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Siempre habla el que más tiene que callar. Así ocurre actualmente entre cierta fauna ibérica que se dedica a hablar y escribir sobre Rusia y su presidente Vladimir Putin.

No, no es que Rusia o Putin no puedan ser objeto de crítica. Es que la crítica para ser auténtica y constructiva debe estar basada en hechos objetivos y contrastables y no en los delirios de una cuadrilla de enfermos, analfabetos funcionales, indocumentados o mercenarios de la mentira a sueldo.

Ya sabemos que quien paga manda… pero un mínimo de honradez intelectual y menos babosería liberal ayudaría a un debate de ideas y posiciones y ahorraríamos a los ciudadanos que tengan que deglutir tantas falacias, tantas falsedades, tanto odio y tanta mala fe, en este caso, contra Rusia y su presidente.

Y es que las dosis de odio son diarias, poniendo de manifiesto una siniestra intencionalidad y el encanallamiento propio de diversas especies de insectos liberales, juntaletras de poca monta, todólogos que pastan por diversas tertulias y demás personajes de sainetes y patios de Monipodio que defecan sus detritus de enanos mentales a “diestro y siniestro”.

¿Por qué ocurre esto? Sencillo. Porque el que tiene una opinión favorable de Rusia o de su presidente se sale de la ideología dominante… Sí, esa que Marx diagnóstica claramente como la “ideología de la clase dominante”.

Ellos adornan sus vomitonas dialécticas con las palabras habituales de la monserga oficial: democracia, derechos humanos, libertad, homofobia, comunismo, fascismo, dictador, autoritarismo, etc. Pero cada vez engañan a menos y es que es muy difícil engañar a todo el mundo durante todo el tiempo. La mentira suele tener las patas muy cortas y basta acudir a fuentes fiables y serias o viajar un poco para darse cuenta que todos esos personajillos son ridículos, monigotes de circo, cantinfleros, bufones y tiralevitas de sus amos.

Vamos a poner algunos ejemplos de mentiruscos sin intención de cansar al lector con la lista interminable de gilipolleces que sueltan los orcos habituales en la prensa regada con subvenciones millonarias del dinero que nos sacan a los españoles del bolsillo.

Artículo en El Confidencial firmado por A. Alamillos desde Kiev, E. Andrés Pretel desde Madrid y N. Alarcón desde Bruselas (se ve que no encontraron a nadie en Moscú) titulado ¿Quién teme a Vladimir Putin? "Si trata de asustarnos haciendo el loco, lo ha conseguido".

Citan a Michael McFaul, profesor y “reputado kremlinólogo” de la Universidad de Stanford: “La lista de amenazas completamente inventadas de Putin es verdaderamente impactante… y da miedo. Si está tratando de asustarnos haciendo el loco, conmigo lo ha conseguido”. Para tachar a Putin de ser más imprevisible que nunca. Pues vaya un “reputado kremlinólogo”, porque Putin siempre ha sido previsible, porque al contrario que los políticos occidentales, va avisando –y no una sola vez- de las intenciones en su política exterior y las cumple. A este profesor “tragacanto” vale con enviarle el mapa con las posiciones de las tropas de la OTAN en el Este de Europa, el Báltico y el Mar Negro para dejar claro si “esas amenazas” son inventadas por Putin o son una realidad contrastable. Basta hacer un pequeño ejercicio… pongan todo ese despliegue agresivo en la frontera de México y el Caribe con EEUU, a ver qué pensaría el “prestigioso” profesor de Stanford.

Para que el lector se haga una idea de quién representa una "amenaza para la paz", compare estas cifras:

Presupuesto militar para el presente año 2021

EEUU                                811.000 millones de $

OTAN:                               260.000 millones de $

Total “mundo libre”:   1.071.000 millones de $

Rusia                                     61.700 millones de $

Pero Rusia es la amenaza...

