medio de comunicación advirtió a sus lectores que la OEA es una organización creada explícitamente para atacar a los gobiernos progresistas.

El informe de la OEA nunca determinó que se hubiesen cometido delitos electorales, sin embargo, su secretario general, Luis Almagro, pide que la justicia investigue a los responsables de estos supuestos delitos "hasta las últimas consecuencias", avalando así la persecución judicial del partido de Evo Morales, Movimiento al Socialismo (MAS).

El informe preliminar electoral de la OEA que detonó la consumación del golpe no habla de 23% de actas irregulares. Se refiere a 23% de una muestra de 333 actas que no fueron escogidas al azar, de un total de 34 mil 555. Eso es el 0.22%.

Tampoco se mencionaron el secuestro y la tortura de funcionarios electos, el saqueo de la casa de Morales, la quema de edificios públicos y de la bandera plurinacional Wiphala, todos los cuales fueron ampliamente difundidos en los medios de comunicación social y habrían sugerido una interpretación muy diferente de los hechos.

Ni en redes sociales ni medios corporativos de Estados Unidos dieron cobertura del detallado informe del Centro de Investigación Económica y Política (CEPR, por sus siglas en inglés), grupo de expertos independiente con sede en Washington, que afirmaba que los resultados de las elecciones eran "consistentes" con los cómputos anunciados.

Queda en evidencia el montaje, sin embargo pierde todo un país a cuyas mayorías les están siendo aplicadas medidas excluyentes. Esos mismos medios y redes se encargarán de invisibilizar sus protestas.

Análisis: Dimitri Borisenko: ¿Cómo Estados Unidos derrocó a Evo Morales de Bolivia?

Dimitri Borisenko

El golpe necesitaba una razón para cumplir con el decoro externo.

Admito que la distante y misteriosa Bolivia no es mi patín cuando se trata de geopolítica. Hasta hace poco, mi conocimiento de este país se limitaba al conocimiento de la historia y los datos generales que están disponibles para todos en fuentes abiertas, y cuando se produjo el golpe allí, no conocía todos sus matices. Pero luego comenzaron a llegar noticias de Bolivia que indicaban que la ultraderecha o, más simplemente, los neonazis, eran relevantes, y no podía soportarlos, no importa si son bolivianos, ucranianos o algo más. Además, simpaticé con el Presidente de Bolivia, Evo Morales. Una especie de buen originario de los libros infantiles, que era un poco ingenuo, pero soñaba con hacer felices a todos los bolivianos. ¿Y decidí averiguar qué llevó a Bolivia a un golpe de estado? Además, cuando «se escuchó la satisfacción de Washington de que la democracia había regresado a Bolivia», y nuestro opositor local Lesha Navalny literalmente comenzó a saltar de alegría, diciendo que «la gente había derrocado al tirano», me di cuenta de que el asunto no era puro.

América del Sur no es ajena a cosas como el golpe. Los golpes de estado a menudo ocurren, en Bolivia lo han sido desde que el país obtuvo su independencia en 1825, hasta casi 190 veces. Es decir un promedio de casi uno por año. Y, por supuesto, en América del Sur hubo regímenes francamente fascistas que llegaron al poder a través de este mismo golpe. No hay necesidad de ir lejos. Augusto Pinochet en Chile, Jorge Saw en Argentina, Humberto Branco en Brasil, etc., etc. Había tales regímenes en Bolivia. Allí, en general, desde mediados de los años 70 hasta la elección del presidente Evo Morales, varios generales y dictadores estuvieron en el poder. Y en el momento en que Morales fue elegido presidente de Bolivia, el primer presidente del estado en el continente sudamericano, un representante de la población indígena, los originarios, los bolivianos ya estaban cansados ​​del salto del poder. Morales le dio a Bolivia algo que no había estado allí durante muchos años: la estabilidad del sistema político. Tuvo suerte y sus errores, pero el que no hace nada no se equivoca. Y de repente, como un rayo de la nada: Morales renunció como presidente después de un golpe. Tenía un amplio apoyo en el país, y para que los guardianes de la democracia no hablaran de ningún tipo de elecciones falsificadas y del notorio recurso administrativo, estas son todas las historias que distribuyeron varias ONG basadas en subvenciones para crear el fondo de información adecuado para el futuro golpe.

