FAUSTO ESCRIGAS nació el 29 de noviembre de 1925 en El Ferrol (La Coruña). Ingresó en la Armada el 20 de julio de 1943.

El 18 de agosto de 1947, enrolado ya guardiamarina, fue testigo de la trágica explosión de uno de los almacenes de minas de la Base de Defensas Submarinas de Cádiz, ubicada por aquel entonces en el barrio de San Severiano, en los terrenos que después ocupó el Instituto Hidrográfico de la Armada, acompañando a su padre, el vicealmirante Fausto Escrigas Cruz, comandante general del Arsenal de “La Carraca”. El suceso ocasionó más de un centenar y medio de muertos (sin contabilizar los desaparecidos) y casi 5.000 heridos, destruyendo también cientos de edificios.

Obtuvo el nombramiento de alférez de fragata en 1947 y el de alférez de navío un año después, ascendiendo a teniente de navío en 1953. En 1964 fue promovido al empleo de capitán de corbeta, en 1972 al de capitán de fragata y en 1980 a capitán de navío. Ascendió a contralmirante en 1982 y a vicealmirante el 9 de febrero de 1984.

Durante su carrera profesional, Fausto Escrigas Estrada ocupó destinos a flote en el dragaminas “Odiel” y en las fragatas “Andalucía”, “Vasco Núñez de Balboa”, “Sarmiento de Gamboa” y “Hernán Cortés”. En tierra fue instructor de la Escuela de Suboficiales de la Armada y jefe de Electricidad, Electrónica y Radiocomunicaciones de la Base Naval de El Ferrol; profesor de Táctica y subdirector de la Escuela de Guerra Naval y jefe de la División de Táctica del Estado Mayor de la Armada. El 15 de febrero de 1984, el entonces ministro de Defensa, Narcís Serra, le incluyó en su equipo como director general de Política de Defensa (DIGENPOL).

El 29 de julio de 1985 fue asesinado por ETA en Madrid, a los 59 años de edad, culminando una dramática relación de cincuenta víctimas mortales de la organización terrorista durante los últimos años, sólo entre mandos militares, a la que habría que añadir tres soldados conductores y dos de escolta. Un atentado de alto significado político que reiteraba la vulnerabilidad de los miembros de las Fuerzas Armadas, coincidente con una entrevista mantenida en Vitoria por el lendakari José Antonio Ardanza y el secretario general del PSE-PSOE, José María Benegas, y con otra reunión de José Barrionuevo con el fiscal general de Estados Unidos, Edwin Meese, ambas vinculadas a la lucha contra el terrorismo.

Con el transcurso del tiempo, se dio la siniestra coincidencia de que ETA también atentara mortalmente contra su sucesor en el cargo, el teniente general del Ejército Francisco Veguillas, justo nueve años más tarde, el 29 de julio de 1994.

El asesinato del vicealmirante Escrigas fue especialmente dramático en su ejecución, siendo perpetrado, además, por el “comando Madrid”, integrado por significados miembros de ETA y quizás el más brutal de todos. Se produjo justo el día en que se incorporaba a su trabajo tras una breve vacación estival, a las 08:40 horas, cuando un Renault 9 aparcado en doble fila frente al número 57 de la calle Dulcinea, con el etarra José Ignacio De Juana Chaos al volante, interceptó el coche oficial en el que se dirigía a su despacho del Ministerio de Defensa, siendo ametrallado mortalmente por otro terrorista que disparó a bocajarro.

Tras el atentado, el comando de ETA huyó del lugar hasta la calle Anastasio Herrero, relativamente próxima, donde abandonó su automóvil cargado con una bomba-trampa de 3,600 kilos de Goma-2, distribuidos en tres paquetes, que fue desactivada por los “tedax,s” sin ocasionar mayores daños.

Fausto Escrigas ingresó cadáver en la Residencia Sanitaria “La Paz”, después de recibir doce impactos de bala del calibre 9 mm “Parabellum”, munición habitual de ETA. Su cadáver fue trasladado a la capilla ardiente instalada en el Ministerio de Defensa, donde al día siguiente del atentado se celebró un funeral corpore in sepulto. Desde allí, sus restos mortales fueron trasladados a El Ferrol, su ciudad natal, para recibir sepultura.

En aquel mismo atentado, el chofer del vicealmirante Escrigas, Francisco Marañón García, recibió un tiro leve en el antebrazo derecho y otro, gravísimo, en el cerebro, del que sobrevivió arrastrando importantes secuelas.

El etarra De Juana Chaos, cabecilla del sangriento “comando Madrid”, fue detenido en 1987, tras cometer, sólo en un año, 11 atentados con 25 víctimas mortales.

Fausto Escrigas contrajo matrimonio con María Flor Rodríguez Romero y era padre de cuatro hijos, uno de los cuales, Fausto Escrigas Rodríguez, también alcanzó el almirantazgo. Con independencia de otras distinciones recibidas durante su vida profesional, en mayo de 2001 le fue concedida la Gran Cruz de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo, a título póstumo.

FJM (Actualizado 02/12/2009)

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