Dicen: “La derrengada economía del país sufriría para sostener los costes de una guerra, agravados por las duras sanciones internacionales que vendrían aparejadas”. Vamos a ver listillos. La “derrengada” economía rusa, por efecto de la pandemia, se redujo un 2,9% en 2020 y crecerá un 4,3% en 2021. En cambio, la floreciente y brillantísima economía de la UE cayó en 2020 un 6% y se espera un crecimiento similar al de Rusia para 2021. Y esto son datos del Banco Mundial, ya cocinados para uso de las oligarquías occidentales. La esperanza la ponen, una vez más, en las sanciones “internacionales” (es decir, de las potencias capitalistas) cuando llevan siete años comprobando que no han servido para casi nada contra Rusia.

Dicen: “el líder ruso plantea exigencias públicas —incluyendo el compromiso explícito de la OTAN de no expandirse en Ucrania y otros países del este de Europa, así como la retirada del Mar Negro— inaceptables para la comunidad internacional”. Putin plantea una y otra vez que la seguridad europea tiene que ser en los dos sentidos y eso implica que la OTAN deje de llevar su maquinaria de muerte y sus bombas nucleares a las fronteras de Rusia. Por cierto, cuando estos chiquilicuatres hablan de “comunidad internacional” se están refiriendo exclusivamente a las potencias occidentales. El resto no cuenta. Sume el lector los habitantes de los países de la Unión Euroasiática, la Organización del Tratado de Sanghai y los BRICS y comprobará donde está la mayoría de la “comunidad internacional”… pero ya sabemos, el racismo de las potencias occidentales desprecia a todas esas naciones “autoritarias” y subdesarrolladas…

Dicen: “Las informaciones apuntan a que algo más de 70.000 efectivos rusos se han movilizado junto a la frontera nororiental de Ucrania. Un informe clasificado de la inteligencia estadounidense —obtenido por el 'Washington Post'— asegura que estos movimientos son consistentes con un potencial plan de invasión con 175.000 soldados rusos tan pronto como este enero. El director de la agencia ucraniana de inteligencia militar, el general Kyrylo Budanov, cifra en más de 92.000 las tropas acumuladas en la frontera y apunta a un posible ataque para finales de enero o principios de febrero”. Las informaciones no apuntan a nada porque no presentan un solo dato contrastable, el informe publicado por el Washington Post establece el despliegue de las tropas rusas a 300 km de la frontera ucraniana y DENTRO DEL TERRITORIO NACIONAL DE RUSIA. Denunciar esto es como si le dijéramos al Pentágono que tiene que retirar las fuerzas de EEUU que estén en Texas, porque amenazan a México. ¿Se dan cuenta como intentan tomarnos a todos por imbéciles? De las cifras que da el militarote ucraniano tenemos la misma contrastación que las del Post. Nada. Pero bien podría explicar que hay más de 100.000 soldados ucranianos amenazando las repúblicas del Donbass y han ocupado parte de la línea neutral incumpliendo los acuerdos de Minsk que juraron respetar. Pero eso no lo escuchara en las noticias oficiales que marca el fondo de reptiles.

Dicen: “Esta acumulación no tiene justificación. Es provocadora, es desestabilizadora y socava la seguridad en Europa”, afirmó al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en una reciente rueda de prensa junto al presidente ucraniano”. Es decir, para el cantinflesco Stoltenberg, las fuerzas rusas desplegadas en su territorio son una provocación y socavan la seguridad en Europa. Pero los 4000 soldados norteamericanos y británicos en Ucrania, los buques de guerra de la OTAN en el Mar Negro o las fuerzas de la OTAN en Polonia y los Países Bálticos, esas no socavan la seguridad ni son una provocación, son un mensaje de paz, seguridad y democracia del “mundo libre”.

En otro artículo titulado “España protesta por la llegada de mercenarios rusos a Mali y acusa al Kremlin de sostenerlos” publicado en Vozpopuli por Gonzalo Araluce, se habla del “espanto” que ha producido en las fuerzas de la OTAN desplegadas en Mali la llegada de contratistas militares de la compañía rusa Wagner.

Dice: “España, que cuenta con una presencia de 601 efectivos en el país, ha protestado formalmente junto a otros 15 países aliados por una decisión que, a su juicio, sólo puede conducir a un “agravamiento de la situación de los derechos humanos” en la región, y apunta directamente a Moscú en la prestación de apoyos a los contratistas: “Pedimos a Rusia que vuelva a adoptar un comportamiento responsable”.