El golpe necesitaba una razón para mantener las apariencias. Y al principio intentaron arrojarlo oficialmente. La Organización de Estados Americanos, que incluye a los 35 países del continente, refiriéndose a los hechos establecidos por ella, presuntamente demostrando que se cometieron violaciones durante el recuento de votos en las últimas elecciones presidenciales en Bolivia, instó a Morales a cancelar sus resultados. Y aquí les esperaba una sorpresa a los organizadores del golpe, ya que Morales fue a cumplir con estas demandas y anunció que se celebrarían nuevas elecciones. Ahora seguimos las manos. El hecho es que los «hechos» que supuestamente tenía la Organización de los Estados Americanos son muy dudosos, este es el momento. El segundo, el principal rival del socialista de izquierda Morales en las elecciones recientes fue el representante del partido de derecha, Carlos Mesa, un protegido de los Estados Unidos y las grandes empresas, como decían en la época soviética. Es decir de hecho, cuando Morales acordó una nueva elección, estaba seguro de su victoria nuevamente y, por lo tanto, apretó el gatillo para un golpe, ya que sus organizadores no necesitaban elecciones justas, sino la partida de Morales como tal.

Ahora unas pocas palabras sobre de dónde vino el neonazismo en Bolivia. Históricamente, en este país se estableció una línea de tensión social entre la población indígena: originarios y descendientes de los colonialistas españoles. Este conflicto estuvo invisiblemente presente todo el tiempo. Cuando Morales, un representante de la población indígena, llegó al poder, la derecha local, los descendientes de los colonialistas españoles, para quienes los originarios, digamos francamente, son personas de segunda clase, no les gustó mucho. Cuando Morales introdujo la bandera de los originarios-la Wiphala a nivel oficial, junto con la estatal, y le dio a Bolivia un nuevo nombre: «Estado Plurinacional de Bolivia», entonces creo que fue cuando los derechistas decidieron tomar medidas extremas y comenzaron a preparar el golpe. Naturalmente, además de esto, había un componente económico, porque después de que Morales llegó al poder, su política económica apuntaba a reducir la dependencia de las organizaciones financieras internacionales, nacionalizar la industria del petróleo y el gas, legalizar el cultivo de coca, en el que participan los campesinos, así como reducir la pobreza, era como un hueso en la garganta de los oligarcas locales. Pero ahora no hablaremos de esto en detalle. ¿Y a quién debe dirigirse en América del Sur si está preparando un golpe de derecha contra la izquierda? Por supuesto a los Estados Unidos. Además, los Estados Unidos también pensaron en este tema. En resumen, el rompecabezas tomó forma y se comenzó a trabajar para preparar el regreso de la «democracia» a un solo país en el «patio trasero de los Estados Unidos», como lo llaman a Sudamérica.

La fuerza impulsora detrás de tantos golpes de estado en el continente sudamericano siempre ha sido el ejército y la policía. Por lo tanto, fuimos de una manera probada. Morales comenzó a estar rodeado de las personas «necesarias» que ocupaban los puestos más altos en la jerarquía del ejército y en la jerarquía del Ministerio del Interior.

Y luego operaré con la información que reuní de una persona muy experta en este tema: Jeb Sprag, un investigador de la Universidad de California que ha publicado varios trabajos sobre los problemas de los países de América del Sur. Así, en uno de sus artículos, afirma que Estados Unidos desempeñó un papel clave en la preparación del golpe de estado en Bolivia, ya que los principales conspiradores en el golpe de estado boliviano fueron los graduados de la Escuela de América, el llamado Instituto de Cooperación de Seguridad del Hemisferio Occidental, ubicado en los Estados Unidos, y algunos han servido como un archivo adjunto a los programas policiales del FBI. La figura clave de este grupo fue Williams Kaliman, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia. Fue él quien invitó a Morales, unos días antes del golpe, a dejar el cargo de presidente del país, y cuando Morales se negó, comenzó un motín.

Aunque Kaliman parece haber fingido ser fiel a Morales durante muchos años, su verdadero rostro apareció cuando se hizo necesario. Jugó no solo el papel principal en el golpe, también se destacó por el hecho de que sus actividades habían sido supervisadas desde los Estados Unidos durante mucho tiempo, donde sirvió durante algún tiempo como agregado militar de la embajada boliviana y donde, al parecer, fue reclutado por servicios especiales.

Kaliman fue responsable de toda la política de personal en el liderazgo de los departamentos de poder de Bolivia: el ejército y la policía, y los cuadros fueron seleccionados por él entre los que ya se habían graduado de la Escuela de América mencionada anteriormente. Al menos seis conspiradores eran graduados de esta institución. Por lo tanto, se cerró el problema con las fuerzas de seguridad. Cerca de Morales, se reunió un grupo de oficiales de alto rango que, a las órdenes de Kaliman, estaban listos para actuar.