Vamos a ver, primero, los contratistas rusos han ido a Mali contratados legalmente por el gobierno de ese país. Segundo, si les llaman “mercenarios”, deberían hacer los mismo, si no fueran tan cobardes, con los contratistas de la siniestra Academic-Blackwater de EEUU que cometieron toda clase de crímenes (junto a otras compañías británicas y francesas) en Irak, Afganistán, Libia, Somalia y otros países africanos, por citar solo algunos. ¿Cuál es el problema de Wagner? Que es rusa y molesta, claro. Y además pueden ser testigos de lo que no queremos que se entere nadie.

Y la pregunta que sigue es evidente… ¿Por qué el gobierno de Mali ha contratado a los rusos? Porque después de llevar miles de soldados de la UE al país africano, reconoce el artículo, “la ansiada estabilización aún está lejos de lograrse. Las milicias rebeldes y fuerzas terroristas logran mantener su presión contra unas estructuras de Estado debilitadas”. Es decir, que la misión EUTM Mali de la Unión Europea, liderada por Francia -la Operación Barkhane- es un completo fracaso y el gobierno de Mali ya no se fía. Pero en vez de reconocerlo, firman los sospechosos habituales una carta contra la presencia de los rusos: Bélgica, Canadá, República Checa, Dinamarca, Estonia, Francia, Alemania, Italia, Lituania, Países Bajos, Noruega, Portugal, Rumania, España, Suecia y Reino Unido. O sea, la “comunidad internacional”…

Otra pieza para enmarcar es la del político liberal fracasado, fundador de Vox y ex eurodiputado cobrador de dinero de una conocida organización terrorista antiiraní, Alejo Vidal-Quadras, titulado “Ucrania, el Afganistán de Putin” y publicado igualmente en Vozpopuli.

Dice: “Hace meses que Rusia acumula contingentes considerables de tropas acorazadas en la frontera oriental de Ucrania y las señales que llegan del Kremlin sobre la posibilidad de una invasión son todo menos tranquilizadoras”… Bueno, creo que ya está contestado. Repite como una cacatúa lo que han mandado desde los cenáculos del belicismo occidental.

Dice y dice verdad: “Una Ucrania desplazada hacia la influencia comercial comunitaria combinada con la OTAN rodeando la base naval rusa del Mar Negro era algo que la oligarquía gobernante en Rusia no podía consentir. De aquellos polvos vinieron los lodos de la anexión de Crimea y la creación de un núcleo separatista en el borde oriental de Ucrania seguida de una guerra de baja intensidad que se ha cobrado ya catorce mil vidas ucranianas”. Pero por aclarar dejemos claros algunos puntos. Todos los países occidentales son manejados por una oligarquía gobernante, no se qué quieren demostrar con llamárselo al gobierno ruso. ¿Repasamos España, por ejemplo, Alejo? Tu lo sabes mejor que nadie. Y se te olvida decir que Crimea fue siempre rusa, su población es rusa y voto ser Rusia (aunque los sospechosos habituales no queráis reconocerlo, pero es cuestión de tiempo). Y que la guerra en el Donbass la inició la oligarquía mafiosa de Kiev, tras el golpe de Estado apoyado por Occidente, porque el Donbass prorruso quería mantener la legalidad. Vidal-Quadras no es más que otro peón que está para defender al régimen ucraniano, el más corrupto de toda Europa…

Dice: “El brutal incremento de la represión interna es un signo evidente de que Putin se siente amenazado y que no le duelen prendas para consolidar su poder”. Vidal, como diría José Mota, eres tonto y bacín. ¿Después de 20 años tu crees que Putin tiene que consolidar su poder? Pero en qué mundo vives, hombre, lávate la cara a ver si te despejas. ¿Y de qué represión interna hablas? ¿Del corrupto de Navalny y sus secuaces? Porque para represión la que se ve en las calles europeas contra los que protestan contra las medidas anticovid o por la carestía de la vida, los despidos y muchas otras cosas.

Y dices que el nivel de vida en Rusia ha caído ininterrumpidamente desde hace diez años… pero fíjate, puedes ir y comprobar que en el metro de Moscú no verás esta imagen del metro de la riquísima Nueva York:

Pero Alejo tiene la “solución” a la amenaza rusa: “unas sanciones económicas y financieras realmente letales que fueran insoportables para el agresor, la cancelación del gasoducto Nordstream II y el suministro de armas, logística y tecnología militar a Ucrania en tal medida que hiciese que el coste para Rusia en bajas y material resultase inaceptable para su opinión pública”. Esto si que son las medidas de un amante de la paz que busca la distensión… ¡Y como duele el Nord Stream II! Hay que pararlo aunque Europa se muera de frío…

Pero el colmo es lo que sigue: “Estas acciones hostiles podrían ir acompañadas de una intensa labor diplomática que sentase a Rusia en una mesa de negociación en la que se le ofreciese la configuración de una nueva estructura de seguridad europea, la revitalización del proceso de paz de Minsk, la renuncia de Ucrania a unirse a la OTAN y el alivio de la presión sobre los ucranianos orientales de habla rusa en los ámbitos cultural y lingüístico”. ¡¡¡Pero si esto es lo que pide Rusia!!! ¡¡¡Venga, sin pérdida de tiempo llama a Biden!!! Es Rusia la que ha solicitado una mesa de negociación para conseguir esa configuración que traiga seguridad a TODA Europa... Lo peor de todos estos tipos es que se piensan, realmente, que somos imbéciles…

Finalmente, Alejo, no des lecciones de Historia recordando a los rusos sus derrotas de 1905 o Afganistán (que no fue una derrota)… No sea que ellos te recuerden Afganistán en 2021 o el desfile hasta Berlín.

Por último, no por importancia, sino al contrario, por cutre, está el artículo publicado en El Mundo por un tal José Ignacio Torreblanca, titulado “Minifalda Geopolítica”. Este libelo es incalificable. En él están todos los topicazos del liberalismo rampante y simplón, políticamente correcto y dispuesto a la censura, la represión y quién sabe si a ir más allá.

Sobre su autor, basta leer el reportaje publicado por Manuel Cerdán en OKDiario titulado Un panegírico a su jefe Soros ‘no apto para conspiranoicos, en referencia a una seudoentrevista realizada al especulador globalista G. Soros. Y es que Torreblanca no es precisamente un “neutral” opinador de la prensa. Es director de la oficina para España del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (European Council on Foreign Relations-ECFR), una organización globalista impulsada desde hace años por Soros. Torreblanca, antes de ser fichado como columnista de EL MUNDO, fue director de Opinión de El País. Tras su salida del diario de Prisa pasó a dirigir la oficina del ECFR, y compatibilizar su cargo de embajador y portavoz de Soros en España con el oficio de columnista de El Mundo.

Dice en su artículo: “me cuesta horrores entender la admiración por Putin que alberga una parte (curiosamente) tanto de la izquierda como de la derecha española”. En efecto, no lo puede entender. Pero el problema no es Putin, sino sus pocas entendederas y su ideología globalista, que apesta a cloaca californiana. Que siga investigando a ver por qué ocurre eso…

Dice: “Echo de menos aquí unos Verdes como los alemanes, firmes en su defensa de los derechos humanos en todo el mundo, y que critican con toda rotundidad el empeño ruso en doblegar y amputar Ucrania a punta de bayoneta”. Es decir, unos Verdes neoliberales, belicistas, que apoyan a la OTAN y sumisos al ocupante yanqui. No hay más que añadir.

Del resto del artículo que emborrona la página del periódico no merece hacer perder un minuto de tiempo al lector… Si Vd admira a Putin por alguna cosa, sea la que sea, para este ultraliberal es Vd un comunista nostálgico de la URSS, un franquista, un homófobo y va a ir al infierno.

Este es el nivel. Visto lo cual uno no puede por menos que volver a acudir al pensamiento marxista (de Groucho) y recordar aquello de que “Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente”.

Por Juan A. Aguilar

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