Además, en la policía boliviana, algunos de los altos funcionarios que ayudaron a lanzar el golpe de estado pasaron por un programa de intercambio policial estadounidense llamado APALA (Organización Latinoamericana de Agregados de Policía). Esta estructura cumple las funciones de establecer relaciones entre las autoridades estadounidenses y la policía de América Latina. A pesar de un estatus tan significativo, esta organización está muy cerrada. Casi no está representado en el espacio público. Solo se sabe que se encuentra en Washington (DC). Lo más interesante es que en el 2018 el coronel y futuro jefe de la policía boliviana con un nombre semi-ruso inusual Vladimir Yuri Calderón Mariscal se convirtió en el presidente de esta oficina. Fue él quien posteriormente persuadió a la policía para unirse a la rebelión.

Pero esto no fue suficiente para garantizar el éxito. Además de los militares, también se necesitaban civiles, que se suponía que expresaban la «ira y protesta popular» en relación con el odiado Morales. Y aquí ya han entrado en juego otras estructuras que nos son familiares por sus actividades y en nuestro país. Las llamadas OSFL. En primer lugar, ahora prohibido en Rusia, la USAID es la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. Por cierto, en el golpe de estado en Ucrania, varias revoluciones de color y naranja en todo el mundo, esta agencia también fue señalada, ya que preparó al electorado de protesta, que luego salió a las calles, donde representaba la opinión de la mayoría. Del mismo modo, en Bolivia, durante varios años, la USAID entrenó y alimentó a futuros «manifestantes». Aquí, volvamos un poco. Ya escribí anteriormente que en Bolivia hay una línea de tensión social aguda. La confrontación secreta de la población indígena: originarios con descendientes de los colonialistas españoles. Y los organizadores del golpe también decidieron jugar en esto, utilizando a los nacionalistas de extrema derecha que odian a Morales y a los originarios en general, pero que aprecian mucho la democracia occidental y los Estados Unidos. Una gran plataforma para crear un puño de protesta de combate. En primer lugar, son estúpidos, en segundo lugar, son fanáticos de sus ideas locas de superioridad racial, en tercer lugar, están organizados y subordinados a la disciplina bajo la guía de su Fuhrer local. Agregando manuales de capacitación de la USAID, dinero y habilidades de organización de protestas callejeras, y aquí hay otra palanca efectiva para derrocar al gobierno.

Ahora era necesario combinar todo esto en un solo todo. El ejercito. La policía. Protestantes de entre los nazis. Y esto se hizo con la ayuda, entre otras cosas, de emigrantes políticos, nuevamente de entre los descendientes de esos mismos colonialistas españoles que están en los Estados Unidos y que abandonaron Bolivia en un momento después de que el camarada Morales llegó al poder (como él mismo pidió ser llamado). La filtración de conversaciones de audio, publicada en el sitio de noticias boliviano la época (y elperiodicocr.com) y en varios medios nacionales, indica que hubo una coordinación oculta entre los actuales y ex líderes de la policía boliviana, las fuerzas armadas y la oposición durante el golpe.

Tras hacerse públicas, las negociaciones demostraron que el ex alcalde de una de las ciudades más grandes de Bolivia, Cochabamba, quien también fue el ex candidato presidencial Manfred Reyes Villa, desempeñó un papel muy importante como coordinador de los conspiradores. Reyes se graduó de la misma Escuela de América y actualmente reside en los Estados Unidos, ya que bajo Morales huyó de su país.

Los otros cuatro, cuyas voces se graban y presentan por nombre, son los antiguos ejércitos militares de Bolivia: el general Remberto Siles Vázquez, el coronel Julio César Maldonado Leoni, el coronel Oscar Pachello Aguirre y el coronel Theobaldo Cardozo Guevara. Todos ellos también son graduados de la Escuela de América. De las negociaciones queda claro que la coordinación de los golpistas en Bolivia con representantes de los círculos de emigrantes de la derecha fue muy estrecha. Cardozo Guevara, en particular, durante la comunicación se jactó de sus conexiones entre los actuales oficiales de las fuerzas armadas de Bolivia. Y un matiz más. Fue en la antigua finca del ex alcalde de Cochabamba Manfred Reyes Villa donde la policía se puso del lado de los golpistas.

En resumen, esta es toda la historia del comienzo del golpe de estado en Bolivia, lo que sucedió después, todos ya lo sabemos. No creo haber sorprendido mucho al lector con mi historia. Casi lo mismo sucedió con nuestra vecina Ucrania. ¿La conclusión? Si simple. No hay necesidad de ser ingenuos. Necesitamos apretar los tornillos con todos estos juegos de oposición, bienes raíces en el extranjero con funcionarios, intercambios culturales y comerciales de funcionarios públicos para diversos programas con los EE.UU. y Europa occidental, y movimientos liberales en nuestro sistema educativo (esto es un guijarro en el jardín de la Escuela Superior de Economía e instituciones similares). Morales lo confirmará.

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